De
los juegos de ayer a los aguinaldos de hoy
Regalar es una costumbre ligada a la temporada navideña.
Los concursos de antes ya no existen, pero sí la idea de
obsequiar.
Sin besos robados ni pajitas en boca la gente sigue recibiendo aguinaldos.
Por
Gloria Edith
Gómez
Medellín
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Están muy lejos los días en que los aguinaldos
navideños eran una excusa perfecta para robarle un beso
a alguien o ganarse el regalo a fuerza de pequeños y divertidos
concursos. Hoy la gente es menos complicada a la hora de obsequiar,
pero se mantiene la idea de que Navidad y aguinaldos van de la
mano.
Como en mi familia somos tantos y no se le puede regalar
a todos, optamos por jugar una especie de amigo secreto también
en Navidad. Así todo el mundo queda con regalo, cuenta
Juan Manuel Campos, un padre de familia curtido en diciembres
y fiestas.
Otros, por el contrario, no quieren perderse el privilegio de
elegir a la persona de sus afectos para obsequiarle un detalle.
Tiene que ser algo que le salga a uno del corazón.
No me gustaría regalarle a una persona que no sea cercana
a mi, sólo porque me ganó en un juego, comenta
Johana García, una adolescente de ojos vivaces quien tiene
muy claro a quién le dará aguinaldo: a mi
novio, a mi mejor amiga y a mis papás.
Mientras las generaciones jóvenes no tienen idea de juegos
tradicionales en tiempos de aguinaldos como pajita en boca o el
beso robado; los adultos guardan recuerdos memorables de dichos
concursos. Lo mejor de la Navidad para nosotros era lo del
beso robado, porque aprovechábamos para estar cerca de
la pelada que nos gustaba, eso sí, si uno le robaba el
beso había que darle aguinaldo, recuerda Mario Mendoza.
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El
momento ideal
Parece que las reglas en torno a los aguinaldos han desaparecido.
Yo tenía entendido que el 16 de diciembre era el
Día de los Aguinaldos, pero mucha gente le empieza a regalar
a uno desde el primer día del mes, dice Libia María
Cardona, mientras elige los regalos para sus nietos.
Los niños son los más contentos con la confusión,
pues reciben obsequios durante todo el mes, luego les enciman
el traído del Niño Jesús e incluso a algunos
les alcanza para el regalo de Reyes del seis de enero.
Las raíces de esta tradición están en los
pueblos celtas -como casi todo lo que huele a Navidad- en donde
la palabra eguinand definía los regalos de
Año Nuevo. En ese entonces se obsequiaban dátiles
y miel como presagios de placer. El imperio romano también
adoptó esta costumbre, pero con fines que parecían
más relacionados con lisonjas y favores, que con nobles
intenciones. En la Edad Media, los aguinaldos se extendieron a
todas las clases sociales y, con el descubrimiento de América,
la tradición se arraigó aún más.
Hoy, cuando comienzan las novenas, ha sido tradición entregar
los aguinaldos. Usted decide si quiere seguir dándole forma
a esta costumbre.
Cuando vaya a comprar sus aguinaldos, fíjese poco en el
precio y piense en el valor real para cada regalo. El sentido
de esta costumbre está en augurar felicidad y demostrar
afecto. Por la fecha para entregarlo no se preocupe, cualquier
día del año es adecuado para recibir un regalo.