Río Medellín

Fotos EL COLOMBIANO
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Simbolizando la unión alrededor de la vida, que es el río,
40 figuras humanas cogidas de la mano generan un gran bulevar urbano
entre los puentes de San Juan y Guayaquil, a la altura de la autopista.
Elaboradas en tensoestructuras y telas de colores verdes y rojas
realzadas con malla luminosa, sus cabezas son veletas dinámicas
de color blanco, integrando así los tres matices representativos
de la Navidad. Lo novedoso de esta propuesta es que los automóviles
circulan bajo el bulevar, a manera de un gran túnel que,
en la noche, se convierte en un inmenso paseo peatonal.
Desde San Juan puede apreciarse toda la luminosidad y la magia
del río. Sobre él están suspendidas unas
estructuras tensointegradas (se soportan y se sostienen por sí
mismas) que simbolizan el ADN o genoma humano.
Silueteadas en manguera luminosa azul y blanca, desprenden haces
intermitentes de luces rojas, blancas y verdes y generan oleadas
de iluminación multicolor sobre el río y sus alrededores,
gracias a la creación de secuencias controladas electrónicamente.
En su recorrido hacia el puente Guayaquil, ese tejido se va transformando
en unos lotos gigantescos que dan origen a la vida, representada
en el agua. Son, en total, siete lotos en telas amarillas, rojas,
verdes y azules, iluminados con reflectores de colores de alta
potencia, para resaltar el concepto de nacimiento o brote de vida
sobre el río. De los tres últimos lotos brotan los
Reyes Magos, camino al pesebre del puente Guayaquil. Todo iluminado
con luces robotizadas para provocar movimientos lúdicos
de luces.
El pesebre sobre el puente, monumental por su tamaño (40
metros de altura por 45 metros de ancho), se constituyó
en una gran cubierta sobre los transeúntes, quienes realmente
caminan debajo de él. Elaborado en malla luminosa amarilla,
azul y roja e iluminado con seis luces robotizadas, fue izado
sobre torres de 40 metros de altura, pero, al igual que los lotos
del río, es una tensointegridad que se soporta a sí
misma y crea las figuras, generando pliegues en sus vestidos,
al estilo origami. El Niño Dios es una gran cúpula
suspendida por una tela metalizada brillante, sobre la cual se
proyectan luces que, a su vez, rebotan destellos al exterior.
Fotos: EL COLOMBIANO
Fuente: Empresas Públicas de Medellín
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