Noviembre
encendió las luces de diciembre
En
Medellín, la Navidad empieza a iluminar desde agosto.
Las
luces, el árbol, Papá Noel y los colores ya invadieron
fachadas e interiores.
La
unidad, la alegría y la venida del Niño, son algunas
razones para adelantarse.
Por
Adriana Correa
Velásquez
Medellín
El reno que arrastra el trineo pende de una bota en la puerta de
la casa de Beatriz Patiño, para insinuar que, tras esa fachada,
se encuentra Papá Noél, el rey de los regalos. La
puerta se abre y un poco más adentro está ese señor
de barba blanca y aspecto bonachón que simula un " jo
jo jo".
El ancianillo en su despiste por repartir los regalos olvidó
que su hora de salida no llegaba hasta dentro de cuatro semanas.
No es sólo el departamento 603 de doña Beatriz el
que tiene verdes, dorados y rojos, sino decenas de residencias de
la ciudad que desde sus balcones susurran que en ellas ya hay sabor
de festividad y con sus luces anuncian futuros olores a natilla
y buñuelo, manjar blanco y hojuelas.
El paisaje deja de ser monótono para convertirse en todo
un cuadro lleno de colores, texturas y luces. "Este año
nos adelantamos porque vamos de viaje, y mi hija me dijo que cómo
no íbamos a decorar, aunque fuera antes de irnos". El
árbol está al lado de Beatriz, la ex-bacterióloga,
ahora ama de casa.
En la residencia de Clara Valencia, en el barrio La Milagrosa, la
Navidad también se adelantó. "Esta vez me demoré
un poquito para sacar las luces y unos vecinos me llamaron a preguntar
qué había pasado, que si estaba enferma o qué".
El árbol, el mantel que ella misma confeccionó, los
moños y las campanitas, hacen brillar la decoración.
"Yo lo hago antes porque me encanta esta fecha que reúne
a la familia, se conmemora el nacimiento del niño Jesús
y porque la casa se ve muy alegre", dice María Cristina
Mesa, otra de las que le madrugó a diciembre.
Pero si en las demás casas ya llegó la Navidad, en
la de Cecilia Ángel, ni el trineo, ni los duendes, ni el
cuento occidental, han tocado a su puerta. "No tengo nada afuera
quizá por falta de interés, no le tengo como ese entusiasmo
a esta época, por ejemplo, no tengo árbol". Sin
embargo, cuando llegue el próximo mes, la colección
de 50 pesebres de Cecilia inundará su hogar, "porque
para mí, ese es el real sentido de la Navidad, no los regalos".
El mejor testimonio de que diciembre se adelanta en Medellín
es, sin duda, el del almacén Bombay, en el centro, meca de
adornos y accesorios.
"En muchas partes comienzan a dar clases de decoración
navideña desde agosto, entonces la gente empieza a averiguar
por estas cosas desde ese mes", cuenta Gladys Parra, una de
las empleadas del local. Así, con luces que cantan desde
los balcones, árboles que colorean las pálidas casas,
Papá Noel, sus renos, botas rellenas y nuevos colores que
vienen a imponerse como el azul y el perla; la Navidad comienza
desde noviembre quizá con el único anhelo de alargar
el tiempo, de agregarle horas a una temporada llena de sabores y
dulces que ilusiona a pequeños y, por qué no, a adultos
también.
Servicio y utilidad
Hacer
una corona
La idea es comprar la corona hecha que puede valer de $9.000 a
10.000, poner una bola de barro forrada en una bolsa plástica
transparente donde se quiere que sea el centro. En ella se pueden
comenzar a incrustar las flores que se desean en el centro. Parte
de los objetos -flores, frutas, bolas, figuras en miniatura- con
los que se quiera rellenar la guirnalda alrededor pueden pegarse
al mismo material de la corona. La cinta por ejemplo se enrosca
en el pino (artificial).