Pérez, de la certeza al desconcierto
El candidato reconoció el triunfo de Alonso Salazar y le
deseó suerte.
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| José Luis Chavarriaga | El candidato
Luis Pérez Gutiérrez reconoció, minutos
antes de las diez de la noche, su derrota en las urnas. Dijo
que no renuncia a la política. |
Por
David E. Santos Gómez
Medellín
A las 9:47 de la noche, en una rueda de prensa
modesta con menos de 50 personas, Luis Pérez reconoció
su derrota en la carrera por la Alcaldía de Medellín.
Su intervención duró menos
de un minuto. Saludó a los medios, leyó un discurso
de menos de una cuartilla y finalmente le deseó buena suerte
a su contendor, el ahora electo alcalde Alonso Salazar.
Pérez se veía agotado y sorprendido
a la misma vez. Cada frase la separaba con unas pausas de silencio
que parecían eternas y en la sede de campaña de
El Poblado, donde dio su discurso, el ambiente era muy distinto
al que acompañó su recorrido en los últimos
meses.
Las caras largas eran comunes y el llanto
no era exclusivo de las mujeres que, desde los primeros boletines
de la Registraduría, se mostraron más sensibles
a la derrota.
"Ya mañana (hoy) veremos que
pasó y sacaremos conclusiones. Yo tengo trabajo en la empresa
privada y seguramente una vida más cómoda y confortable",
dijo Pérez con una frase que pretendía, a la misma
vez, responder a la prensa y aumentar el ánimo de los pocos
seguidores que aún lo acompañaban.
La caída de la ilusión
La sede principal de Luis Pérez Gutiérrez se ubica
sobre la carrera 70.
Una misa, a las siete de la mañana,
fue el pitazo inicial de su jornada electoral. Una hora más
tarde, cuando el reloj marcaba las ocho en punto, Pérez
llegó al colegio Lucrecio Jaramillo en Laureles y en la
mesa 45 depositó su voto. No demoró más de
diez minutos.
Luego recorrió los barrios del occidente
de la ciudad y pasadas las tres de la tarde se fue a su casa a
esperar resultados.
Su rostro no se vio más hasta el momento
en que reconoció su derrota, minutos antes de las diez
de la noche, pero sus seguidores fueron un termómetro de
la campaña. Un medidor que pasó del calor al frío
en menos de dos horas.
"Es increíble esto. Nadie pensaba
que íbamos a perder. Estoy sorprendido", se atrevió
a decir Carlos Mario Restrepo un joven que a las seis de la tarde
comprendió que Salazar había derrotado a Pérez,
el candidato que llevaba en su camisa y al que le había
hecho fuerza.
En su sede principal de la carrera 70 la
carpa de celebración se quedó armada, la consola
de sonido no necesitó ser encendida y el centenar de gente
que esperaba recibir en algún momento a su candidato (perdiera
o ganara) decidió irse para sus casas cuando a las siete
de la noche los organizadores de la celebración reconocieron
que la elección se había perdido y que Pérez
no iría a una fiesta aguada por los resultados y la lluvia
menuda.
A las diez de la noche, Pérez finalmente
se retiró a una reunión privada después de
dar las cortas declaraciones de su derrota y no negó la
posibilidad de intentar, más adelante, algo distinto en
la política
"Hay que mirar con detalle este
proceso a ver qué pasó y sacar conclusiones. En
el futuro buscaré una actividad pública que me apasione".
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