Inicio EL COLOMBIANO
Inicio Grandes Entrevistas | Inicio EL COLOMBIANO
Inicio EL COLOMBIANO
Inicio Grandes Entrevistas



El sermón es la unión y el cambio: Mindefensa

Esta dos palabras son claves en la gestión de Jorge Alberto Uribe.
Cree que de este Estatuto sólo se mira la vitrina pero no el fondo.
Lo importante, asegura, son las herramientas para el enfrentar el terrorismo.
Dice que prefiere callar (prudencia) a entregar una noticia falsa o distorsionada.

Por
Áreas Nación y Paz y D.H.

Medellín


EL COLOMBIANO | "Soy Jorge El Evangelista, me volví un sermonizador, el más cansón del mundo. Con el comandante de la Armada, el Director de la Policía, andamos como una colección de patos para arriba y para abajo, todos juntos", dice el ministro.
Jorge Alberto Uribe Echavarría decidió embarcarse desde el 10 de noviembre de 2003 en una operación de prudencia al mando de una de las carteras más importantes del gobierno de Álvaro Uribe: el Ministerio de Defensa.

Con la política de "si no se puede decir no se dice" y con la garantía de que no se publica ni una mentira ni un encubrimiento, este empresario de vocación, gerente de experiencia, se puso, a los 63 años, el uniforme, se enfiló entre las tropas y empezó a prestar su primer servicio militar, no obligatorio, de compromiso.

En siete meses como director de orquesta de los más de 350.000 miembros de la fuerza pública, ha tenido que enfrentar cuestionamientos y sacar adelante proyectos prioritarios para el Ejecutivo como la reglamentación del Estatuto Antiterrorista.

Los hechos que marcan el punto cuestionado de su gestión son las dudas aún persistentes y el silencio, en los casos de Guaitarilla (Nariño) y Cajamarca (Tolima) en los que murieron, en hechos confusos, por el llamado fuego amigo, policías y civiles. Allí dice, prefiere ser prudente y guardar silencio hasta tener la certeza de cómo sucedieron.

¿Cómo recibió el Ministerio y cuáles han sido los principales cambios?
"Al llegar había una gran cantidad de procesos de mejoramiento, de modernización, de unificación. Mi antecesora me facilitó la vida en varios aspectos. Muchas de las cosas que estoy cosechando, ella las sembró. Lo nuevo que traje no es muy diferente a un cambio de estilo, aunque los objetivos de mediano y largo plazo son los mismos: la modernización de las Fuerzas Militares, no sólo en parafernalia material sino en su estructura interna y la unión entre las fuerzas. Los incidentes de los últimos meses han acentuado la prioridad de buscar esa armonía constante, aunque ha habido casos que demuestran lo contrario y una casa desunida no triunfa".

¿Qué estrategias desarrolla en el tema de la unión?
"Se trabaja desde las escuelas de formación, buscando que cada una de las fuerzas siga orgullosa de lo que es, pero que sea conciente de que son como los dedos de la mano, todos distintos pero absolutamente necesarios. Le estoy dando énfasis a la actitud de cambio... lograr una revolución interna, que se corra el riesgo de romper ciertos paradigmas históricos. En el mundo, todas las Fuerzas Militares tiene alambritos que les dan su rigidez: todo empieza en la formación de jóvenes, en los programas de inducción que hacen que cualquier cambio, en una instancia superior, duela mucho. Por eso, he utilizado dos palabras como eslogan de mi gestión: unión y cambio, y los tengo locos con ese estribillo".

¿Usted estudió en la academia militar en Indiana (E.U.) Esa conciencia de cambio la heredó de allí?
"La sensibilidad al cambio no es de esa época, pues sufrí las consecuencias de esa rigidez. Por ejemplo, me quitaron el rango que me gané al año porque me cogieron, a las 4:00 de la mañana, fumando. Era prohibido. Esa avidez en la búsqueda de cambio fue más producto de toda una vida de experiencia en el sector privado, en el que he visto morir compañías y nacer otras que no se ajustaron al cambio".

Cuando asumió el Ministerio dijo, vengo a gerenciar, con esta fortaleza, ¿qué ha logrado en el tema de la contratación?
"Ese es un buen ejemplo de cambio. El proceso de homologar la contratación, que empezó Martha Lucía, y que tuvo mucha resistencia, no sólo fue exitoso en su tiempo sino que hoy estamos cosechando los frutos. El viernes se adjudicó la contratación del 60 por ciento de los medicamentos de las cuatro fuerzas que antes se adjudicaban de manera independiente. En esa sola contratación se logró una reducción en costos de más de 10.000 millones de pesos. Nos encontramos que la Policía tiene una flota grande de helicópteros Bell, que requieren volar y necesitan talleres y almacenes de repuestos, pero la Fuerza Aérea y el Ejército también tiene helicópteros del mismo tipo. Entonces, pensamos: por qué no buscábamos algo para el entrenamiento de todos los pilotos y para esos helicópteros. Ahorramos locales, instructores... hoy todo quedó bajo la Fuerza Aérea".

El universo de los Fuerzas Militares y de Policía es de 350.000 personas que están desde Leticia a Uribia; desde Urabá a Guaitarilla... Hay que llevarles medias, alka-seltzer, curitas, arroz... pero cada fuerza tiene su centro de logística. De ahí salió la idea de unificar el manejo logístico de las fuerzas. El gerente de toda esta operación empieza a trabajar la semana entrante".

¿Qué estrategias hay para evitar episodios como el del general Carreño con el director del DAS por el caso del musulmán?
"Soy Jorge El Evangelista, me volví un sermonizador, el más cansón del mundo. Con el comandante de la Armada, el Director de la Policía, andamos como una colección de patos para arriba y para abajo, todos juntos. Hay una cosa muy importante de la Fuerza de Tarea Conjunta, al mando del general Castellanos, y es el mencionado Plan Patriota. Esta fuerza tiene un hombre de la FAC, uno de la Armada, allí están ligada la Policía; es decir, todos trabajando como un equipo. Replicaremos ese esquema, no con la formalidad ni espectacularidad de esa operación, pero sí en poblaciones pequeñas".

¿Cree que hay la confianza entre la Fuerza Pública para la aplicación del Estatuto Antiterrorista?
"El tema del Estatuto, y en eso tienen mucha culpa políticos, funcionarios de Gobierno y periodistas, es que, de pronto, nos entusiasmamos y lo sacamos de contexto. Nacional e internacionalmente se han pegado de las definiciones a priori. Creen que el Estatuto Antiterrorista es entrega de autoridades judiciales a los militares. Son esas cosas gordas las que quedan como un flash en la mente de todos y la verdad verdadera, que está detrás, que no he sabido cómo ponerla en la vitrina, es que esto tiene una finalidad exclusivamente antiterrorista. Internacionalmente han querido decir, y esa fue la reacción del presidente con Amnistía Internacional (AI), es que la administración de Uribe es terrorista, represora, violadora del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y la verdad es que el estatuto tiene una finalidad contra el terrorismo".

Pero se teme por las posibles violaciones de los derechos fundamentales...
"Está enmarcado en el tiempo, no es un cambio de ley y es para atender una situación de coyuntura. Además, es producto de un proceso democrático ¿Qué más democrático que esos ocho pasos por el Congreso? Ha pasado por un cedazo de democracia que en pocos lugares del mundo se da. Gobiernos como el americano, el inglés y el español, como producto de actos de terrorismo, han procedido a hacer modificaciones en estructuras judiciales. Aquí, por el talante del Presidente, se pasó todo por ese cedazo, que nos ha hecho sufrir tanto y que ha dado pie a los opositores del gobierno, a quienes están a favor de los movimientos subversivos o a quienes son a ultranza protectores del derecho humanitario, todos sentados en Estocolmo, en Zurich, en Ginebra, para que satanicen lo que se hace acá".

¿Los controles, sí creen que son garantía?
"El estatuto tiene una cantidad de cortapisas. Antes de que desenvainemos esa espada va a haber tantas cosas que vamos a llegar tarde al lugar de los acontecimientos. Lo de la intercepción no es que el policía de la esquina pueda interceptar a una persona, ¿quién puede autorizar eso? No es elcomandante de la Policía de Envigado. No, eso tiene que ir hasta el más alto mando para que le den el visto bueno. Además, hay que informarle al Procurador. Lo más probable es que no dé lugar a abusos, pero cuando se vayan a dar, estamos todos tan concientes, que creo que no hay mal que por bien no venga. Lo que utilizo en mi sermonización es ojo pues, que este incidente nos lo van a cobrar".

En casos como Guaitarilla lo que se ve es que ese telón del estatuto sigue como telón y que no hay nada positivo en la pantalla...
"Guaitarilla queda a una hora y algo de Pasto. Ahí no habría necesidad de aplicar estas facultades".

¿Qué tan preparadas están las Fuerzas Militares para aplicar el Estatuto, sobre todo cuando se denuncian excesos como en los casos Guaitarilla y Cajamarca y qué recursos hay para poner en marcha el estatuto?
"Los recursos que se requerirán para ponerlo en marcha, son, sobre todo, de capacitación. Estamos ahorrando en logística y en tiempo y aumentando efectividad. Cuando hay ese cadáver tirado en el bosque, en Lejanías, Meta, o donde sea, en la práctica se paraliza la operación militar porque para hacer un levantamiento hoy hay que traer un fiscal. Entonces paren, busquen al fiscal, hay que ir por él a San José del Guaviare y, ahí, tienen toda una operación militar parada porque el cadáver no se puede enterrar. Eso sucede todos los días. Estamos hablando de medidas de excepción para momentos de coyuntura y que estarán siempre bajo el criterio de una persona que tiene que ser muy responsable".

La ley dice bajo serios motivos, pero no hay una definición clara de qué son esos serios motivos...
"El tema de las definiciones no es sólo grave ahí. Es como la mujer bonita ¿qué es bonita, para quién? Gracias a Dios no todos tenemos el mismo criterio, porque sino habría muchas solteronas o solterones. Uno puede llevar las diferencias o discusiones entre dos personas a un extremo donde lo que se va a producir es un espacio gris en el que cabe cualquier tipo de apreciación y eso es lo que pasa en el seno del Congreso".

¿Qué cree que pasará en la Corte?
"Hay fragilidad en todo lo que llega. Ahí se pasan los abogados discutiendo inteligentemente esos términos y se empieza a jalar el caucho de una forma que los puntos en negro y blanco acaban relegados a los extremos y termina una zona gris donde es imposible ser preciso en la definición de lo que es correcto. Soy optimista de que el Estatuto será utilizado de manera sabia, no sólo por sabiduría sino por una motivación que a menudo le recuerdo a los responsables: 'ojo que vamos a hacer uso de esa arma tan buena que nos dieron pero que vamos a tener los ojos de todo el mundo encima', cosa que es útil".

De serios motivos ustedes deben tener alguna definición...
"Sí y en qué momento se puede hacer uso de cada cosa, pero no es algo que hoy podamos hacer público porque no lo tenemos completo".

Para dar tranquilidad sobre la implementación del estatuto se debería romper un poco la prudencia...
"El Presidente nos planteó que con la prudencia no podemos llegar al punto de no comunicar. En mi intimidad creo que he sido prudente. Para mí, ser prudente es no decir aquello de lo cual no estoy seguro. En casos como Guaitarilla, si yo no tengo un conocimiento de cómo se dieron las cosas, cómo puedo entonces responderle al señor congresista que me pregunta ¿qué pasó en Guaitarilla? Sé mucho, pero me faltan muchas cosas por conocer para emitir un juicio. Hay que tener suficiente prudencia para no decir lo que no es cierto ni dar espacio o a la mala intención o al malentendido del interlocutor, pero decir lo suficiente para evitar que esa prudencia se interprete como un deseo por ocultar algo. Ese equilibrio es muy difícil de lograr".

EL COLOMBIANO / Palabras de Peso / Julio de 2004

 

Para visualizar nuestro sitio recomendamos utilizar navegador Explorer 4.0 o superior y una resolución mínima de 800 x 600