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El renacer de Néider
Dice que está decepcionado de la Selección Colombia y de
Nacional.
A los 29 años
vive uno de sus mejores capítulos en el fútbol profesional.
Por
Wilson Díaz Sánchez
Medellín
Su nombre es sinónimo de talento, magia y espectáculo en
Colombia. Creció en el barrio Antioquia y luego de luchar contra
la adversidad encontró en el fútbol la manera de salir adelante.
Néider Yesid Morantes nació para triunfar.
La figura pequeña contrasta con el gran potencial que posee con
el balón en sus pies, un regalo divino que agradece constantemente.
Dos aretes de oro adornan su cara sonriente de niño bueno, así
Ricardo Calle, en broma, lo tilde de diablo.
A los 29 años de edad, Morantes, el volante creativo del DIM,
se nota firme en sus propósitos. Los triunfos y decepciones en
Nacional, Atlante de México, Once Caldas, Pereira y Bucaramanga
le dieron la madurez necesaria para hablar con claridad, sin pelos en
la lengua, para referirse a la decepción que siente por la Selección
de Colombia, al trato injusto que, según él, recibió
en su segunda etapa con Nacional y a la bendición que encontró
en el Poderoso, el DIM, con el que quiere afrontar la Copa Libertadores
de América.
¿Qué siente hoy en esta nueva
etapa de su carrera?
"Recuperé la alegría. Estoy orgulloso de vestir la
camiseta del Medellín. Vine y en seis meses gané un título
y se me dio la posibilidad de ir a la Copa América. Las cosas salen
bien no sólo por mí, sino por todo el grupo".
¿Soñó algún día
vestido de rojo?
"Cuando estaba en Selección Antioquia siempre quise ir a Nacional.
Pero allí me di cuenta del calor de la afición del DIM,
de la institución como tal y del amor que le tienen a este club.
Un día dije que me gustaría venir acá y por fortuna
sucedió en un buen momento. Mi deseo es hacer historia en el conjunto
rojo y creo que lo estoy consiguiendo".
¿Cómo responde al hecho de ser
el referente del equipo?
"Con trabajo, respeto y humildad. Esa es la parte más importante
para asumir el reto. Todos los días me exijo más porque
sé que en mí están puestos los ojos de hinchas, dirigentes,
técnicos y jugadores. Es una responsabilidad grande, pero estoy
en plena madurez y eso me permite responder".
¿La no convocatoria a la Selección
lo desmotiva?
"No, aunque me da un poco de rabia. Cuando uno esta jugando mal entiende
las cosas y sabe en qué momento anda. Venía con buen ritmo
y fui a la Copa América, pero mejor dicho, me llevaron a pasear.
Eso a mí no me gusta, no me gusta ser conforme. Respeto las decisiones
del cuerpo técnico, pero no las comparto. Reinaldo (Rueda) tiene
sus jugadores, pienso yo. No creo que confíe en otros futbolistas".
¿Eso quiere decir que usted no volverá
a la Selección?
"No sé, uno tiene posibilidades, pero... ¡Ah, es muy
difícil¡ Y así no me gustaría ir a la Selección.
Más bien quiero trabajar duro, hacer las cosas bien acá
y si algún día cambian de técnico de pronto será
más fácil la opción. Pero ahora no me gustaría
ir. No estoy motivado porque no soy conforme. Las veces que estuve respondí,
aunque no tuve la continuidad de otros jugadores. Le da a uno como rabia
y decepción. Prefiero que no me llamen y aportarle lo mejor al
Medellín".
¿Cuáles han sido sus mejores momentos?
"Cuando empecé en Nacional, hasta 1999. Allí gané
cosas y reconocimiento a mi trabajo. Y la ida a México fue fundamental
porque allí supe qué tenía. Y ahora con el DIM".
¿Y los peores?
"Cuando viene de México que me quedé sin equipo siete
meses. Fui al Caldas y tuve una lesión. Luego, en Nacional, pensé
hacer las cosas lo mejor posible, entregué lo máximo, pero
no me fue bien en lo futbolístico. A veces jugué con dolores
porque quería rendir. Mi salida de ese equipo me dolió mucho
porque fue por la puerta de atrás, pues se habló de indisciplina
y no me trataron de la mejor manera, a pesar de que antes había
aportado para un título y contribuido al buen nombre del club durante
seis años. Quedé desilusionado de esa institución".
¿Se deterioró su amistad con Alexis
García?
"Yo creo que cuando uno tiene al mando un grupo, si hay indisciplina,
ésta se debe cortar de raíz. Se basaron en chismes y el
equipo terminó dividido. Con Alexis tuve una linda amistad, y se
deterioró. Lo respeto porque ganó muchas cosas y me enseñó,
eso no lo puedo olvidar. Pero la ropa sucia se lava en casa, en vez de
sacar a relucir situaciones falsas. No puedo desconocer que él
hizo cosas buenas y sabe de fútbol".
¿Qué puede esperar la gente del
Medellín actual?
"Muchos triunfos, entrega, unión, amistad, sentido de pertenencia.
Hay armonía. Algunos dicen que este es un torneo de transición
para nosotros, pero aquí todos tenemos la mira puesta en otra estrella.
Me quiero quedar para la Copa Libertadores, ya se lo expresé a
los directivos".
¿Cómo está Néider,
el hombre?
"Bien en todo por el cariño que me expresa la gente. En lo
familiar, excelente, eso es fundamental para vivir bien y feliz".
EL COLOMBIANO / Deporte en Grande/ Septiembre de 2004
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