
Noche de danzas, mitos y leyendas
Medellín, una fiesta de
espantos y tradición
Desde hace 26 años La Madremonte, La Cabellona, el Cura
sin Cabeza, el Mohán, entre muchos otros, se dan cita este
7 de diciembre, a partir de las 7 p.m., en el centro de la ciudad,
para alegrar a medellinenses y turistas. En el 2000, el desfile
parte del Teatro Pablo Tobón Uribe, Avenida La Playa, Junín
y concluye en el Parque San Antonio. Las historias de terror de
antes se convirtieron en toda una celebración.
Fotos EL COLOMBIANO
|
Los abuelos padecieron las angustias de que los aparecidos
se cruzaran por sus caminos y les hicieran pasar sus buenos sustos,
claro, si esto sucedía, era porque no se habían
portado bien y esa la pena que tenían que pagar por haber
traicionado a sus esposas o por haberse bebido el dinero del mercado.
Lo que antes mataba de miedo a los campesinos, ahora es motivo
de fiesta y diversión en las calles de la ciudad. Esto
tiene su explicación.
El 8 de diciembre de 1974, el director de la Oficina de Turismo,
Eugenio García Vélez, inició el desfile de
mitos y leyendas, con el objetivo de proyectar nacional e internacionalmente
la bella villa. Para esto convocó previamente a los grupos
folklóricos antioqueños, quienes entusiasmados comenzaron
a preparar comparsas, disfraces y carrozas.
El evento hizo parte la inauguración del programa Sinfonía
de Luces con el que Empresas Públicas de Medellín
encendió oficialmente el alumbrando navideño en
esa oportunidad.
Desde entonces y sólo con algunas interrupciones el desfile
de mitos y leyendas se ha convertido en la celebración
que marca el inicio de las festividades decembrinas en la ciudad,
con la participación de 46 grupos artísticos.
En la actualidad, el aspecto que llama la atención cuál
es la razón para que estos personajes del terror se hayan
convertido en una forma de diversión para los antioqueños,
teniendo en cuenta que están basados en los miedos con
los que crecieron nuestros abuelos.
Para comprender un poco este punto, sugiere la psicóloga
María Orfaley Ortiz, echar un vistazo al origen de los
mitos, que según José Ignacio Duque, en su libro
Antioquia, sus mitos y leyendas, (...) Los mitos son tan
antiguos como la humanidad, se dice en Colombia que es Antioquia
la tierra de los mitos o leyendas. Esto no es exacto porque los
mitos hay en todas partes. Es decir, que en Colombia hay mitos
dejados por los españoles, mitos introducidos por los esclavos
africanos y mitos auténticamente nuestros.
Por ejemplo: el mito de La Madremonte es universal, pero en Antioquia
esta historia fue recreada con elementos de la imaginación
paisa. Lo mismo sucede con la Patasola, La Llorona y el Charamusquín,
entre otros.
Las costumbres y los miedos se van transformando con el paso
del tiempo, adquieren matices distintos, aunque en esencia sean
los mismos con diferente presentación. Su función
siempre será la de explicar fenómenos que no se
conocen de cerca pero que están presentes en el entorno
o hacer el papel de guardianes o custodios del buen obrar. De
ahí que los espantos se le aparecían a quien se
había portado mal, anota la doctora Ortiz.

Fotos EL COLOMBIANO
|
El hombre actual puede ahora reír en un desfile de mitos
y leyendas porque sólo está recordando temores ajenos
a él y los ve muy lejanos de su cotidianidad, en parte
porque aprendió a aceptar que los vengadores de su conducta
están dentro de él mismo y también porque
la cultura tiene cierta libertad para expresarse que hace innecesarios
los mitos, como la libertad para ejercer la sexualidad y la informalidad
en el comportamiento.
En la actualidad, los miedos del hombre son de carácter
futurista. Tal vez si apareciera un platillo volador o se aproximara
una invasión extraterrestre, sería una buena razón
para atemorizarse. Quizá en unos años esto también
sea una razón para la risa y la celebración.
Definitivamente, los personajes que salen el 7 de diciembre no
son aquellas atemorizantes figuras de antaño. Estos personajes
desfilan, y adquieren los elementos que a los ojos del espectador
de nuestra época se vuelven más llamativos e importantes.
Muchas de las brujas y los diabólicos personajes, no sólo
exhiben su simpatía, exhiben su cuerpo, adquieren un marcado
toque erótico que pone en entredicho el miedo y lo transforma
en seducción.
Acompañando las máscaras de narices largas y encorvadas,
de ojos hundidos y grandes ojeras, aparecen cuerpos esbeltos,
con exóticos e insinuantes movimientos, vestidos ceñidos
que demarcan la figura de la bruja, de las diablas, de los duendes,
etc. El espectador presencia un acto que pone a sus primitivos
miedos encarnados en personajes que quieren seguir presentes,
pero adoptando la seducción como señuelo, como aquello
que atrae las miradas y el deseo, más no el miedo.
Estos son algunos de los mitos más
conocidos y que son infaltables en el desfile de mitos y leyendas:
La
Madremonte
El
Mohán
La
Patasola
La
Llorona
El
Sombrerón
El
cura sin cabeza
EL COLOMBIANO/ Herlaynne Segura Jiménez