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El Gran concierto dominical es una audición
tradicional en la Emisora. Esta vez, por supuesto, en su integridad
está formado con obras selectas de Navidad, que podrán
escucharse entre la 1 de la tarde y las 8 de la noche.
He aquí la programación en orden:
El Mesías, oratorio para solistas,
coro y orquesta, de G.F. Handel.
Magnificat para solistas, coro y orquesta, de Carl Phillip Emmanuel
Bach.
Missa Solemnis, para solistas, coro y orquesta,
Op. 123, de Beethoven.
Exsultate Jubilate, para soprano y orquesta,
K. 165, de Mozart, con el niño soprano Max Emanuel Cencic.
Messa di Gloria para solistas, coro y orquesta,
de Rossini.
Te Deum para solistas, coro y orquesta,
de Bruckner.
Gloria, para soprano, coro y orquesta, de Poulenc.
Una ceremonia de villancicos, para coro infantil y arpa, op. 28,
de Benjamin Britten.
La
llegada del Mesías
El Mesías, de Haendel,
es un oratorio tan popular como la Pasión según
San Mateo de Bach. El texto se formó con fragmentos bíblicos
coleccionados por Charles Jennes. Contiene, como es sabido, profecías
sobre la llegada del Mesías, sobre la presencia de Cristo
en la tierra y sobre la muerte y resurrección. Se caracteriza
por una sencilla expresión de piedad que brota del corazón.
Alrededor del mundo, El Mesías se escucha de modo especial
en los d¡as de la Navidad, en interpretaciones que dejan
constancia de la calidad de los grupos corales y orquestales que
asumen la ejecución de esta obra espléndida y exigente.
El
Bach de Hamburgo
Carl Philip Emmanuel Bach (1714
- 1788). Compositor alemán llamado "El Bach de Hamburgo"
y "Quinto hijo de Johan Sebastian". Estudió composición
y Clavecín con su padre y fue Clavecinista de Federico
II de Prusia. Es autor de 700 obras, entre ellas conciertos, oratorios,
dos pasiones y un magnificat.
La
paradójica Misa Solemne
Aunque Bethoven escribió
en el epígrafe de su Misa Solemne que "ha salido del
corazón, para que pueda volver de nuevo al corazón",
parece que en realidad el fogoso genio universal no escribió
esta obra en paz sino en circunstancias de intensa alteración
anímica, agobiado por la pobreza. Esta Misa es una de las
cumbres de la historia de la música y Bethoven la compuso
para el acto de investidura de su protector, el archiduque Rodolfo
como arzobispo de Olmutz.
Mozart,
presente
En un programa especial de Navidad
como este no puede estar ausente la obra representativa de un
compositor de naturaleza muy religiosa, como Mozart. Tal vez se
trata de una de las creaciones menos conocidas o difundidas del
genio de Salzburgo. Es posible que tenga algunos elementos que
la asocien con su Réquiem. Hablamos de Exsultate Jubilate,
escogida para esta audición del 24 de diciembre.
La
música con humor
Gioacchino Rossini llevó
una vida considerada por sus biógrafos como "pintoresca
y truculenta", la cual marcó también el estilo
de su música. "El señor crescendo", como
se lo conocía en Italia, nació en Pesaro y murió
en Paris (1792-1868), luego de una incansable actividad que le
permitió componer en 30 años más de trece
óperas, entre ellas "El barbero de Sevilla",
"Otelo", "El conde Ory", "Guillermo Tell"
y un "Stabat Mater". El humor, la gracia y la vivacidad
son algunas de las cualidades que se le atribuyen a la obra musical
de Rossini.
Un
momento de alabanza
El Te Deum fue el primer gran éxito
de Anton Bruckner (1824-1896), cuando se ejecutó en Viena.
Es una adaptación musical del Himno de San Ambrosio. Se
distingue por la solemnidad y la fuerza expresiva. Despierta particular
atención la alabanza monumental y espontánea del
final.
Música
y poesía
El compositor francés Francois
Poulenc (1899) escribió varias de sus obras con base en
la aportación de la poesía. Así, por ejemplo,
su Bestiario se apoyó en el de Apollinaire. Poesía
hay también en sus cantatas, en Los tres movimientos perpetuos
para piano, lo mismo que en La alborada ( música de cámara)
y el Concierto campestre. Y es notorio el acento poético
en la Missa a capella, que forma parte de esta programación.
La
música vocal
Del compositor británico Benjamín
Britten (1913-1976) se destaca su sentido de la prosodia y se
lo reconoce como genio musical de la lengua inglesa, por lo mismo
que se consideran sus obras vocales como muy superiores a su producción
instrumental. Fue un virtuoso brillante y un compositor ecléctico
en la orquestación, pero ante todo un lírico muy
conocido por su música coral. Se considera la pieza religiosa
"War réquiem (op.66, 1962)" como su obra maestra.
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