"Ahora soy un peón": Botero
Santiago, el único colombiano que corre el Tour, cumple nueva misión.
Su tarea es ayudarle
a Jan Ullrich en la lucha con Lance Armstrong.
Después de
los Juegos Olímpicos, sabrá si se retira o no del ciclismo.

Archivo | A mitad de competencia EL COLOMBIANO habló
con él y contó muchas cosas. Estaba hablador, pero no
se le nota contento. |
Mientras en ese gran tablero de fichas ciclísticas que es el Tour
de Francia se mueve a sus anchas un alfil llamado Jan Ullrich, un colombiano
que fue campeón mundial, Santiago Botero, trabaja como peón
del alemán.
Es la fría realidad que acompaña al corredor nacional en
la edición 91° de la Grande Bouclé, quien en dos años
consecutivos le ha conocido otra cara a la carrera a la que no estaba
acostumbrado en los tres años anteriores: la del grupetto.
Son los tiempos de sequía ciclística del rubio corredor,
quien en el 2000 fue el campeón de la montaña, como lo fuera
hace 19 años Lucho Herrera, y ganador de tres etapas, las mismas
que coleccionó el Jardinerito de Fusagasugá, quien esta
semana celebró los 20 años de su gran conquista en L'Alpe
D'Huez.
En la conversación telefónica, Botero evade el tema del
T-Mobile, pero se le nota en sus declaraciones que no está tan
a gusto en el elenco al cual soñaba llegar, pero la promesa de
un futuro diferente le hizo cambiar ese largo camino que recorrió
con el Kelme, que hoy, como equipo, está en los estertores de la
muerte ciclística.
Además de la carga que significa "vaciarse" para otro,
en este caso Ullrich, máximo oponente de Armstrong, quien tiene
entre ceja y ceja pasar a la historia con su sexto título en el
Tour, Botero no ha podido encontrar el golpe de pedal que, en años
pasados, le diera el título de campeón mundial de la contrarreloj.
Si el año pasado el Tour fue dura por una enfermedad, éste
puede ser peor. Ahora se trata de trabajar a destajo, a velocidades estrambóticas
en el comienzo de las etapas, y de paso, saber que el porvenir es incierto,
porque las piernas ya no dan como antes.
A mitad de competencia hablamos con él y contó muchas cosas.
Estaba hablador, pero no se le nota contento.
¿Cuál es su condición
dentro del T-Mobile en el Tour?
"Soy un peón de Jan Ullrich. Mi misión es cortar la
fuga del comienzo de etapa y tratar de embarcarme en alguna, para que
después se dañe. Soy una especie de señuelo para
quienes pelean el título".
¿Por qué le toca este papel dentro de la formación
alemana?
"Soy un gregario y por esa razón no me puedo mover. No hay
mucha gente para laborar. Stefano Guerini va con Ullrich en la montaña
y yo hago el trabajo sucio, ese que no se ve en la televisión,
porque es en los kilómetros iniciales de cada jornada".
¿Cómo se siente?
"Contento con la labor que hago para Ullrich, porque él mismo
lo agradece. Pero no del todo satisfecho, porque no me encuentro en el
ciento por ciento de mi condición. Al Tour llegué en el
ochenta por ciento. Si hago una para pequeña después de
esta carrera, intentaré llegar al tope de mi estado".
¿Qué tal es el ambiente
dentro del T-Mobile?
"Es frío, distante. Muy distinto al que había en Kelme,
donde tenía varios amigos".
¿Cuál es su real estado de salud? ¿Está
enfermo o no se ha recuperado desde el año pasado?
"Mi condición física es buena, o sino no estaría
en el Tour a estas alturas, cuando se ha corrido a un ritmo demasiado
elevado, a velocidades que por momentos son de más de 60 kilómetros
por hora que te dejan desgastado y que te obligan a luchar mucho. Además,
no tengo la forma de decir déjenme para el final de las etapas,
porque no estoy en el ciento por ciento".
En Medellín echaron a rodar la versión que de que
usted estaba enfermo del hígado ¿Qué hay de cierto
en eso?
"Nada, como se lo dije dos meses atrás. No hay nada con ese
tema. Mi trato médico es parecido al del Kelme. Lo que sucede es
que no he podido tomar el paso adecuado después de la para de ocho
meses que tuve. Yo cometí un error al apresurarme en el comienzo
del trabajo para la temporada de 2004".
¿Qué hay de cierto sobre
su retiro del ciclismo?
"Yo hablé off the record con Carlos Arribas de El País
de Madrid. Le conté cosas en confianza, pero él se fue mucho
por el lado pesimista del asunto. Lo vio con la lente oscura. Le dije
sobre la falta de tener sensaciones buenas, y que si este año no
las encontraba, me iría del ciclismo, como se lo comenté
a usted antes. Llevo un año en pos de ello y sé que me falta
poco para encontrarlas".
¿Pero de todas manera se irá,
pase lo que pase?
"El Tour no es el lugar más adecuado para tomar una decisión
de este calibre. Primero tengo que probarme en la contrarreloj de Besancon,
para saber si voy o no a los Juegos Olímpicos. Esa será
mi prueba de fuego, como sucedió en la Vuelta a España (está
en duda su participación en ella) de hace dos años, antes
de ser campeón mundial en Zolder, Bélgica".
¿De qué depende su salida
del ciclismo?
"De no encontrar el ritmo que anhelo, tras tanto esfuerzo que se
hace. Por fortuna hay gente que me aconseja como Tony Rominger (su nuevo
representante), quien me dice que no me coma la cabeza, que también
hay años malos. Me aconsejó reflexionar y tranquilizarme.
Yo no sería capaz de seguir en el ciclismo sólo por el dinero".
¿Quién ganará el
Tour?
"Armstrong está muy fuerte. No se dónde se le pueda
descontar tiempo. Hay que esperar la respuesta de Ullrich en la última
semana, con más calor. En medio de ellos hay una larga lista de
la que hacen parte entre otros Basso, Mayo y Sevilla".
"A Santiago le falta compañía":
Peña
Víctor Hugo Peña*
"No sé cuántos amigos tenga Santiago Botero en el T-Mobile.
Uno va es con acompañantes. En el ciclismo de Europa, lo que se
requiere es de alguien que le hable a usted en el mismo idioma, que le
recuerde momentos clave de su vida. Si usted no cuenta con alguien que
lo anime, puede vivir nostálgico. Cuando Botero está arriba
es un toro, pero cuando está abajo lo pasan por encima. A él
hay que cargarlo de mucho cariño".
* Ex líder
del Tour 2003
EL COLOMBIANO / Palabras de Peso / Julio de 2004
|