
"Mi intención no era caducar
el contrato": Gobernador Gaviria
Mandatario seccional aclara que distribuidor no le dejó otro camino.
Aún investigan
irregularidades en la FLA cometidas en anterior gestión.
Se estudia nuevo
esquema de distribución para licores en Antioquia.
Por
Juan Diego Restrepo
E.
Medellín
La caducidad del contrato de distribución de licores en el departamento
a la firma Licoantioquia S.A. fue una medida extrema, reconoce el gobernador
de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, y la tomó, según
él, porque sus directivos no le dejaron otro camino.
Mediante la Resolución 048 del 3 de enero de 2002, el mandatario
seccional dio por concluido el contrato basado en la decisión de
Licoantioquia S.A., oficializada el 15 de diciembre de 2001, mediante
la cual la empresa privada determinó no comprar más licor
a partir de ese día, no retirar el licor que a la fecha de ese
documento no haya sido entregado por la FLA (Fábrica de Licores
y Alcoholes de Antioquia) y contraordenar, por causa justa según
ellos, el pago de 284 cheques por $16.898 millones.
"En ningún momento mi interés ha sido declarar la
caducidad de este contrato; lamentablemente, los señores de Licoantioquia
paralizaron el contrato y ante esa parálisis no me quedaba otra
opción", señaló el mandatario seccional en entrevista
con EL COLOMBIANO.
Hay sospechas
Gobernador, ¿por qué no caducó
el contrato de distribución de licores al iniciar su administración,
si era tan cuestionado?
"Porque, en ningún momento, mi interés ha sido declarar
la caducidad de este contrato. Lamentablemente, los señores de
Licoantioquia paralizaron el contrato y no me quedaba otra opción.
El gobernador de Antioquia no tenía ningún interés
en paralizar el contrato; todo lo contrario, siempre me ha animado que
el contrato de distribución funcione lo mejor que pueda y, desde
el punto de vista jurídico, que se cumpla con rigor por parte nuestra
y del contratista cada uno de los compromisos plasmados allí. Nunca
quise sacar a Licoantioquia de la distribución".
Como gobernador electo y antes de posesionarse
le pidió al entonces gobernador Alberto Builes que prorrogara sólo
por 6 meses el contrato de distribución, ¿para qué
quería ese tiempo?
"Le pedí ese plazo para revisar las condiciones del contrato,
cuestionado intensamente, de modo que la administración tuviera
ese plazo para evaluarlo, pues de él dependían, en gran
parte, los ingresos del departamento. Le solicité que me diera
la posibilidad de hacer una evaluación objetiva, con libertad,
para introducirle correctivos.
¿De qué tipo de correctivos estaba
hablando?
"Cuando dí esas declaraciones dije que se necesitaba un estudio
para introducirle correctivos, pero, obviamente, estos dependían
de las conclusiones que se derivaran del estudio, entonces no tenía
correctivos anticipados, tendrían que haber surgido del análisis
del contrato".
Las sospechas de presuntas irregularidades llevaron
a la administración a pedirle a organismos de control sellar la
FLA para una revisión a fondo. ¿Un año después,
qué encontraron?
"Cuando me posesioné, descubrimos algunas irregularidades
en la FLA. La decisión de sellar las oficinas se tomó de
inmediato porque estaban saliendo documentos para la firma del doctor
Alberto Builes, como si fuera todavía gobernador".
¿Cómo qué tipo de documentos?
"En la FLA logramos detener un documento que iba a ser firmado por
el doctor Builes, por lo menos allí aparecía el nombre del
doctor Builes como gobernador de Antioquia todavía, a pesar de
que yo ya me había posesionado, en el cual el aceptaba disminuir
unos mínimos. Era un otrosí de un convenio de distribución
para bajarle los mínimos a una empresa distribuidora. Ese episodio
muestra el nivel de dificultad que tuvimos para poner en orden toda la
documentación relacionada con la distribución de licores".
Disminución en ventas
¿Cuál es su mayor inquietud frente
a los contratos?
"He registrado, con preocupación, una disminución sin
una explicación satisfactoria de los niveles de venta de los productos
de la FLA, analizando los hechos en forma objetiva. Por ejemplo, en la
época de origen del contrato de distribución, el objetivo
era vender 41.3 millones de botellas y, paulatinamente, las estadísticas
muestran una disminución superior al 50%. Al final del año
pasado los señores de Licoantioquia habían retirado 19.5
millones de botellas, de ellas 2 millones aún no las han pagado".
¿De cuánto cree que es el mercado
de la FLA en Antioquia?
"Con absoluta seguridad que es mayor al del año pasado. Si
en 1996, cuando se le entregó a los distribuidores privados el
compromiso era de 41.3 millones, por lo menos ese mercado todavía
existe y en los últimos cinco años debió crecer".
Para remediar situación y luego de declarada
la caducidad, ¿qué tipo de distribución sería
la más conveniente?
"Jurídicamente no me puedo aventurar porque estamos estudiando
en la FLA, junto con la secretarías de Hacienda y General, acompañados
de especialistas en mercadeo, cuál sería el esquema ideal.
Hacemos ese análisis para tener una alternativa en caso de que
no encontremos una salida distinta a ratificar la caducidad, en cuyo caso
tendríamos que construir un nuevo esquema".
Descuentos, el problema
¿Qué motivó el incremento
de los descuentos a almacenes de cadena y supermercados, que se convirtió,
según Licoantioquia, en competencia desleal e incumplimiento del
contrato por el Departamento?
"Desde el punto de vista del mercadeo, uno incrementa los descuentos
cuando busca promover un producto y convertirlo en atracción para
los compradores. Los descuentos siempre estuvieron por debajo de los niveles
de descuento que se le han otorgado a Licoantioquia.
Tengo claro que los descuentos nunca llegaron al nivel de los que ellos
tenían, fueron inferiores, aunque creo que en virtud de que este
mercado es exclusivo de la FLA, pudimos haberle dado el descuento que
quisiéramos".
¿Realmente Sumerca,
el negocio cuestionado por Licoantioquia, recibió un trato preferencial
en materia de descuentos?
"Pienso que los señores de Licoantioquia tratan de convertir
a Sumerca en la causa que los excuse de sus incumplimientos y de su decisión
de paralizar el contrato. Sumerca es un supermercado de la Central Mayorista,
legitimo, visible, no veo porqué fuera a significar algo diferente
a otros almacenes.
Durante cinco años Licoantioquia tuvo la responsabilidad y la
obligación de construir un esquema de distribución y lo
que veo es que era demasiado frágil, inexistente".
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