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Septiembre 2
de 2003
Miami palpita al compás de los Grammy
Latinos
Para Miami, la entrega del miércoles de los Grammy Latinos
significa mucho más que ser sede del máximo galardón
hispano de Estados Unidos: Representa una oportunidad para disipar
la imagen de intolerancia contra artistas de Cuba que aún podría
persistir en algunos sectores, y consolidar a la ciudad como la capital
del espectáculo de América Latina.
Es que en la memoria de algunas personas aún perduran los recuerdos
de hace dos años atrás, cuando las amenazas de protestas
de grupos anticastristas hicieron que los organizadores de los galardones
de la Academia Latina de Grabación trasladaran a última
hora la ceremonia a Los Angeles.
El alcalde de Miami, Manny Díaz, dijo que presentar los Grammy
en Miami es importante porque "es la capital mundial de la música
latina", y elogió a los organizadores por haber mantenido
un diálogo positivo que permitió finalmente el regreso
del espectáculo.
"Entendieron por qué algunas personas sienten lo que sienten
y consideraron que el show puede desarrollarse de todas maneras",
expresó Díaz. Miami desarrolló en los últimos
meses una campaña destinada a constituirse en importante centro
del espectáculo y el comercio de América Latina.
"Esta es nuestra oportunidad para crecer, para demostrar que
no somos lo que la gente recuerda, sino la ciudad del futuro, multicultural
y multilingüe", manifestó Bruce Turkel, publicista
encargado de la imagen de Miami, en declaraciones al diario El Nuevo
Herald.
Pero las protestas no estarán ausentes en la cuarta edición
de los Grammy Latinos. Entre los nominados por la Academia Latina
de Artes y Ciencias Discográficas (LARAS) figuran doce artistas
cubanos que residen en la isla, y si bien es improbable que asistan
a la entrega de premios por falta de visas, activistas anticastristas
de Miami manifestaron que protestarán igual.
Ante la amenaza de manifestaciones, en el 2001 los organizadores de
los Grammy dijeron que temían por la seguridad de los artistas
participantes y trasladaron la ceremonia a Los Angeles. Finalmente,
los ataques terroristas del 11 de septiembre obligaron a la suspensión
del espectáculo.
Para este año, los organizadores, los manifestantes y la ciudad
de Miami acordaron un plan que mantendrá a los manifestantes
alejados de la entrada del AmericanAirlines Arena, el estadio del
centro donde se llevará a cabo la ceremonia. La policía
de Miami ha autorizado dos tipos de manifestaciones: las de los organismos
que están en favor de la presencia de artistas cubanos que
residen en la isla, y la de los grupos de exiliados que protestarán
contra esa presencia. Ambos bandos estarán separados por unos
pocos cientos de metros. "Estamos muy muy contentos de que los
Grammy estén en Miami", expresó Nat Chediak, miembro
de la Junta Directiva de LARAS.
"Nos honra porque significa que el evento cumbre de la industria
discográfica latinoamericana va a tener lugar donde debe tener
lugar, en la capital de la música latina, en Miami", sostuvo
al dar a conocer los nominados, en julio pasado. La ciudad de Miami
es conocida como uno de los centros más importantes de producción
de música latina, pero para ser designada como sede de los
Grammy Latinos debió ganar una dura contienda con Nueva York,
que este año albergó la versión en inglés
de los premios.
"Si hay protestas, Miami demostrará al mundo que es una
comunidad donde la Primera Enmienda funciona para todos", dijo
Howard Simon, director ejecutivo de la Unión Estadounidense
de Libertades Civiles de Florida, que negoció en nombre de
los manifestantes.
La Primera Enmienda es la cláusula de la Constitución
de Estados Unidos que garantiza la libertad de expresión. Entre
los cubanos residentes en la isla que han sido nominados figuran el
cantante Ibrahim Ferrer, del grupo Buena Vista Social Club, el pianista
Chucho Valdés y el popular grupo Los Van V El año pasado,
22 artistas de Cuba no consiguieron la visa para viajar a Estados
Unidos y asistir a la tercera edición de estos premios. |
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