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Por Una cueva de Greccio sirvió como inspiración para que San Francisco de Asís, en 1223, recreara el nacimiento de Jesús en un pesebre después de un permiso que le otorgara el Papa Honorio III. Acompañado por actores naturales, hizo una navidad litúrgica que revivió este importante hecho y rápidamente se popularizó por todo el mundo. Aunque, en realidad tiene su origen en un contexto evangélico, éste es considerado el momento en que se arraigó la tradición. “Los franciscanos, junto con la orden femenina encabezada por Clara de Asís, fueron quienes se encargaron de irradiar toda la proyección del pesebre hacia Italia y en especial en el sur, en Nápoles”, explicó el médico y pesebrista Gabriel Ripoll. Luego la evangelización acercó la costumbre a América. “En diciembre de 1492 se celebró la primera natividad con los restos de la embarcación Santa María”, precisa Ripoll, un experto en la materia, quien afirma que desde pequeño se inquietó por el tema. Así transcurrieron los años, mientras que en Europa los actores naturales recreaban en los templos religiosos el nacimiento de Jesús, una prohibición del Vaticano acabó temporalmente con la costumbre. “Se habla de unas figuras exentas (sueltas) que datan del año de 1252 y que corresponden a la primera representación plástica de un pesebre. Y quizás por esto mismo se volvió popular, ya que la gente no tenía los recursos para mandar a elaborar obras de arte y así empiezan las figuras en terracota o para vestirlas”, cuenta el médico Gabriel. Llegan los Reyes “Fue en Persia o en el Asia Menor donde aparecieron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar y que más tarde la iglesia de occidente los adoptó”, explicó Ripoll. Así mismo, ellos representan, según el Antiguo Testamento, las tres razas que poblaban el mundo. Sus regalos simbolizan varias cosas: el oro es la realeza, el incienso es la divinidad y la mirra ( sustancia rojiza perfumada, muy común en un árbol de medio oriente) representa la pasión y el dolor del hombre. Su encanto Bíblico Popular |
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