Cortesía: www.stuttgart-tourist.de
Stuttgart, con el sabor del vino
La industria automovilística es la vena de esta ciudad, que
el duque Liutolf de Suabia creó en el año 950, un
criadero de caballos al que denominó stuotgarten y del cual
tomaría más tarde su nombre la ciudad.
Ya desde la Baja Edad Media, Stuttgart se convirtió en un
centro económico gracias al viñedo y a la artesanía.
Sin embargo, en los siglos XVII y XVIII fue adquiriendo mayor importancia
gracias a sus instituciones educativas.
La iglesia Stiftskirche de la plaza de Schiller es una de las más
célebres por sus torres desiguales.
La Plaza del Palacio, Schlossplatz, es considerada una de las más
bellas de Europa y en ella pueden admirarse además del Palacio
Antiguo, edificios de otras épocas, como el Palacio Nuevo,
de estilo barroco, y el Edificio del Arte y la Antigua Cancillería.
Así mismo, es conocida por la vinicultura con tradición
centenaria, a tal punto que en el pasado era la primera fuente de
riqueza de la ciudad. Un lugar clave: El centro de Uhlbach, ideal
para los amantes del buen vino y en el que se alberga el Museo de
la deliciosa bebida. |