| Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente
por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por
madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis
mi alma, y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena,
para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo
recogimiento y divina ternura con la que aguardasteis vos, para
que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle
por toda la eternidad. Amén.
(Se reza nueve veces el Avemaría)
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Novena de Aguinaldos |