| Gabo,
el vendedor
Casi todo el mundo tiene en la mente alguna obra o personaje de
Gabo.
En
la Feria del Libro, muchos preguntan por su nueva novela.
Dicen
los libreros que las obras del Nobel son garantía de ventas.
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| Gabriel García Márquez |
Por
Gloria
Edith Gómez Londoño
Medellín
No importa si son buenas lectoras o no, pocas personas se quedan
calladas cuando se les pregunta por la obra de Gabriel García
Márquez. Por eso los expertos en vender libros se frotan
las manos cada vez que el Nobel les da el gusto de una obra nueva.
La novedad llevaba una década sin presentarse, pero ahora
que se anuncia para mañana el lanzamiento (adelantado por
cuenta de la piratería) de Memorias de mis putas tristes,
el revuelo es total y hablar de Gabo y su toque de Rey Midas que
convierte en oro cada libro suyo, es más actual que nunca.
Desde que se publicó Del amor y otros demonios en 1994,
los lectores y cómo no, los vendedores, esperaban un nuevo
pretexto para zambullirse en los paisajes minuciosamente descritos,
los amores errados y desgarradores, los personajes absurdos, el
ambiente costeño, las ironías, las burlas irreverentes
y el realismo mágico que hicieron mundialmente famoso a
Gabo.
Un nuevo libro suyo es por sí solo un gran argumento de
venta. "El Nobel es vendedor", dice contundente Carlos
Uribe, de Plaza & Janés. Con la Feria del Libro de
Medellín como marco a sus palabras, asegura que "entre
los libreros, se sabe que García Márquez empuja
las ventas. Sus libros siguen siendo textos obligados en la mayoría
de escuelas y colegios y son muchos los adultos y los buenos lectores
que lo siguen por pasión y quieren tener sus libros en
la biblioteca".
Algo similar opina José Aníbal Laverde Mejía,
de la Librería Nacional. "¿Quién no
ha leído Cien años de soledad? Ese es un libro para
toda la vida", dice y agrega que "los de Gabo son los
únicos libros que le permiten a las librerías hacer
un presupuesto exacto de ventas. El hecho de que su última
novela fuera 'pirateada' fue una pésima noticia para muchas
librerías que confiaban sus ganancias de fin de año
a las ventas de este libro".
Además de vendedor, Laverde se precia de ser un buen lector
de Gabo, cuya obra conoce casi por completo y recuerda con especial
cariño relatos como el de El rastro de tu sangre en la
nieve, incluido en Doce cuentos peregrinos.
Al preguntarle por su personaje favorito, el hombre de la Librería
Nacional menciona sin titubeos al Coronel Aureliano Buendía,
el artesano que acompañaba sus nostalgias de guerra con
pescaditos de oro. "La pregunta del millón es ¿por
qué hacía los pescaditos de oro para luego fundirlos
y rehacerlos? Creo que es una metáfora de la belleza en
la que cada vez que elabora un nuevo pececito, hay una evolución",
concluye.
Vivir para vender...
Eliana Corrales, de Editorial Norma, señala que el libro
más vendido para ellos es justamente Vivir para contarla,
la autobiografía del Nobel.
"Cien años de soledad y Relato de un náufrago,
también están entre los más pedidos".
Añade que durante la Feria del Libro, cientos de personas
se han acercado a su stand para preguntarle por Memorias de mis
putas tristes, la nueva obra de Gabo.
Eliana tiene muy bien identificados a los lectores del premio
Nobel. "Los buenos lectores, los lectores de verdad, los
que saben algo de literatura, no se pierden un libro de García
Márquez. Por el contrario, alguien que compra por ejemplo,
un libro de administración o economía, casi nunca
adquiere uno de Gabo", dice.
Como lectora, Eliana se queda con La hojarasca. "Lo leí
hace años y aún no lo olvido, pero reconozco que
me es difícil leer a Gabo, a veces me parece que se dispersa
un poco, que habla de algo y luego lo olvida para retomarlo más
adelante...", señala la vendedora.
Ante el lanzamiento de su nueva novela, las expectativas crecen
entre librerías y seguidores de Gabriel García Márquez.
Los unos saben que su firma mueve las registradoras y los otros,
tienen claro que cada obra del Nobel es un pretexto para abandonarse
al placer de la buena lectura.
Un Rey Midas de la literatura universal
Gustavo Arango*
"Cuando se piensa en lo que fue la vida de García
Márquez hacia finales de los años 50, cuando se
fue a París y literalmente aguantaba hambre mientras escribía
su obra, El coronel no tiene quién le escriba, no se puede
evitar pensar en el contraste tan grande de verlo transformado
en lo que es hoy, un Rey Midas que convierte en oro cada libro
suyo. García Márquez es actualmente una marca, como
la Coca Cola. Cuando un libro suyo sale a la venta la gente lo
compra, no hay qué preguntarse de qué se trata o
sobre qué escribió. Simplemente se vende".
*Periodista y escritor. Autor, entre
otros, del libro Un ramo de nomeolvides, sobre los años
de Gabriel García Márquez como periodista del diario
El Universal.
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