|
|

"No traicionaré a mi pueblo"
Hugo Chávez
sostiene que el impacto en su país es momentáneo.
En Caracas se
confunden cacerolas de protesta y gritos de apoyo.
"De esta
guerra vamos a salir más fortalecidos", afirma el Presidente.
Por
Natalia Durango Vásquez
Enviada Especial
Caracas-Venezuela

Reuters, Caracas-Venezuela Hugo Chávez Frías estuvo
por fuera del poder unos pocos días de abril, tras un fallido
golpe de Estado, encabezado por los militares. |
Anoche, a las ocho, las cacerolas retumbaban desde los balcones de los altos
edificios de apartamentos del centro de Caracas. Los opositores del presidente
venezolano Hugo Chávez Frías entonaban con sus ollas y cucharas
un ritmo de protesta que se escuchaba cerca del Palacio de Miraflores.
Dos horas más tarde, los simpatizantes del presidente hacían
lo propio desde los humildes barrios que rodean la capital, inundando
el cielo caraqueño con pólvora navideña. El resonar
de sus cacerolas se confundió con las personas que en la calle
gritaban: "¡Quédate Chávez, ni un paso atrás!".
Todas las noches es lo mismo. Para algunos Chávez es el mismo
diablo, para otros su única esperanza.
Ayer, Chávez, el amado, era sintonizado por las familias de los
barrios humildes que no se perdieron un minuto del programa Aló
Presidente. Durante el espacio muchos venezolanos le contaban sus problemas,
le pedían ayuda o le expresaban respaldo. Al tiempo, Chávez,
el odiado, aparecía en las páginas de algunos periódicos
como el culpable de la crisis del país. Así, en una Venezuela
dividida entre odios y amores, gobierna un presidente latinoamericano.
EL COLOMBIANO conversó en exclusiva con el presidente Hugo Chávez
Frías. Desde el Palacio de Miraflores, sede de Gobierno, el mandatario
habló de sus impresiones, sueños, ideas y de la crisis que
vive su país.
¿Cómo gobernar en medio de una
guerra mediática?
"Como toda guerra nosotros estamos en batalla también, claro,
en desventaja. A mí se me ha dicho de todo. Se me ha injuriado
de que he mandado a matar personas, en Colombia se me ha relacionado con
la guerrilla.
Por eso, esta batalla mediática la debemos enfrentar con un plan
con mucha racionalidad. Una alternativa es Aló Presidente que hoy
por hoy es el programa más visto en la televisión venezolana.
Ante la situación se han impuesto multas contra algunos medios
de comunicación para enfrentar las faltas a la constitución.
Es como cualquier instancia de la sociedad, si se viola una ley la constitución
establece normas y sanciones".
¿Qué daño le hace a usted
este paro? ¿Cree que está bien sentado en su silla presidencial?
"El paro nos fortalece. De esta guerra vamos a salir más fortalecidos
en conciencia, porque cuando salgamos airosos, estaremos más fortalecidos".
¿Cómo reconciliará a un
pueblo tan dividido?
"Yo no tengo tanto poder para reconciliar a los venezolanos, sólo
soy uno más del esfuerzo de reconciliación ante esta fractura
histórica que lleva mucho tiempo. El acercamiento de los sectores
y la reunificación de los pensamientos es parte de los objetivos
de la revolución. Lo que sucede son impactos momentáneos
de un proceso de cambio".
¿Da la impresión de que su revolución
creó una especie de lucha de clases al ver la división entre
los medios económicos y la base del país?
"Yo creo que la revolución va mucho más allá.
Tiene algo de eso, pero no es una lucha de clases como lo concibió
Carlos Marx , es algo mucho más profundo. Yo creo que es la lucha
entre la vida y la muerte, es la lucha entre la moral y la inmoralidad,
es la lucha entre la dignidad y la indignidad, es la lucha entre la paz
y la guerra, es la lucha por la vida".
Dispuesto al diálogo
Usted ha planteado no estar de acuerdo con el
Alca. Siendo Venezuela un país que depende comercialmente de Estados
Unidos. ¿Qué alternativas ofrece frente al tema?
"Nosotros hemos planteado que los que estamos en desacuerdo, mas
no en contra, no debemos iniciar el Alca en 2005. Empezar en esa fecha
sería un suicidio colectivo para varios países, millones
de seres humanos se van a ir, definitivamente, por un abismo. Por ejemplo,
¿cómo van a competir los que siembran algodón aquí
si no reciben subsidios y para sembrar tienen que cortar el monte con
machete? En esas condiciones, ¿cómo competir con el Norte
cuyos productos son subsidiados, tienen apoyo científico y las
semillas las mejoran en los laboratorios? Así es imposible. Entonces,
yo no digo que no al Alca, yo digo depende".
La posición de Lula frente al Alca ¿También
podría ser un apoyo a este idea?
"En América Latina tienen que ir cambiando las cosas. Hace
tres años yo asistía a las cumbres y me sentía solitario;
sólo cuando iba Fidel Castro vi a alguien con quien me identifico
en cuanto a criterios y creo que él también. En una ocasión,
en una cumbre Fidel me envió un papelito que decía "ya
no soy el único diablo". Y no es que seamos diablos, somos
angelitos con ideas propias, seres humanos.
Ahora, después de cuatro años, yo veo como el discurso
de los líderes latinoamericanos ha cambiado. Sin embargo, veo casos
como el de Brasil en el que en ocho años de gobierno de Fernando
Henrique Cardoso el país nunca dejó de crecer, incluso,
en un 8% en uno de esos años, pero en ninguno de esos años
tampoco dejó de crecer la pobreza. De nada sirve que un país
crezca con el modelo de la desigualdad. Es como si yo comiera y sólo
engordara un brazo y el resto del cuerpo se muriera.
Así pasa con nuestra sociedad, hay modelos salvajes de distribución,
una élite que se enriquece y se lleva casi todo y una gran mayoría
que se muere de hambre. Pero, afortunadamente, veo que el pensamiento
latinoamericano está cambiando. Ahora con Luis Inacio Lula y con
Lucio Gutiérrez (presidentes electos de Brasil y Ecuador), reforzamos
nuestras posiciones al respecto y sé que vendrán con esta
ideología nuevos movimientos sociales y políticos porque
este continente tiene que cambiar".
Contra la guerra Soplan aires de guerra en Irak.
¿Cómo mira Venezuela una eventual confrontación?
"Nosotros nos declaramos contrarios a toda guerra. Nuestra constitución
nos obliga a tener una política internacional de paz y de búsqueda
de la solución de conflictos, bien sea, internos como el de Colombia
(hemos dicho que apoyamos la salida negociada en este país hermano),
o en los conflictos internacionales. No estamos de acuerdo con la guerra
en Irak y coincidimos en esa posición con China, Francia, la Unión
Europea y México. Defendemos las salidas negociadas, pacíficas
y diplomáticas. Tengo que decir que viva la política y que
muera la guerra".
¿Cómo hacer que todos los venezolanos
entiendan su ideología?
"En este contexto de Venezuela, no es necesario entender a Chávez,
lo que hay que entender es el proceso venezolano porque aquí está
en marcha una revolución pacífica y democrática,
moral, del bien contra el mal. Yo no importo, sólo soy un ser humano,
¿qué puedo importar yo? Lo importante es entender un proceso
y cuando entiendan a los campesinos, a los estudiantes, a lo obreros,
se entenderá por qué ahora hay un intento de pararme y entenderán
todos por qué estudiar un proceso histórico".
La oposición le exige una salida electoral
a la crisis de Venezuela. ¿Usted cree que se logrará adelantar
elecciones?
"Todo está previsto en la Constitución, discutimos
cualquier cosa en ese marco. Pero ceder al chantaje golpista, terrorista
y asesino, que quiere imponerle al país un camino que no está
en la constitución, es imposible. Así que, en una mesa de
diálogo sin golpes, sin parar empresas, sin sabotear el país,
sin atropellar el país a través de los medios, se puede
discutir cualquier cosa: referendo consultivo o revocatorio. Pero el período
presidencial, por ejemplo, está establecido constitucionalmente
por seis años. Un adelanto de elecciones es una opción que
no está en la constitución, por tanto es imposible. Yo estoy
aquí porque mi pueblo me eligió y nunca lo traicionaré,
¡eso lo juro! Antes que traicionarlos prefiero morirme".
EL COLOMBIANO / Actualidad Mundial / Diciembre 9 de 2002
|