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Vaquería por todo lo alto y con lleno
total
Por
José Alejandro
Castaño Hoyos
Medellín
Lo único que no hicieron, y es probable que lo practiquen
para descrestar al público el próximo año,
fue montarse los caballos en la espalda y apostar carreras entre
ellos. Lo demás, todo, lo hicieron Los Jinetes del Aire,
una familia de vaqueros sincelejeños de Macaján,
corregimiento de Tolú Viejo, acostumbrados a resolver los
retos de la vida a galope, sin más montura que la confianza.
Esa habilidad, practicada desde que eran niños, los convirtió
en una suerte de artistas silvestres que varios empresarios del
país contratan para mostrar en numerosas ferias, esta vez,
por ejemplo, en el Sexto Festival Nacional de Vaquería,
que se desarrolló en la cabecera norte del parque Juan
Pablo II.
Y fue un éxito. Los que decidieron traer a los hermanos
Toscano no se equivocaron. Faider, Eder, José, David, Luis,
Jorge y Jader enmudecieron al público con las piruetas
que hicieron a pie limpio en sus caballos, también sincelejeños,
Diablo, Turpial, Comandante, Candelazo, Metro y Quita Tanga, la
única yegua del grupo.
Pero la admiración es recíproca, según cuentan
los muchachos, todos menores de 23 años. En esta, que es
la primera visita que hacen a Medellín, la ciudad los dejó
con la boca abierta, ¡qué cosa compadre! Y claro,
hay motivos.
El clima, las calles todas pavimentaditas, el paisaje, la limpieza,
el ambiente, la calidez de la gente y las mujeres, ¡ñerda,
que esta parece la fábrica donde Dios termina de pulir
sus angelitos!
Y lo dicen así, sin darle muchas vueltas a la cosa, en
el lenguaje que aprendieron hablar desde niños, sencillo
y directo. Justo esa simpleza los ha salvado de quebrarse el espinazo
en tantas caídas.
Los únicos moretones que se llevan de Medellín son
los que, de tanto verlas, les dejaron las paisas regados por el
cuerpo, ¡joda!
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