Las firmas: un fenómeno político para evaluar
Por
Beatriz Franco Cuervo
Directora del Observatorio de Política Electoral de la
Universidad del Rosario.
Es prematuro hablar de la configuración
de un mapa político nacional, porque hay pequeños
municipios en los que no se conocen los resultados.
Tenemos que mirar qué hay detrás
de todo esto porque todo el mundo habla de la consolidación
de partidos, de listas, de movimientos inscritos por firmas. Pero
para eso es necesario hacer una comparación con lo que
se dio en 2003.
Esto era de esperarse porque es el segundo
impacto de la Reforma Política a nivel local. En 2003,
de la noche a la mañana, se cambiaron las reglas del juego,
con premura del tiempo y se desarrolló otro juego político.
Vinieron las elecciones nacionales, se jugó
la consolidación del poder local, de los grupos que no
tuvieron paso en el Congreso y se presentaron a la nueva contienda
y vieron cómo se la iban a jugar de nuevo.
Entre las cosas que se debe analizar es el
fenómeno de las firmas, de los movimientos personalistas
-como les dicen algunos- y que la ciudadanía a nivel local
pueda expresarse a través de otros movimientos que no tienen
que ser los partidos, que en otro momento tuvieron personería.
La gente está delegando su poder en
movimientos con nombre propio, eso quiere decir algo. Son más
de 400 candidatos que se presentaron por firmas y es una reacción
a las elecciones generales donde hubo tantos descabezados.
Sin embargo, también se pueden mirar
resultados claros como el caso del Partido Conservador que logra
resucitar, lo habíamos dado por muerto y en estas elecciones
le fue muy bien. Ha sido un partido muy acucioso, ha mantenido
una cierta disciplina y lo vimos en su publicidad, no se la juega
en todas partes pero está abonando un terreno.
Pasó de 158 alcaldías a 240
y de tres gobernaciones a cinco. Vemos que es parte de una reestructuración.
Hace unos años hablábamos de
cómo la Reforma Política, a largo plazo, tenía
que llevar a una contrarreforma en la que se reestructuraran unas
fuerzas en detrimento de otras.
En el caso de los liberales es cierto que
les fue bien, pero en estas cosas políticas no es posible
hablar de consolidación de fuerzas porque son arenas movedizas.
Eso se lee a largo plazo.
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