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Gobierno, listo para desmovilizar a 5.000 miembros de las Auc
Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, explica acuerdo con las Auc.
Garantizan la rápida
inserción de los desmovilizados en la vida productiva.
Llamado a Eln y
a las Farc a dejar también actividades terroristas.

Foto EL COLOMBIANO |
El Gobierno colombiano está preparado para desmovilizar este año
a 5.000 miembros de las autodefensas si prospera un acuerdo con los jefes
de estos grupos al margen de la ley, confirmó en diálogo con
EL COLOMBIANO el alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo Ramírez.
En principio, el acuerdo contempla la concentración del estado
mayor negociador de las Auc en el sitio de Tierralta (Córdoba),
también denominada zona de ubicación. Se espera consolidar
efectivamente un proceso de paz, perfeccionar y verificar el cese de hostilidades
ya declarado (primero de diciembre de 2002), avanzar en un cronograma
de concentración y desmovilización de tropa y facilitar
la interlocución de la mesa de diálogo con sectores nacionales
e internacionales, al igual que la participación amplia de los
colombianos en este nuevo intento por llevar la paz al país.
Para Restrepo se trata de un mecanismo que abrirá las puertas
a la negociación con otros actores que hacen parte del conflicto
armado interno y a los que llamó a vincularse también a
procesos similares de negociación, siempre que exista el compromiso
de entrar en un cese de hostilidades.
El funcionario confirmó que temas como la extradición no
tendrán cabida en la mesa, pues no son, desde ningún punto
de vista, negociables.
En este sentido, Restrepo dijo que se informará permanentemente
de los avances de la negociación con las Auc a la comunidad internacional
y a países como los Estados Unidos, pero aclaró que el Gobierno
tomará todas las decisiones de una forma autónoma.

Foto EL COLOMBIANO |
Bases del acuerdo ¿ Cuál es el estado del proceso
de paz con las Auc y por qué se llega a este acuerdo?
"El establecimiento de la zona de ubicación en Tierralta permitirá
que los máximos comandantes de las autodefensas se comprometan
de manera más definida con el avance del proceso, con la definición
de un cronograma de concentraciones y desmovilizaciones para que puedan
entrar en contacto con la comunidad nacional e internacional y, sobre
todo, para que durante el tiempo que permanezcan en la zona se sometan
a la legalidad del Estado colombiano. Será una ganancia porque,
de una u otra manera, lo más importante en la pacificación
es restarle espacio a la ilegalidad armada en beneficio de la legalidad".
Se esperaba concentración de la tropa
y no de los jefes ¿Por qué se llegó a este punto?
"El interés central del Gobierno es avanzar en el control
social de los territorios donde se presentan fenómenos de la violencia
y también lograr que las personas que están actuando en
la ilegalidad se incorporen cada vez más a la institucionalidad.
El hecho significativo de que los comandantes máximos de las autodefensas
se concentren en una zona reglamentada donde no se puede delinquir, creemos
que es un paso importante y significativo en la pacificación del
país y, por supuesto, en la pacificación de estas organizaciones
armadas de autodefensas".
¿Cuando usted habla del cumplimiento
de la ley dentro de la zona de ubicación hace también referencia
al tratado de extradición y al cumplimiento de las normas en materia
de narcotráfico y extradición?
"La figura que establece la ley 782 es importante porque permite
que los miembros de los grupos armados ilegales se ubiquen en una zona
donde están bajo la autoridad del Estado con la contraprestación
de que no serán capturados. Los procesos siguen, pero hay una ganancia
para el Estado en cuanto a que avanzamos y quisiéramos tener un
control legal e institucional de estas personas que están por fuera
de la ley. Ese es tal vez el cambio relevante de este Gobierno en la interpretación
de la ley 782. Creemos que la forma como se tomó esa ley en épocas
pasadas, por ejemplo cuando se llegó a la zona de distensión,
fue equivocada y que realmente esta ley y sus instrumentos deben ser utilizados
para avanzar en la institucionalización. Hay, si se quiere, una
excepción, la única norma legal que no se cumple en el territorio
es la orden de captura y, en contraprestación, todas las demás
normas legales se cumplen a plenitud y estas personas se acogen a ellas.
Se trata de un modelo transicional desde la ilegalidad a la legalidad,
pero de hecho, las órdenes de captura para responder ante las autoridades
nacionales e internacionales van a estar suspendidas".
¿Ya tienen una fecha prevista para comenzar
la zona de ubicación?
"Pensada, pero no definida. Creemos que debe ser rápido. Cuestión
de días. Sin embargo, tenemos que hacer unos preparativos por parte
del Gobierno, pues cuando comencemos esta zona debe haber mucha seguridad,
una presencia estatal muy grande y, por supuesto, debe estar también
concertada con las autodefensas. Cuando tengamos esa fecha se la estaremos
informando al país y esperamos que sea pronto".
El acuerdo establece que los jefes de las Auc
pueden salir de la zona de ubicación para realizar gestiones con
fines de paz ¿Cómo se establece el control sobre ellos?
"Las autorizaciones son concedidas por el Presidente de la República.
Quienes reciban esa autorización lo harán por tiempo limitado
y con propósito definido, básicamente para cumplir actividades
relacionadas con el proceso de paz. Cabe recordar que estos jefes de las
autodefensas siguen siendo los responsables militares de sus hombres,
entonces para propósitos de perfeccionar el cese de hostilidades
y para persuadirlos de que avancen en el proceso de concentración
y desmovilización, es necesario que accedan a estas autorizaciones,
ir a las zonas donde están sus hombres y regresar. Así es
el espíritu de esta norma. Sin embargo, el epicentro seguirá
siendo la zona de reubicación de Tierralta".
¿En qué se diferencia este proceso
con el del Caguán?
"El instrumento jurídico es el mismo. En el caso del Caguán
fue la ley 418, ahora es la ley 782 que prorroga la ley 418. Lo que cambia
es el manejo político y la interpretación que nosotros damos
a la norma. El Caguán se llamó zona de distensión,
pero la gente también la denominó zona de despeje, pues
de allí salió el Estado. Nosotros lo entendemos como una
zona de concentración hasta donde llegarán fuerzas que han
estado dispersas en el resto del país y una zona de institucionalización,
donde habrá más legalidad y más control estatal.
Yo diría que la palabra clave es legalidad. Aquí habrá
un sometimiento a las normas del Estado porque cuando los ilegales que
están dispersos por todo el país entren a la zona, de alguna
forma se convertirán en legales y al ingresar a este lugar quedarán
sometidos al ordenamiento jurídico colombiano. Además, no
serán capturados y vamos a tener la veeduría internacional
de la OEA como garante de que se cumplan estos procesos".

Foto Colprensa |
Relación con Estados Unidos
En el caso de Salvatore Mancuso, que tiene una orden de extradición
y de Diego Fernando Murillo (a. Don Berna y Adolfo Paz), de quien el embajador
de Estados Unidos, William Wood, dijo que no sería un interlocutor
válido ¿cómo sorteará
el Gobierno esta situación porque hay relaciones internacionales
que se deben cuidar?
"Hay un hecho político claro: nosotros no escogemos el interlocutor,
pues este se define a sí mismo. El estado mayor negociador de las
autodefensas no es elegido por el Gobierno. Son ellos mismos los que deciden
quiénes los representan. En principio damos un reconocimiento de
hecho a ese estado mayor negociador donde están el señor
Mancuso como el señor Adolfo Paz y ellos se han comprometido a
permanecer dentro de la zona de ubicación y, en tal medida, son
no solo garantes del acuerdo sino que pueden beneficiarse del mismo. Con
estas personas hay problemas internacionales. Por ejemplo en el caso de
Mancuso cursa una solicitud de extradición, esto seguirá
su trámite, pero mientras él permanezca en la zona no podrá
ser capturado para ningún propósito".
Usted dice que el estado mayor negociador lo escogen las Auc, pero ¿podría
decirse que la selección que se hizo busca blindar a personas que
tienen serios problemas con la justicia?
"No quisiera dar interpretaciones suspicaces de mi interlocutor en
la mesa. Como Alto Comisionado de Paz debo ser prudente y objetivo. No
quisiera formular hipótesis, pero se las dejo a los columnistas
y a los politólogos. Ellos sí pueden hacerlo".
¿Qué papel juegan los Estados
Unidos en todo este programa?
"Informamos permanentemente a los Estados Unidos, escuchamos sus
criterios, sus puntos de vista. Finalmente, el Gobierno colombiano toma
sus decisiones autónomamente, pero atendemos con mucho cuidado
las indicaciones de los norteamericanos y lo que nos dice la comunidad
internacional".
La verificación
¿Cómo verificará la OEA
un cese de hostilidades con unas fuerzas que no están concentradas?
"Hay tres niveles. Primero, verificación del cese de hostilidades
en la zona de ubicación, creo que allí es factible hacerlo
en un ciento por ciento. No hay ninguna excusa para que allí se
delinca. Segundo: Hay un estado ideal de verificación. Si hubiera
varias zonas de concentración en todas ellas la verificación
sería perfecta. No podemos esperar hasta llegar a ese punto. La
realidad es que vamos a tener una concentración inicial en Tierralta
y unas tropas dispersas. Entonces hemos hablado con la OEA para que establezca
un mecanismo eficaz en la verificación del cese de hostilidades.
La figura que se ha pensado es la de un comité verificador que
reciba las quejas y que, por lo menos, sea capaz de establecer una censura
pública. Ahora no contamos con mecanismos".
¿Y cuál es el tercer nivel de
verificación?
"Este proceso ha pasado por enormes dificultades, durante un año
no tuvimos verificación, no porque no quisiéramos sino que
no se pudo. Ya le planteamos a la ONU desde el principio que hiciera la
verificación de este proceso. Ellos argumentaron que tenían
dificultades operativas porque requerían un mandato del Consejo
de Seguridad y tenían razones de carácter político
porque decían que su presencia no era necesaria. Nos tardamos un
largo año para entrar en contacto con la OEA. Apenas ahora estamos
empezando el mecanismo de verificación, puede que no vayamos a
tener lo óptimo, pero sí confiamos que con ese comité
de verificación que está en la zona vamos a perfeccionar
el cese de hostilidades ya que en la actualidad no existe un mecanismo
creíble que pueda hacer una valoración aceptable para las
partes y que pueda funcionar como un tribunal".
¿No acabará el Estado colombiano
permitiendo, por omisión, que las Auc, al no concentrarse, sigan
siendo un factor de contrapeso de la guerrilla colombiana?
"Existe toda la voluntad del Gobierno de desmontar los grupos de
autodefensa. Aquí no hay campo para dos autoridades, una legítima
y otra ilegítima. El propósito es la recuperación
del control territorial para la legalidad democrática. En esta
medida no hay espacio para los grupos armados ilegales, menos para unos
grupos de autodefensas que se dicen defensoras de la seguridad de los
ciudadanos. La realidad es muy compleja porque los grupos de autodefensa
han encontrado un gran arraigo en las regiones, se han terminado vinculando
con una cantidad de actividades ilícitas, con dinámicas
sociales, incluso, hasta políticas y no es tan fácil decir:
acábense. Aquí hay una realidad sociológica que hay
que enfrentar. Militarmente se les está confrontando, pero también
tenemos la vía de la negociación. Cuando nos sentamos a
dialogar encontramos que estos señores tienen una serie de argumentos,
de motivaciones, una percepción de sí mismos que dificulta
la interlocución. Dicen que no se desmovilizan porque el Estado
todavía no está en capacidad de brindar seguridad a las
zonas. ¡Falso! pero ellos creen lo contrario. No se desmovilizan
porque no hay garantías jurídicas. ¡Falso! Les estamos
ofreciendo las garantías, lo que no podemos es darles amnistía
e indulto para todos los delitos. Estamos ofreciendo una alternativa que
creemos que es bondadosa, es decir, una ley de justicia y reparación
que contempla penas mínimas. Existen problemas de extradición
igual para la guerrilla que para las autodefensas. Entonces ¿qué
quisieran? Que se les dijera, señores a ustedes no se les extradita.
Nosotros no podemos hacer eso porque nos convertimos en un país
paria y en esto tenemos que contar con la comunidad internacional".
Lista desmovilización
Entonces ¿se podría dar cumplimiento a la meta de desmovilizar
a todas las Auc antes del 31 de diciembre de 2005?
"Nosotros pensamos que esa meta es posible de cumplir y que el Estado
está en condiciones de brindar seguridad en esas zonas. Con las
autodefensas fijamos un cronograma de desmovilizaciones. La primera fase
fue la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara (Bcn), después
ellos decidieron suspender unilateralmente el cronograma argumentando,
entre otras, que no existían garantías jurídicas.
Estamos preparados para desmovilizar 5.000 miembros de las Auc. Les hemos
planteado un proceso simultáneo de concentración y desmovilización,
pero hay zonas donde no es necesaria la concentración y podemos
pasar de forma inmediata a la desmovilización. Incluso, ya podemos
poner en marcha un modelo de reincorporación sencillo, de tal manera
que a 60 días de la desmovilización las personas puedan
tener una actividad productiva".
En materia de costos, el programa de desmovilización
individual del Ministerio del Interior se ha quedado corto ¿Qué
pasará con las desmovilizaciones de las autodefensas?
"Nosotros logramos el año pasado por gestiones directas del
señor Presidente obtener un presupuesto adicional que entró
al programa de reincorporación del Ministerio del Interior pero
hay que buscar más plata. Esto es muy costoso. El programa cuenta
con un presupuesto de 25.000 millones al año y no alcanza. Sin
embargo, a pesar de la premura, hemos conseguido unos recursos para la
desmovilización del Bcn e invertido 2.000 millones de pesos. La
Alcaldía de Medellín ha estado comprometida con el proceso
y ya se logró una vinculación laboral de 92 por ciento".
Usted ha dicho que durante la primera fase de
negociación no se discutiría el tema de la extradición
ni el de la alternatividad penal ¿Es cierto?
"Ni en la primera ni en la segunda ni en la tercera. Temas como la
extradición no se discutirán en la mesa de negociación.
Sin embargo, el Presidente ha planteado que si los miembros de grupos
armados observan buen comportamiento, tienen propósito de enmienda
y contribuyen eficazmente a la pacificación del país, eventualmente
podría haber un cambio en la opinión pública nacional
e internacional que llevara a un trato más benevolente. Pero de
todas maneras nosotros consideramos que la figura de la extradición
debe mantenerse como está, como algo facultativo del Presidente
de la República.
Frente al proceso de justicia y reparación, nosotros presentamos
una propuesta en tal sentido. Si el país es generoso estará
dispuesto a conceder unos beneficios a los responsables de delitos atroces
que contribuyan eficazmente a la consecución de la paz nacional,
pero hasta cierto punto. Debe haber un juicio, una condena, la verdad,
una pena privativa de la libertad y una reparación. Ese es un criterio
que fija la sociedad democrática y la comunidad internacional y
que no podemos negociar en la mesa".
¿Qué pasará en el caso
de delitos como el narcotráfico o los asesinatos cometidos en circunstancias
que no tienen que ver con el accionar de las autodefensas?
"La ley de justicia y reparación es muy clara: se concede
el beneficio por los delitos cometidos en relación a la vinculación
al grupo armado al margen de la ley y durante el tiempo que se ha pertenecido
a él, de resto la ley operará normalmente. Hay que explicarlo:
no se trata de que alguien se vincule a un proceso de paz y que por eso
ya se borren sus antecedentes judiciales. Es más sano para ellos
y para nosotros que respondan por los delitos cometidos, eso sí,
con algunas exigencias dentro de la sociedad".
Procesos futuros
¿Para otros grupos al margen de la ley qué se está
planeando?
"Nosotros tenemos contacto en este momento con todos los grupos de
autodefensas. Hemos hablado con la gente de Élmer Cárdenas,
incluso hemos vislumbrado la posibilidad de una concentración.
También con las autodefensas del Magdalena Medio, las del Casanare
y las de Meta y Vichada. Las puertas están abiertas y es muy sencillo,
allí donde estén dadas las posibilidades, desmovilizamos
de una vez. Las concentraciones responden a cierta lógica, deben
tener un propósito, una justificación perfectamente formulada
en los objetivos de la zona, pero hay lugares en los que no es necesario
concentrar. O sea que, de manera paralela a esta mesa que reúne
a un número significativo de jefes de las autodefensas que es compacto,
podemos ir avanzando con ellos, con las Farc y con el Eln".
¿Y qué se espera de futuras negociaciones
con otros grupos ilegales?
Con el Eln la misión que recibí fue adelantar un proceso
y hemos planteado todas las propuestas imaginables. Recurrimos a facilitadores
como países amigos y entre los que hay que destacar el papel de
Cuba; a los obispos, hablé con Antonio García; el Presidente
con Felipe Torres. Les hemos dicho que nos comprometemos con su propuesta
de convención nacional, pero no han querido. Con las Farc, si ellos
acordaran un cese de hostilidades estamos dispuestos a iniciar conversaciones.
Es una exigencia básica, hay que entenderlo. Estos grupos están
haciendo uso sistemático del terror. Uno no puede sentarse a dialogar
con ellos si no existe un propósito de enmienda y de dejar a un
lado el terror; de hacer un cese de hostilidades que lo vamos perfeccionando,
pero si no renuncian a la violencia es muy difícil avanzar en el
diálogo. Si toman esa decisión, tienen todo el tiempo del
mundo para la desmovilización y el desarme. Tenemos toda la disposición.
Tarde o temprano se aplicará este esquema de las autodefensas en
otros casos, incluyendo los criterios de la ley de justicia y reparación".
EL COLOMBIANO / Palabras de Peso / Mayo de 2004
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