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| Argentina, líder del torneo clasificatorio sudamericano
del Mundial de Alemania 2006 debe subir el sábado 3.578
metros para jugar ante Bolivia en el estadio Hernando Siles
paceño. |
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Marzo 22 de 2005
Argentina subirá a La Paz
sin tantos complejos por la altitud
Por
Efe
Buenos Aires, Argentina
El terror de los futbolistas y entrenadores argentinos a jugar
en la altitud se atenuó durante el ciclo del ex seleccionador
Marcelo Bielsa, que restó importancia al asunto y consiguió
con el equipo siete puntos de los nueve que disputó en La
Paz, Quito y Bogotá en las eliminatorias de 2002.
Argentina, líder del torneo clasificatorio sudamericano
del Mundial de Alemania 2006 debe subir el sábado 3.578 metros
para jugar ante Bolivia en el estadio Hernando Siles paceño,
donde, entre otras cosas, la pelota "no dobla" según
una curiosa teoría física de otro ex seleccionador
argentino, Daniel Passarella.
Para ello, en vez de renegar tanto con la obligación de
subir al techo de América, José Pekerman prefirió
tomar nota de algunos antecedentes valiosos que han dejado equipos
del llano triunfadores en la altura boliviana -desde donde surge
imponente el Illimani- y pensar que es posible ganar cerca del cielo.
El Sao Paulo brasileño demostró hace dos años
que una formación de la llanura puede ganar en La Paz, y
por varios goles, como lo hizo en 1997 la selección de su
país en la final de la Copa América frente a Bolivia.
Kléber, Luis Fabiano y Gustavo Nery, goleadores del encuentro
de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana'93 que terminó
1-4 a favor de los paulistas frente al The Strongest, rindieron
como seis años antes lo hicieron Edmundo, Ronaldo y Zé
Roberto, quienes anotaron en la victoria de Brasil por 1-3 con que
terminó aquella vez el torneo de selecciones más antiguo
del mundo.
Los dos últimos tantos del equipo que dirigía Mario
"Lobo" Zagallo fueron marcados en los 12 minutos finales,
cuando supuestamente un equipo no acostumbrado a jugar en esas condiciones
carece de fuerzas y de ánimos en los tramos finales de un
encuentro.
Ambos resultados positivos logrados por estos equipos superan con
amplitud, por su contundencia, la posibilidad de que una formación
alcance en el Hernando Siles una victoria sólo por una circunstancia
fortuita, como creen quienes han asegurado que jugar a casi 3.600
metros de altura es "inhumano".
Esta última afirmación, a la que se aferraron numerosos
dirigentes, técnicos y futbolistas durante décadas,
y algunas presiones que Brasil encabezó ante la Fifa, pusieron
en la picota la tradicional sede de la selección boliviana
en 1996, de cara a las eliminatorias del Mundial de Francia'98.
Los brasileños, que perdieron por primera vez en la historia
un partido de eliminatorias de un Mundial ante Bolivia en la competición
preliminar de Estados Unidos'94, pretendían que los bolivianos
bajaran un poco a Cochabamba o totalmente a San Cruz de la Sierra
en la competición clasificatoria del Mundial francés.
La iniciativa fue apoyada por el entonces presidente de la Asociación
Uruguaya de Fútbol, Carlos Maresca, y reclamada con insistencia
por el seleccionador en aquellos años, Daniel Passarella.
Incluso la comisión médica de la Fifa opinó
que era inconveniente que se jugaran partidos de fútbol por
encima de los 2.500 metros.
En Bolivia se temía por el impacto que socialmente podría
causar el veto a la ciudad sede del gobierno del país, ya
que el 68 por ciento de la población de este país
vive en ciudades y pueblos situados por encima de esa altitud.
La comisión médica de la Fifa modificó sorpresivamente
su apreciación y puso como límite los 3.000 metros.
De haberse mantenido y prosperado la primera, hubiera borrado del
mapa futbolístico internacional no sólo a La Paz (3.578
metros), sino también a Quito (2.800) y Bogotá (2.600).
Los historiadores bolivianos recordaban que las dos mayores civilizaciones
del continente americano, los aztecas y los incas, se desarrollaron
en la altura y que los primeros pobladores de Bolivia se instalaron
hace más de 15.000 años en los 3.800 metros de Viscachani,
a 70 kilómetros de La Paz.
Por esa razón coincidieron en que el pretendido veto a La
Paz constituía "un atropello a la cultura andina y un
temerario intento de discriminación", mientras que el
Instituto Boliviano de Biología de la Altura (Ibba) aseguraba
en un informe que "la práctica del fútbol es
más arriesgada en ambientes calurosos y húmedos que
en la altura".
Los dirigentes del máximo organismo del fútbol mundial
se reunieron en Suiza para tratar el asunto y decidieron el 31 de
mayo de 1996 no innovar después de recibir informes técnicos
elaborados por expertos en la materia, grupo con el que colaboró
el periodista Carlos Mesa Gisbert, actual presidente de Bolivia.
En ese país se celebró aquella decisión como
si fuera una fiesta patria.
Tanto la selección de Brasil de 1997, que dirigía
Zagallo, como el Sao Paulo en 1993, llegaron a La Paz horas antes
de jugar desde Santa Cruz de la Sierra y afrontaron con éxito
el desafío.
Con cualquier estrategia de adaptación, ganar en La Paz
se puede y de hecho lo han logrado varios equipos, como la selección
de Hungría que se clasificó para el Mundial de Argentina
78 en el Hernando Siles tras vencer a Bolivia en una repesca.
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