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EL COLOMBIANO | Francisco "Pacho" Maturana,
triunfador, líder y maestro dentro y fuera de las canchas. |
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Pacho, un fuera de serie
Nació en Quibdó, Chocó, pero a sus tres años
su familia se trasladó para Liborina, Antioquia y poco después
estaba en Medellín, en el Deportivo Barrio La Floresta. Su
padre fue promotor de salud y su madre maestra. Perteneció
a la clase media.
El primer regalo que recuerda fue una pelota de números porque
no lacanzó para un balón profesional No.5. Comienzos
normales en el fútbol. Jugar en la calle, mostrarse en el
colegio y una vieja gloria del fútbol uruguayo, Julio Ulises
Terra, lo descubrió en el Liceo Antioqueño.
Gran parte de su vida ha estado ligada al Atlético Nacional.
Allí llegó de doce años para integrarse a las
divisiones inferiores. Como profesional fueron diez temporadas.
Siempre defensor. El técnico que lo hizo debutar fue el yugolasvo
Vladimir Popovic para ocupar la plaza del mundialista argentino
Oscar Calis, por lesión. En el 81, la noticia bomba suministrada
por Hernán Botero Moreno: Martyrana, Jorge Ortiz y Gilberto
Salgado pasan al Bucaramanaga.
No fue una buena temporada para Pacho desde el punto de vista futbolístico,
pero sí en el campo académico ya como docente en una
universidad local. Pero no se quería retirar por la puerta
de atrás. Y aceptó el ofrecimiento del Deportes Tolima.
Su nuevo equipo fue subcampeón de Colombia. Ahí sí,
adiós al fútbol activo.
Las indecisiones
Todo estaba decidido. Prefirió la odontología a la
que le invirtió 16 años de estudio. Montó su
consultorio. No le fue bien en lo económico. Cierto día
recibió una visita del uruguayo Luis Cubilla quien le echó
un cuento bien sustentado y lo convenció.
Entonces lo llevó al Nacional. Para que trabajara a su lado.
En la escuadra estaban ex-compañeros de prestigio como César
Cueto, Guillermo La Rosa, entre otros. Siempre encontró el
respaldo de otros técnicos extranjeros como Aníbal
Ruiz, Juan Martín Mujica.
Era hora de dejar la divisiones inferiores y saltar al profesionalismo.
La oportunidad con el Cristal Caldas en el 86. Clasificó
para la final. Un auspicioso comienzo, siempre con la idea de un
sistema característico de jugar bonito.
Puros criollos
La verdadera plataforma de lanzamiento como técnico, sin
embargo fue ese proceso que inició en enero de 1987 con el
Nacional de los puros criollos, idea que parecía utópica.
A los pocos meses, la disignación como orientador de Colombia
para el preolímpico de Bolivia con la base del Nacional.
La presión de la prensa para que saliera Jaime Silva y nombrara
a Francisco Maturana. León Tamayo hace caso y se produce
el relevo. También Pachomaneja la Selección de la
Copa América 87 y de las eliminatorias. Es tercero en Argentina
y el país vuelve después de 28 años a un Mundial.
Todo va en coche. El título de la Copa Libertadores, los
reconociemientos, personajes del año, una carrera vertiginosa
que se caracteriza no solamente por las buenas campañas sino
por la identidad que al fin alcanza el fútbol colombiano.
Nuevos campos
Unas tras otras fueron llegando las satisfacciones. Por votación
popular y a nombre del M-19 accedió a la Asamblea Nacional
Constituyente de 91. En su paso por el Real Valladolid de España
se le abrieron las puertas de la radio ibérica y la oportunidad
de hacer comentarios para uno de los canales de Silvio Berlusconi,
el dueño del Milán y Primer Ministro de Italia.
Antes del Mundial de Italia 90 escribió un libor. Para Estados
Unidos 94 otro. Qué más le puede pedir a la vida.
Un título Mundial, tal vez!
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