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"Ahora llegamos rapidito y en forma efectiva": Urueña
Dice que sin el
recurso humano y la información está labor sería
imposible.
Advierte que la
ofensiva de las F.A. obligó a la guerrilla a cambiar de táctica.
El comandante del
Cacom 5, general José Vicente Urueña, explica su labor.
La ofensiva de las Fuerzas Armadas y sus métodos de
combate por tierra, agua y aire, obligaron a la guerrilla a modificar
sus tácticas de confrontación.
A juicio del comandante del Comando Aéreo de Combate N° 5
(Cacom), con sede en Rionegro, Oriente antioqueño, general José
Vicente Urueña Molina, esa decisión demuestra un desequilibrio
de las fuerzas a favor del Estado.
Urueña Molina tiene bajo su responsabilidad la misión de
operar para la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) los helicópteros
Black Hawck, unas naves acondicionadas para el conflicto, con unos resultados,
en su opinión, importantes en la consolidación de zonas,
recuperación de la seguridad, evacuación de heridos de combate
y golpes a los grupos armados ilegales.
El general Urueña, en diálogo con EL COLOMBIANO, dice que
nada se hubiera logrado sin el aporte del recurso humano bajo su mando:
centenares de personas que viven en la base aérea de Rionegro en
un ambiente donde tratan de autoabastecerse en unas instalaciones que
cada día se adaptan más a las exigencias del trabajo.
¿Cómo se forma un piloto?
"Formamos el curso de pilotos de helicópteros Black Hawck
de la Fuerza Aérea, una vez egresan de la escuela en Cali, donde
termina la capacitación, y del curso básico de helicópteros
en Melgar. Cuando adquieren la experiencia necesaria en el manejo de los
Black Hawck, se asignan a otras bases. Empiezan como copilotos de los
equipos UH-60 pero, cuando ya tienen determinadas horas de vuelo (unas
1.000), los pasamos a pilotos".
El comando se especializó en el manejo
de los Black Hawck ¿Qué características tienen estos
helicópteros?
"La principal: cuentan con unas cualidades y una adaptabilidad propias
para nuestro conflicto. Además, la Fuerza Aérea lo mejoró,
al adaptarle ciertos equipos, en especial radares y armamento. Incluso
lo habilitó para las operaciones nocturnas..."
¿El Arpía (un Black Hawck adaptado)
es producto de la ingeniería colombiana?
"Sí. Este helicóptero de combate es producto de la
experiencia de los 35 años de la Fuerza Aérea en el manejo
de esta clase de aeronaves, ahora modificadas, adaptadas y artilladas
con base en las necesidades de la confrontación. Ese trabajo también
permitió extender de 2 a 5 horas su autonomía de vuelo.
Es una combinación exitosa: para combustible y armamento. Es un
helicóptero que, por la velocidad y la configuración de
la pala, sólo se siente cuando está pasando por encima.
Además, se presta para volar a ras y se camufla muy fácil
de noche, por su pintura (negra)".
El Arpía tiene unos visores especializados, de cascos israelíes,
pero adaptados por una compañía estadounidense, que brindan
un servicio excelente".
Estos aparatos también permiten el trabajo
de expertos francotiradores...
"Es una misión que la Fuerza Aérea viene perfeccionando,
para evitar los daños colaterales de otras armas de largo alcance,
cuyo radio de acción es amplio, como los cohetes. Los francotiradores
de plataforma cuentan con una dotación especial que les permite
dar en el blanco, para evitar lo que pasaba antes, cuando los guerrilleros
atacaban un pueblo y se cubrían en el marco de la plaza. Ahí
no se podía bombardear, pero hoy, con un tirador especial, se pueden
eliminar".
¿Cuál es la capacidad de reacción
de estas naves?
"El piloto cuenta con 15 minutos para despegar y, de ahí,
lo que se demore al sitio del desplazamiento. Por ejemplo, si es Murindó
(Atrato Medio) se demoraría unos 35 minutos; es decir, que en menos
de una hora estamos allá".
La topografía antioqueña dificulta
en parte las operaciones...
"Más que topográficas, a veces las dificultades son
atmosféricas: hay noches en que, infortunadamente, quisiéramos
llegar, en caso de una alarma, pero las condiciones climáticas
lo impiden. En el ámbito topográfico son pocas las limitaciones
porque los helicópteros tienen la suficiente capacidad para sobrevolar
hasta 15.000 pies de altura y, en esta área, no existe un cerro
que supere esa altura".
El Ministerio de Defensa tiene la idea de unificar
el manejo logístico de todos los helicópteros... ¿En
qué va y cómo se haría?
"Unificar sería lo ideal. Es hacer un ahorro presupuestal
con la unificación de los depósitos de repuestos, de manera
que se pueda atender la demanda de todas las bases donde operen helicópteros.
Eso da un mayor rendimiento y hay un mejor control" (ver recuadro).
¿Cómo se hacen las evacuaciones
de heridos?
"Por mi experiencia, sé que es una operación que salva
muchas vidas humanas. Es un compromiso del Comando y de la Fuerza Aérea:
apoyar el personal que está combatiendo para que se sienta seguro
de que, si algo le sucede, tendrá la asistencia de forma casi de
inmediata. Aún más, tenemos dos soldados paramédicos
que viajan en las operaciones con el objetivo iniciar la recuperación
de un herido desde el mismo helicóptero, de forma que, una vez
llegue al hospital más cercano, ya esté estabilizado. Para
las zonas donde es imposible aterrizar, las naves cuentan con unas grúas
que permiten rescatar a los heridos. Para todo esto son necesarios la
experiencia y el entrenamiento".
¿Qué le pide a la comunidad para
mejorar el trabajo?
"Información. No se necesita ni siquiera venir a la base,
pues a muchos les da temor de que los identifiquen. Pueden llamar al 1-2-3.
Aquí también montaremos un centro de comando y control,
con unas frecuencias para atender, de forma inmediata, la información
que nos llegue: La información es el impulsor para las operaciones".
¿La ofensiva de las Fuerzas Armadas obligó
a la guerrilla a cambiar sus métodos de combate?
"Antes, los subversivos atacaban un caserío en grupos de 100
ó 200 hombres y las Fuerzas Militares llegábamos tarde.
Hoy, la situación es distinta, porque ahora llegamos rapidito y
en forma efectiva. Ellos ya saben que tenemos unos recursos que nos permiten
detectarlos, atacarlos y eliminarlos. Por eso, hacen terrorismo y colocan
minas, porque no nos enfrentan. De ahí que nuestro balance sea
más que positivo porque; por ejemplo, en la actualidad cualquier
ciudadano se puede desplazar con toda tranquilidad por las carreteras
y los pueblos atacados son mínimos..."
Hay una decisión de ir a la ofensiva
La decisión de pasar de ser una base de apoyo para las tropas en
tierra a un comando de combate aéreo es, a juicio de uno de los
pilotos de Black Hawck, un paso importante en la meta de acabar con el
conflicto. "Ahora atacamos al enemigo donde esté", de
ahí que, en su opinión, la guerrilla haya cambiado su estrategia
y ahora opere en grupos pequeños. Muestra de esa efectividad en
el departamento es, en su concepto, la consolidación de la seguridad
en las carreteras, las zonas de los embalses y la disminución de
los ataques a poblaciones: "entre 1999 y 2001, Antioquia sufría
98 incursiones guerrilleras en promedio", pero ahora, la cifra no
supera los dos ó tres casos. "Es difícil de calcular,
pero creemos que, en combinación con las otras fuerzas, hemos evitado
el 70 por ciento de los ataques". Las evacuaciones son otro ejemplo
de esa labor: "antes de 2003, la mitad de los heridos que sacábamos
se moría en el helicóptero; ahora, de los últimos
500 evacuados sólo dos perecieron en esas circunstancias",
debido a la capacitación de personal paramédico que ayuda
en esas tareas.
Se optimizarán los recursos logísticos
En el Comando Aéreo de Combate N° 5 que apoya por aire las
operaciones de las brigadas IV, XVII, XI, XIV, VIII y los comandos de
Policía de la región, se hará, a partir de octubre,
el plan piloto del proyecto de Sinergía Logística (Silog)
de las Fuerzas Armadas que pretende unificar, por medio de un software,
la información sobre el mantenimiento, abastecimiento y compra
de repuestos para los helicópteros UH-60, con el objetivo de optimizar
los recursos humano y técnicos en cada una de las bases donde operan
estas naves. Este proyecto será uno de los componentes del Sistema
Integrado Logístico Aeronáutico para la fuerza pública
(Silag) que manejará todas las compras para la aviación
de las Fuerzas Armadas y la Policía, aunque el mantenimiento y
la operación se siga haciendo en cada una de las bases y de las
fuerzas.
El comandante de mantenimiento de la base aérea de Rionegro explicó
que el proyecto pretende beneficiarse de la experiencia de sus hombres
en el manejo de los Black Hawck. Ese manejo permitió por ejemplo,
reducir los tiempos de mantenimiento de 45 a 10 días para los UH-60
cada vez que cumplen 500 horas de vuelo. Ese trabajo, a juicio del oficial,
posibilita que los 23 Black Hawck de la FAC hagan 11.500 horas de vuelo
en el año, tiempo que se convierte en operaciones de ataque, seguridad,
asistencia y evacuación, con unas naves que, por su adaptabilidad,
han dado resultados positivos para la fuerza pública en el combate
a los grupos armados.
EL COLOMBIANO / Palabras de Peso / Agosto de 2004
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