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| Reuters | El cardenal Stanislaw Dziwisz,
compañero de Juan Pablo II, presidió las oraciones
en memoria del Papa Grande. |
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| AP | Este lunes comenzó en firme
el proceso para canonizar a Juan Pablo II. |
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| AP | Marie Simon-Pierre, una monja francesa
de 46 años, dice que Juan Pablo II la curó. |
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| Reuters | Tres baúles de cuero negro
fueron cerrados con una cinta y cera roja caliente con las
pruebas de los milagros de Juan Pablo II. |
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| Reuters | Largas filas se registraron en
la Plaza de San Pedro para ingresar a la tumba de Juan Pablo
II. |
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| Reuters | La misa de aniversario se cumplió
en la cripta donde están enterrados los papas. |
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| AP | Benedicto XVI ofició una misa
por Juan Pablo II. |
Juan Pablo II a punto de llegar a los altares
Reuters- Ciudad del Vaticano
La campaña para canonizar al Papa Juan Pablo II llegó
a un punto histórico cuando sus impulsores ofrecieron prueba
de un supuesto milagro y un cardenal sugirió que debería
acelerarse el proceso porque no hay dudas respecto de su santidad.
En el segundo aniversario de su muerte, las autoridades concluyeron
formalmente la primera fase de una investigación sobre
su santidad, en una ceremonia que incluyó juramentos solemnes
y rituales sagrados de siglos de antigüedad.
La diócesis de Roma entregó oficialmente al Vaticano
decenas de miles de páginas de documentación y datos
oficiales que proponen que Juan Pablo debe ser beatificado, el
paso previo a la santidad.
El período de dos años es un tiempo inusualmente
corto para completar la primera fase de una causa de santidad,
que a menudo puede tomar décadas o, en algunos casos, cientos
de años.
La evidencia reunida y entregada en una ceremonia en la Basílica
de San Pedro en Roma incluye testimonios de unas 130 personas,
así como un examen de su vida, palabras y escritos.
Tres baúles de cuero negro fueron cerrados con una cinta
y cera roja caliente, mientras funcionarios de la iglesia y miles
de fieles aplaudían. En ellos se incluye el caso de Marie
Simon-Pierre, una monja francesa de 46 años a la que se
diagnosticó mal de Parkinson, la misma enfermedad que padecía
el difunto Papa, hasta que inexplicablemente se recuperó
dos meses después de su muerte.
Simon-Pierre, que trabajó como supervisora de una sala
de maternidad en Aix-En-Provence, podría ser fundamental
en el caso, ya que la iglesia demanda pruebas de una recuperación
médica insólita antes de que un candidato a la santidad
pueda ser beatificado. La monja asistió a la ceremonia
del lunes.
Ahora, la documentación preparada por las diócesis
de Roma y Cracovia, en donde fue arzobispo, será abierta
y revisada por la Congregación del Vaticano para las Causas
de Santos. Si el Vaticano decide que el caso es un milagro, se
requeriría otro antes de que se le otorgue la santidad.
"Ya es santo"
Muchos católicos están convencidos de la santidad
de Juan Pablo, una creencia que el ex secretario del fallecido
Papa acentuó en una misa poco después del amanecer
en su tumba en la Basílica de San Pedro.
"La fe de la gente de Dios reconoce claramente su santidad",
dijo el cardenal Stanislaw Dziwisz, quien ha sugerido en varias
ocasiones que el Papa Benedicto XVI debería saltarse la
beatificación de su predecesor e ir directamente a la canonización.
"Juan Pablo II era un miembro de los amigos de Jesús,
es decir, el grupo de santos", dijo Dziwisz. Las multitudes
en el funeral de Juan Pablo II en abril del 2005 gritaban "Santo
Subito", es decir, santo ahora.
"Creo que debería ser canonizado lo más pronto
posible, porque le dio al pueblo polaco todo lo que podíamos
pedir", dijo Antoni Krokowicz, de 20 años, quien viajó
desde Polonia para las ceremonias. "Fue un gran hombre".
En mayo del 2005, Benedicto XVI puso a Juan Pablo II en la vía
rápida de la santidad al prescindir de las normas de la
iglesia que normalmente imponen un período de espera de
cinco años tras la muerte de un candidato.
Proceso va rápido
El papa Benedicto XVI dijo que el proceso de beatificación
de Juan Pablo II "va rápido" y que el título
que en estos momentos le reconoce la Iglesia, el de Siervo de
Dios, "es particularmente apropiado para él, que ofreció
un amor por Cristo sin reservas y a manos llenas".
El Pontífice hizo estas manifestaciones durante la misa
en sufragio por Juan Pablo II en el segundo aniversario de su
muerte, celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano ante unas
30.000 personas, miles de ellas venidas de Polonia, el país
natal de Papa Wojtyla, y de otras naciones, entre ellas España.
Pocas horas después de que se cerrara oficialmente la
primera fase -diocesana- del proceso que llevará a Juan
Pablo II a la gloria de los altares, Benedicto XVI recordó
en la plaza vaticana esa fecha del 2 de abril de 2005, cuando
su antecesor "volvió a la casa del Padre" tras
susurrar las que fueron sus últimas palabras: "Dejadme
ir hacia el Señor".
Esas palabras fueron desveladas por el actual cardenal arzobispo
de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, quien durante más de 40
años fue su fiel secretario y que este lunes estuvo presente
en la plaza de San Pedro y ofició una misa a primeras horas
en las Grutas Vaticanas, donde se encuentra la tumba de Juan Pablo
II.
Benedicto XVI dio gracias a Dios por "habernos dado a Juan
Pablo II como Papa durante 27 años" y agradeció
la presencia de Dziwisz, miles de polacos "y tantos jóvenes
a los que Juan Pablo II amaba con pasión".
De Papa Wojtyla, Benedicto XVI resaltó que ofreció
su amor a Cristo "sin reservas y a manos llenas" y que
ese amor era "tan intenso y fuerte que se expandió
por todas las partes del mundo".
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