110 vírgenes
dan a luz en El Castillo
La XVII Exposición de Pesebres se cumple en el Museo El
Castillo.
Más
de 110 pesebres se exhibirán este año en El Poblado.
Hay nacimientos
de todos los estilos y las épocas.
Por
Wilson Darío Daza R.
Medellín

Foto EL COLOMBIANO
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Cientodiez vírgenes están a punto de dar a luz en
el Museo El Castillo, y a doña María Eugenia Villa,
experta en lagos con agua de espejo, cascadas de celofán
color plata, caminos de aserrín, figuras humanas con el
doble del tamaño de las casas de cartón y "muchos
recuerdos de chiquita", se le va la vida en ello para que
todo brille y huela en la inauguración de la XVII Exposición
de Pesebres.
Suena a Yo soy Vicentico y huele a musgo y a caramelo. Y es curioso,
pues los escasos 150 gramos recolectados del vegetal que han servido
para simbolizar y recordar la que fuera una costumbre paisa, apenas
si se ven en la espesura del único pesebre tradicional
antioqueño que se exhibirá este año.
Pero María Eugenia lo resalta, y en la mano todavía
tiene huellas de líquenes, de carbonero, de nigüito,
patos de plástico, bolas que penden de la gruta y sus propios
recuerdos. Y mientras se va a los últimos 17 años,
6.205 días que ya se le ven en el pelo, añora sus
propios pesebres "cuando íbamos a temperar a la finca,
saliamos de misa de gallo a las 12 y encontrábamos, donde
cada uno dejaba un zapato o la chancla recortada en la punta porque
ya le quedaban pequeños, la grutica con el nacimiento y
ese Niño Jesús bien colorao".
Es difícil creer que después de empezar hace 17
años con 14 belenes, el primer piso del Museo el Castillo
pueda albergar hoy 110 pesebres y otras colecciones privadas de
todos los tamaños, olores, materiales, colores, épocas
y hasta sabores; y más lo es que ninguno de ellos haya
sido exhibido en alguna de las 16 versiones anteriores de la exposición.
Simplemente está prohibido por el comité asesor
repetir un pesebre. Siempre son nuevos.

Foto EL COLOMBIANO
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Ambiente navideño
Mientras algunos artesanos le dan los últimos retoques
a las obras, la navidad, en manos de varias mujeres que sostienen
guirnaldas y moños y tararean un nanita nana, va envolviendo
las ventanas y las puertas de la casa. Se prepara la inauguración
oficial de la muestra anual y una noticia: la buena nueva a los
invitados de que este año la exposición no se cerrará,
como ha sido costumbre, el 23 de diciembre, sino que irá
hasta el siete de enero del 2002 para poder dar tiempo a los miles
de curiosos que quieren recorrer la muestra y que, en años
anteriores, se han quedado sin verla.
María Eugenia, memoria de elefante, va señalando
una a una las distintas obras, recordando el nombre del expositor
y los detalles del pesebre mismo, como si los conociera de siempre.
"Vea, ese es un colonial. Mire, ese Niño Jesús
es tan grande como el papá, porque en ese tiempo la figura
central era el niño". Y así, la mujer se mete
con sus dedos entre los ornamentales o decorativos, los monocromáticos,
los de porcelana, cera, semillas, azúcar, cartón,
papel maché, rodajas de pino, porcelamicrón, sintéticos,
plastilina, vegetales, arte quiteño, hojas de uchuva, yeso,
olor de caramelo, icopor, flores, silletas de Santa Elena, típicos...
distintos motivos y escenas. Hay que tomar aliento para poder
entender tantas posibilidades de recordar y representar ese momento
crucial de Belén, el Mesías y el misterio de la
estrella.
Toda una tradición
Entre pared y pared de El Castillo siempre se encontrará
la huella de una de las fundadoras de la Muestra de Pesebres y
hoy directora del Museo, Marta Ligia Jaramillo. Para ella, la
exposición anual, además de recuperar y estimular
esta tradición familiar, es la posibilidad de impulsar
el trabajo desarrollado por los artesanos y artistas y dar a conocer
el rigor, la disciplina y la calidad que se encuentran presentes
en cada una de las obras exhibidas. "No todos se muestran.
Se hace una selección y se les aconseja a los que no son
escogidos para que mejoren en pequeños detalles, lo que
cualifica la obra". Lo cierto es que, por ejemplo, en la
sala destinada a exponer los nacimientos bíblicos, fieles
a las costumbres y tradiciones del Belén de la época
de Jesús, es difícil escoger uno mejor que otro.

Foto EL COLOMBIANO
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Allí, la Virgen va por jornadas y ya se encuentra frente
a un ángel que le anuncia la Buena Nueva, o va en un asno
cargado de ropa y comestibles por las estribaciones del Monte
Tabor, o trabaja junto a José en la carpintería,
o carga al Jesús de horas de nacido... todas ellas, escenas
diseñadas con esmero por cirujanos plásticos, amas
de casa, niños o peluqueros.
María Eugenia se ha perdido en medio de los pesebres,
pero su voz llega por entre las grutas y los nacimientos. Algún
detalle estará puliendo. La Navidad ya está puesta
en el Museo y las vírgenes, a su vez, también se
preparan para un parto de 53 días que empezó anoche
en medio de un coctel poco convencional por cierto: arequipe,
hojuelas, natilla y buñuelos y más de 110 pesebres.
Servicio y utilidad
Conciertos navideños
Durante la exposición de pesebres en el Museo el Castillo
se programaron los siguientes conciertos hasta el 23 de diciembre,
todos a las 4 de la tarde:
Noviembre
17: Coro Osteoporosis Dorada.
Noviembre
18: Coro Colegio Pinares.
Noviembre
24: Instituto Musical Diego Echavarría.
Noviembre
25: Coro Colegio La Enseñanza.
Diciembre
1: Tuna padres de familia Colegio San Ignacio.
Diciembre
2: Canta Mi Tierra.
Diciembre
8: Coro Cantares Exito.
Diciembre
15: Casa Amarilla.
Diciembre
16: Coral Empresarial Integrada.
Diciembre
22: Coro La Estrella de David.
Diciembre
23: Coral Escolar de Medellín.
Valor
entrada: Niños $2.500, Adultos $5.000.
Horarios: 8:30 a.m. a 12 m. y 2.00 p.m
a 6.00 p.m.