Más
y menos de la F1
Senna
y Schumi aseguran que el piloto más grande es Juan Manuel
Fangio.
Influencia política
de Hitler, Perón y Fidel Castro en la Fórmula Uno.
Fangio estuvo
secuestrado en Cuba 24 horas por comando castrista.
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Si usted es conductor, haga el ensayo. En carretera, avenida
o autopista acelere a 17 kilómetros por hora y verá
lo que le pasa: además de los insultos y las burlas, lo
menos que podrán
pensar es que, o se quedó sin frenos o su carro está
varado.
Pues bien, 17 kilómetros por hora fue el promedio de velocidad
que se impuso en la primera carrera de autos, de acuerdo con los
datos históricos sobre el automovilismo; competencia que
se disputó en 1894 entre las ciudades francesas de París
y Rouen.
El auto ganador era impulsado por vapor. El de la idea de esa
primera carrera fue el periodista Pierre Gifard del diario Le
Petit Journal.
Los "Ferraris" de esa época eran marcas francesas:
Peugeot y Panhard. Carros que no tenían volante y el manejo
de la dirección consistía en dos palancas que la
controlaban.
En resumen, esos fueron los albores del automovilismo competitivo,
hace más de un siglo, lo que después se organizó
en campeonato mundial con el nombre de Fórmula Uno, en
1950. Tiempos en que
el dictador alemán Adolfo Hitler patrocinaba a las escuderías
alemanas, con la condición de que los monoplazas Mercedes
Benz y Auto Unión portaran propaganda nazi en sus latas.
Fangio:
el más grande
Tanto que se ha hablado sobre quién es el más grande
piloto de todos los tiempos en la F-1. Las opiniones se inclinan
por tres nombres: el argentino Juan Manuel Fangio, el brasileño
Ayrton Senna y el alemán Michael Schumacher.
Cuando le preguntaron, Fangio prefirió a Senna; el brasileño,
a su vez, votó por Fangio y Schumi respondió que
nadie como el gran Fangio, una leyenda viviente hasta el 17 de
julio de 1995, cuando murió en Buenos Aires. Con eso, quedó
dicho todo. Y tenía 39 años cuando debutó
en la Fórmula Uno.
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Había nacido el 24 de junio de 1911
en Balcarce, un pueblo ubicado a 350 kilómetros al sur
de Buenos Aires. Fangio se labró su vida a puro pulso.
A los 16 años abandonó los estudios y se hizo
aprendiz de mecánica, de la cual le surgió el amor
por el automovilismo.
Al mismo tiempo, a quien cariñosamente llamaban "El
Chueco" o el piernas torcidas, se divertía jugando
fútbol. Con la ayuda de sus cinco hermanos abrió
un taller de mecánica y después lo volvió
agencia de compra-venta. Se hizo avezado conductor de tanto transitar
de noche, en medio del barro, entre el taller
y su casa.
Después de una brillante trayectoria deportiva en circuitos
callejeros y en polvorientas carreteras, Juan Manuel Fangio recibió
el apoyo económico del entonces presidente argentino Juan
Domingo Perón,
quien lo aprovechó para promocionar la imagen positiva
de Argentina en las pistas de Europa.
Al borde de la muerte
Todos los pilotos de autos están expuestos. Por eso, Fangio
estuvo al borde de la muerte cuando conducía un Maserati
en el Gran Premio de Monza.
"El día anterior había corrido con la BRM en
Irlanda. Me tocó manejar toda la noche desde París
hasta Milán, para llegar con tiempo a la carrera. La verdad
es que estaba muy cansado. Llegué al autódromo a
las 2:00 de la tarde, a las 2:30 ya estaba compitiendo y a las
3:00 estaba en el hospital", recuerda Juan Manuel Fangio
en sus memorias.
Casi queda paralítico. Sufrió graves lesiones en
las vértebras cervicales que lo mantuvieron incapacitado
por espacio de siete meses y lo marginaron de la F-1 en ese año,
1952.
Pero el instante más amargo y dramático lo vivió
Fangio por fuera de las pistas, cuando en 1958 fue secuestrado
en Cuba por agentes del "Movimiento 26 de Julio", que
lideraba el entonces combatiente
Fidel Castro. Cuando el piloto descansaba en el vestíbulo
del Hotel Lincoln, un día antes de una carrera, un joven
lo encañonó y se lo llevó. El secuestro no
duró más de 24 horas. Sus captores le ofrecieron
disculpas y le explicaron que el motivo era político, para
desprestigiar al régimen de Fulgencio Batista.
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