| Sanz
se impuso sobre la invasión colombiana en Grammy Latinos
La suavidad del español Alejandro Sanz se impuso sobre la
invasión colombiana que se avecinaba en la tercera edición
de los Grammy Latinos celebrada el miércoles en Los Angeles.
Su canción "Y sólo se me ocurre amarte"
y el álbum "MTV Unplugged" dominaron las tres categorías
más destacadas de la noche, ganándose el premio a
la mejor grabación del año, el mejor álbum
y la mejor canción.
Fueron tres de tres, tres premios en reconocimiento de las tres
únicas candidaturas a las que aspiraba y la repetición
de una victoria que el pasado año le colocó cuatro
pequeños gramófonos en sus brazos.
"Siento un poco de vergüenza porque todos los que están
ahí lo merecen tanto o más que yo", afirmó
el cantautor de corazón andaluz con humildad y orgullo.
Uno de los que "están ahí" fue el colombiano
Carlos Vives, al principio de la velada el claro favorito con cinco
candidaturas a estos galardones pero que no consiguió más
de dos premios en la categoría de mejor álbum tropical
contemporáneo y mejor canción tropical.
Con Vives se anticipaba una invasión colombiana que iba
a dominar esta tercera entrega de los Grammy y aunque Sánz
recortara un poco la fuerza de este dominio, la música de
Colombia dejó el pabellón bien alto. "Es una
noche maravillosa para Colombia", aseguró un victorioso
Juanes tras conseguir el premio a la mejor canción de rock
por el tema "A Dios le pido".
El intérprete colombiano se unió en su triunfo a
su compatriota Shakira, quien se hizo con el premio al mejor vídeo
con "Suerte" mientras que Kike Santander, también
de Colombia, era nombrado productor del año.
"Se trata de un país muy rico de cualquier forma que
lo mires. Tenemos mucho sabor. `Pimienta!", intentó
describir Santander la razón de esta avalancha colombiana.
Sabor no le faltó a la tercera entrega de los Grammy Latinos,
cambiando por una noche el rostro de la cultura estadounidense.
Mientras que la retransmisión de los premios en directo
por CBS se vio inundada por anuncios en español, siempre
ausentes de una programación hecha enteramente en inglés,
el escenario del teatro Kodak en el que tuvo lugar la entrega alternó
entre los ritmos rockeros de Shakira, las caderas de Marc Anthony
y el sombrero de charro de Vicente Fernández.
Fue su planta firme, o quizá su sombrero tradicional vestido
con orgullo, o la ausencia de una imagen así en una retransmisión
nacional la que puso al público en pie para aplaudir al ganador
del honor a toda su carrera además del mejor álbum
ranchero. Fue el mismo fervor con el que el público recibió
las interpretaciones de Celia Cruz, quien se hizo con el galardón
al mejor álbum de salsa, o de Carlos Vives, quien logró
ponerles en pie con sus ritmos tropicales aunque no consiguiera
los premios esperados.
En medio de esta fiesta musical, la tercera edición de los
Grammy Latinos no pudo evitar recordar los atentados terroristas
del 11 de septiembre, que motivaron la cancelación de la
edición previa, prevista para esa misma jornada. "Este
año regresamos con un nuevo sentido de compromiso",
recordó Gloria Estefan, que junto con Jimmy Smits se encargó
de presentar la velada.
Fue una cancelación que motivó cuantiosas pérdidas
económicas, algo que se dejó notar en esta edición,
empobrecida en sus medios si bien la Academia Hispana de Grabación
quiso dar el mayor brillo posible a una ceremonia rodeada desde
su nacimiento de numerosos problemas y sobre la que se rumorea un
posible traslado a México el próximo año. "Es
cierto que estamos en un proceso de aprendizaje", reconoció
Santander antes de añadir que las reformas, si bien difíciles,
se podrán acometer con la pasión de la cultura que
representan estos premios.
Si bien los esfuerzos por mantener una ceremonia bilingüe
fueron intensos, Celia Cruz dejó claro durante su victoria
el significado del bilingüismo y, mientras se esforzaba por
disculparse en inglés de su escaso dominio de este idioma,
no pudo evitar despedirse al grito en español de su popular
"azúcar".
EL COLOMBIANO | EFE
|