Letras Prohibidas
Una cinta sin grandes expectativas
Letras prohibidas
recrea la doble moral de la sociedad francesa a finales del siglo
19. El Marqués de Sade es un noble condenado a morir en un
manicomio por sus escritos eróticos, que delatan la vida
sexual de la Francia del momento.
Sin embargo, desde su prisión y con la ayuda de una de las
mucamas, la doncella Madeleine, el marqués sigue escandalizando
a la monarquía con sus libros, así que ésta
decide enviar al sanatorio a un severo médico siquiatra para
supervisar las actividades del Abate, director del centro.
La presencia del médico, quien trata a sus pacientes con
métodos propios de la inquisición, lleva a que el
conde de Sade pierda sus privilegios, entre ellos el más
preciado, el de escribir. Pero sus deseos van más allá
de las restricciones y, aún con el riesgo de perder la vida,
desafía al mismo siquiatra, exponiendo en público
las relaciones sexuales del galeno con su joven esposa.
Letras prohibidas también plantea el amor prohibido que se
desencadena entre el Abate y la doncella Madeleine, quien sirve
de correo entre el Marqués y su editor.
La película, a pesar de plantear una historia atractiva,
no logra en ningún momento atrapar al espectador, que ve
como la cinta avanza sin presentar giros en su trama.
Los únicos momentos de verdadera sorpresa e ingenio aparecen
con cada método que el marqués se idea para poder
escribir, a pesar de no contar con plumas y tinta.
Una producción que desaprovecha el elemento erótico
de la trama, el cual sirvió de gancho para promocionar la
película. Tampoco explota la relación tormentosa entre
el Abate y Madeleine.
En fin, Letras prohibidas es una cinta plana, con un final demasiado
trágico para lo que plantea la historia misma desde su comienzo.
La película decepciona tanto a aquellos que van en la búsqueda
de una cinta erótica, como a los que buscan una buena versión
de del famoso libro del Marqués de Sade y también
a aquellos amantes del cine de época, que se destaca por
sus grandes escenarios y vestuarios.
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