Bienvenido a Terra
  
 Colombia, Inicio Terra Aviso legal y privacidad



Inicio Navidad
EL COLOMBIANO

  En Medellín
  Navidad 2001
Alumbrado 2001

Alumbrado 2000

Mitos y leyendas
La Novena
Ideas para hacer la Novena
El primer globo
Las tradiciones
Vacaciones


  En línea
 

Tarjetas electrónicas
Tarjetas De-Para

Caricaturas
Salvapantallas

  Real audio
  La novena
Villancicos

  Navideñas
  El Pesebre
Tipos de Pesebres

Los Reyes Magos
Los Pastores
Los Villancicos

Noche de paz

Las velitas
Los aguinaldos
La cena
Día Inocentes

Papá Noel

El Árbol
La corona

Las tarjetas
Las Poinsettias
Clips de Navidad
Espíritu navideño
Agüeros para el 31
El guayabo

Frases
Recetas
Test de Navidad


  En el mundo
  Así se celebra
Colonias en Colombia

  Regalos
  Antes de regalar
La selección
Una buena imagen
Evite regalar
El empaque
Según el signo
Para mujeres
Para hombres Para los abuelos
Para enamorados
Para todos
Para el hogar
De todo un poco
Tradicionales
Postres y licores
Noche buena





Noviembre encendió las luces de diciembre



En Medellín, la Navidad empieza a iluminar desde agosto.
Las luces, el árbol, Papá Noel y los colores ya invadieron fachadas e interiores.
La unidad, la alegría y la venida del Niño, son algunas razones para adelantarse.


Por
Adriana Correa Velásquez
Medellín

El reno que arrastra el trineo pende de una bota en la puerta de la casa de Beatriz Patiño, para insinuar que, tras esa fachada, se encuentra Papá Noél, el rey de los regalos. La puerta se abre y un poco más adentro está ese señor de barba blanca y aspecto bonachón que simula un " jo jo jo".

El ancianillo en su despiste por repartir los regalos olvidó que su hora de salida no llegaba hasta dentro de cuatro semanas. No es sólo el departamento 603 de doña Beatriz el que tiene verdes, dorados y rojos, sino decenas de residencias de la ciudad que desde sus balcones susurran que en ellas ya hay sabor de festividad y con sus luces anuncian futuros olores a natilla y buñuelo, manjar blanco y hojuelas.

El paisaje deja de ser monótono para convertirse en todo un cuadro lleno de colores, texturas y luces. "Este año nos adelantamos porque vamos de viaje, y mi hija me dijo que cómo no íbamos a decorar, aunque fuera antes de irnos". El árbol está al lado de Beatriz, la ex-bacterióloga, ahora ama de casa.

En la residencia de Clara Valencia, en el barrio La Milagrosa, la Navidad también se adelantó. "Esta vez me demoré un poquito para sacar las luces y unos vecinos me llamaron a preguntar qué había pasado, que si estaba enferma o qué". El árbol, el mantel que ella misma confeccionó, los moños y las campanitas, hacen brillar la decoración. "Yo lo hago antes porque me encanta esta fecha que reúne a la familia, se conmemora el nacimiento del niño Jesús y porque la casa se ve muy alegre", dice María Cristina Mesa, otra de las que le madrugó a diciembre.

Pero si en las demás casas ya llegó la Navidad, en la de Cecilia Ángel, ni el trineo, ni los duendes, ni el cuento occidental, han tocado a su puerta. "No tengo nada afuera quizá por falta de interés, no le tengo como ese entusiasmo a esta época, por ejemplo, no tengo árbol". Sin embargo, cuando llegue el próximo mes, la colección de 50 pesebres de Cecilia inundará su hogar, "porque para mí, ese es el real sentido de la Navidad, no los regalos". El mejor testimonio de que diciembre se adelanta en Medellín es, sin duda, el del almacén Bombay, en el centro, meca de adornos y accesorios.

"En muchas partes comienzan a dar clases de decoración navideña desde agosto, entonces la gente empieza a averiguar por estas cosas desde ese mes", cuenta Gladys Parra, una de las empleadas del local. Así, con luces que cantan desde los balcones, árboles que colorean las pálidas casas, Papá Noel, sus renos, botas rellenas y nuevos colores que vienen a imponerse como el azul y el perla; la Navidad comienza desde noviembre quizá con el único anhelo de alargar el tiempo, de agregarle horas a una temporada llena de sabores y dulces que ilusiona a pequeños y, por qué no, a adultos también.

Servicio y utilidad
Hacer una corona

La idea es comprar la corona hecha que puede valer de $9.000 a 10.000, poner una bola de barro forrada en una bolsa plástica transparente donde se quiere que sea el centro. En ella se pueden comenzar a incrustar las flores que se desean en el centro. Parte de los objetos -flores, frutas, bolas, figuras en miniatura- con los que se quiera rellenar la guirnalda alrededor pueden pegarse al mismo material de la corona. La cinta por ejemplo se enrosca en el pino (artificial).



 
 

Copyright © 2001 EL COLOMBIANO LTDA. & CIA. S.C.A.

Para visualizar nuestro sitio recomendamos utilizar navegador Internet Explorer 4.0 o superior y una resolución mínima de 800 x 600.
Correo electrónico - Aviso Legal