¡Monumental
estallido de luces y colores!
El Paseo del Río, como cada año, es el lugar más
bello de la ciudad.
Seis meses después, el esfuerzo de Empresas Públicas
resultó notable.
Los juegos pirotécnicos acrecentaron la espectacularidad
de la noche.
Por
José
Alejandro Castaño Hoyos
Medellín
Suiches arriba y ¡Zuás!, la luz se hizo: 150 figuras
prendieron la fiesta de Navidad. Fue, para muchas personas, desesperanzadas
por la crueldad de la guerra, los índices de desempleo,
las noticias del terrorismo, el hambre de los desplazados, el
hacinamiento de las cárceles y la pobreza de las familias
en los barrios, un parto de 12 meses largamente esperado.
200.000 bombillos derrotaron la oscuridad en el Paseo del Río,
la Avenida La Playa, el Cerro Nutibara, la Plazoleta de Las Esculturas,
el edificio de La Contraloría, el Palacio de La Cultura,
La Alpujarra y los parques Gaitán, El Poblado y Laureles.
Seis meses después, el esfuerzo de las 400 personas que
tuvieron a cargo el diseño, construcción y colocación
de los adornos resultó notable.
En total, los recursos invertidos por Empresas Públicas
de Medellín fueron de $1.500 millones, algo así
como $750 por cada habitante de la ciudad, valor costeado en su
totalidad por la entidad oficial.
Zona
de abrazos
Como cada año, las figuras más espectaculares resultaron
ser las ubicadas sobre el lecho del Río Medellín.
Esta vez se trata de gigantescas esferas navideñas de diez
metros de diámetro y casi tres toneladas de peso cada una,
en cuyo interior se recrean escenas del nacimiento del Niño
Dios: la anunciación, la visita de los Reyes Magos, la
adoración de los pastores y el paso de la estrella de David
sobre Belén, entre otras.
Arriba, en lo alto del Nutibara, José, María, El
Niño, el buey, el burro, las ovejas, los pastores y los
camellos se reparten un espacio enorme que por el tamaño
de los muñecos, de 20 metros de alto, se reduce igual que
el rincón de cualquier casa.
Por supuesto, La Playa, la segunda arteria de la fiesta navideña,
salpica los rostros de quienes la caminan con un chisporroteo
permanente de luces rojas, amarillas, verdes, azules, moradas,
blancas... Un gigantesco árbol de 24 metros de altura,
sembrado en el cruce con la Oriental, parte el recorrido en dos.
En total, los arreglos del Centro y el Río se esparcen
en un diámetro de tres kilómetros, una enorme pista
para compartir en familia, abrazarse, exhortar deseos, renovar
promesas, soñar con la certeza de buenas nuevas, pedir
porque quienes sufren superen el dolor y rogar por la felicidad
de todos.
Servicio y utilidad
Al
paso de los espantos
Tal como estaba anunciado, el desfile de Danzas, Mitos y Leyendas
le mostró al país que en Medellín, cuando
la Navidad se prende, es en serio. A este tradicional evento no
le pasan los años y anoche, con una algarabía multicolor,
al ritmo de la música, los gritos y los aplausos, caminaron
el cura sin cabeza, la patasola, la madremonte, el mohán,
el sombrerón, la llorona y el gritón.
"Es lo más hermoso que tiene Antioquia y por eso
estoy aquí desde las cinco de la tarde", comentó
entusiasta Ana María, caramanteña residente en Medellín
y quien nunca se pierde la fiesta.
El jolgorio lo disfrutaron miles de personas, entre ellas muchos
grupos familiares, que observaron paso a paso la caravana multicolor.
Brujas, solteronas, el alcalde, el chepito, el notario, el bobo
y otros personajes típicos también se tomaron la
calle para recordar que en esta región las tradiciones
siguen vivas.
Teleantioquia y Telemedellín se unieron y en una transmisión
gigantesca, enlazadas a Telepacífico, Telecaribe y Telecafé,
le mostraron a Colombia toda la belleza de este espectáculo.
Anoche, en La Playa, se hizo leyenda. Y la Navidad se encendió,
definitivamente, para inundarnos de alegría.