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| Gabriel
García Márquez y Víctor García
de la Concha. |
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Reuters,
Cartagena
Uno de los momentos más emotivos de ayer en el homenaje
a Gabriel García Márquez, en la apertura del
Congreso Internacional de la lengua Española, fue cuando
el Nobel recibió la edición especial de Cien
años de soledad. |
Unas palabras de
tributo a la soledad
Tomás Eloy: "somos hijos y nietos de la lengua que
hoy venimos a celebrar".
El Presidente,
Álvaro Uribe lo exaltó como el "Carpintero
ejemplar del idioma".
Con exquisitez
Carlos Fuentes abrió el homenaje al premio Nobel
Por
Sergio
Villamizar
Enviado especial, Cartagena
"Yo tengo que saber siempre dónde está Gabo,
sea en Cuba o México? y saber que lo voy a ver", fueron
las palabras de Álvaro Mutis en el documental Buscando
a Gabo, con el cual se inició el tributo al premio Nobel
de literatura en Cartagena.
Con discursos emotivos, algunos más extensos que otros,
el Rey de España y el presidente Álvaro Uribe Vélez,
grandes personalidades de la literatura y amigos cercanos, le
rindieron homenaje, dentro del Congreso Internacional de la Lengua,
a Gabriel García Márquez.
Minutos antes, en el acto oficial inaugural de la cuarta versión
de este Congreso, los expositores no se aguantaron las ganas de
hablar de Gabriel García Márquez y Cien años
de soledad.
"Abrió para nuestro español las puertas de
la imaginación", así comenzó el escritor
y periodista argentino Tomás Eloy Martínez, quien
recordó que él estuvo en el lanzamiento de la primera
edición de Cien años de soledad, en Buenos Aires,
en 1967, "viendo el destello de luz que caía ese día
en su autor".
Antonio Molina Muñoz, escritor y ex director del Instituto
Cervantes en Nueva York, aseguró que "Cien años
de soledad contiene y resume el boom de la narrativa latinoamericana".
Y agregó, "Este libro cayó en mis manos de
manera casual, sin saber de dónde venía. Me encontré
con un mundo propio, con un lenguaje único, con el hechizo
característico de los cuentos antiguos".
La mansión de Drácula
"Lo conocí en 1962 en México en la calle Córdova
48, en la Mansión de Drácula, por su evidente aspecto
de Transilvania", así comenzó Carlos Fuentes,
con su característica fuerza elocuente, su intervención
en el Homenaje a Gabo, el mismo texto que está incluido
en la edición conmemorativa de la obra.
Paso a paso, Fuentes relató como se volvieron amigos,
a través de Álvaro Mutis, pero ya lo conocía
de tiempo atrás, por medio de su literatura, en especial
por su novela La hojarasca.
"En los años cincuenta yo dirigía una revista
cultural, y a través de la Revista Mito en Colombia me
llegaban cuentos de Gabriel García Márquez. Los
leía y los sentía cada vez más fuertes, y
se convertían en una invitación al siguiente cuento".
Reconoce Fuentes, una de las grandes plumas de la literatura
mexicana, que su amistad nació "con la instantaneidad
de lo eterno", y cómo se convirtió en amigo
y cómplice de aventuras narrativas, más en el cine
que en la literatura.
También, como buen narrador, recordó aquellos viajes
que debían realizar a Acapulco para tomar el barco a vapor
y llegar a Panamá y renovar la visa de residente en México.
Cabe anotar que los dos sufren del mismo pánico a los aviones.
"Fontacho, qué vamos hacer, salvar al cine mexicano
o escribir nuestras novelas", fueron las palabras de Gabo
que recuerda Fuentes antes de la salida del mexicano a Europa,
mientras que Gabriel cerraba la puerta con seguro durante 14 meses
a trabajar "en una soledad incomparable", como en una
de sus cartas le confesaría.
"Lo dejó todo y Mercedes llenaba el refrigerador,
para 'escribir este libro toda la vida, para no tener más
vida que esta', como lo diría en otra de sus cartas".
Fuentes no titubeó al escribirle a Julio Cortázar:
"he leído el Quijote americano", una obra que
dice, "lo que aún nos falta por decir. Una prosa sin
desmayo, me siento nuevo después de leerla. Como si les
hubiese dado la mano a todos mis amigos".
"Empiezan los próximos cien años de Gabo,
y el primer día del próximo lector de Cien Años
de Soledad", concluyó Carlos Fuentes en medio de una
ovación, la única que, además de Gabo, logró
poner de pie al auditorio conmovido.
Víctor García de la Concha
“Esta es la gran novela fundacional, donde José Arcadio
Buendía se reencontrará con viejos y nuevos lectores
en esta casa, en la ciudad de las palabras.
El proyecto nació hace más de un año, cuando
Gabo me visitó, con inseparable Mercedes, en Barcelona.
Allí lo convencí para que accediera a una edición
homenaje con un tiraje de un millón de ejemplares. Lo único
que me decía era ‘Lo que yo quiero es ver al Rey’.
Así, logré que el Rey recibiera a Gabo, y luego,
cuando hablé con su majestad sobre la visita, me dijo ‘Fue
muy sencillo, sólo me dijo: Tu Rey lo que tienes que hacer
es venir a Cartagena”.
Rey Juan Carlos, de España
El Rey Juan Carlos de España aseguró que su obra
misma era un ejemplo vivo de unidad en la diversidad de la lengua,
con una novela que siendo caribeña, es a la vez universal.
“Lo difícil lo hizo sencillo, todo se encarna en
Macondo, en una realidad que es sueño”, aseguró
el Rey de España. El presidente, Álvaro Uribe, por
su parte, recordó a Cervantes, cuando casi se convierte
en contador de galeras en Cartagena. “Es un carpintero ejemplar
del idioma y siempre demostrando su gratitud y amor a Colombia”,
finalizó el Presidente de la República.
César Antonio Molina
“Inauguramos una nueva forma de entender la dimensión
de las lenguas en la sociedad contemporánea”. Con
estas palabras, el director del Instituto Cervantes, César
Molina, comenzó su intervención. Señaló
dos factores determinantes en esta nueva dimensión: uno,
el carácter incluyente que tiene en una sociedad globalizada,
y dos, la voluntad y futuro para el el español sea una
gran fuente de recursos. Así, recordó el español
representa el 15 por ciento del Producto Interno Bruto de España,
y que le aportó a la economía de ese país,
un billón de euros en la última década.
Belisario Betancur
El ex presidente Belisario Betancur recordó que cuando
los españoles volvieron a España, luego de su primera
expedición, hicieron notar que la gente de aquí
tenía un habla dulce, mansa y siempre con risa. Y luego
leyó el primer soneto en lengua chibcha. El presidente
de la Comisión de Honor del Congreso recordó que
en el Popol Vuh, libro sagrado de los aztecas, se les llamó
Corazón del Cielo a los visionarios… “Por eso,
me atrevo a decir que este día es Corazón del Cielo”.
No es la América de lo real maravilloso, pero es la América
que encontró su identidad en la unión iberoamericana,
precisó Betancur.
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