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| AP | La iglesia de Santa María, en
su pueblo natal Wadowice, estuvo abarrotada. |
Cracovia acompañó a Karol Wojtyla
Con la agencia Efe
Cracovia, Polonia
Los habitantes de Cracovia que no pudieron viajar a Roma siguieron
los funerales por Juan Pablo II a pie de pantalla gigante, con las
miradas clavadas en la Plaza San Pedro, para sentirse lo más
cerca posible de su venerado Karol Wojtyla, enterrado en el Vaticano.
La emblemática explanada Blonie fue el escenario más
"buscado" por los cracovianos durante el solemne funeral
de Roma. Las campanas de Cracovia y centenares de miles de fieles
acompañaron con emoción y lágrimas el féretro
de su Papa hasta la entrada de la cripta vaticana.
De nuevo, fieles de toda edad y condición llenaron la
gran pradera que la noche anterior recibió a cerca de un
millón de personas para una emotiva misa de vigilia por
el Papa.
Cuatro pantallas gigantes transmitían las imágenes
de Roma. La traducción simultánea hacía llegar
a los feligreses la homilía del cardenal Joseph Ratzinger
y demás lecturas, alternadas con cantos en polaco difundidos
por megafonía, invitando a participar activamente en el
funeral del más querido compatriota.
Blonie, la explanada que dos años atrás, en la
última visita del Papa, recibió a dos millones y
medio de personas para la más multitudinaria misa que se
recuerda en Europa, acompañó así a Karol
Wojtyla hasta el lugar elegido para su eterno reposo.
En pie y en actitud de recogimiento para rezar, algunos; arrodillados
y con el rostro inclinado, otros; equipados con sacos de dormir,
bebidas y bocadillos, los jóvenes que pasaron la noche
en la explanada tras la vigilia; o encaramados en el vecino estadio
de Cracovia, con las bufandas de ese club. Cada cracoviano acompañó
al Papa según su mejor entender. Lo importante era estar
ahí.
"Pensamos ir a Roma, pero lo que vimos por la televisión
nos echó atrás: demasiado complicado el viaje y
no había tiempo de arreglar la documentación...",
comentaba Bronislaw Matys, un maestro que seguía la transmisión
acompañado de su esposa y sus cuatro hijos, cada uno con
su correspondiente sillita plegable.
Unos 700 polacos partieron en los días pasados de todo
el país en dirección a Roma. Las cifras de los compatriotas
de Wojtyla que efectivamente llegaron al Vaticano oscilan entre
el millón y los dos millones, según los medios.
"Creo que fueron menos, finalmente. Primero, porque algunos
esperaron hasta el último momento por si había sorpresa
y lo enterraban aquí. Luego, porque empezaron a decir que
no llegaríamos, que había demasiada gente ya de
todo el mundo", prosigue Matys.
Durante la agonía del Papa, entre los cracovianos cuajó
la esperanza de que sus últimos deseos incluyesen el de
ser enterrado en la catedral de Wawel. Los medios hablaron incluso
que, de no ser así, tal vez el Papa Wojtyla habría
decidido que su corazón se enterrase en su tierra natal.
"Está bien así. Para nosotros, los polacos,
debe ser un orgullo que Karol Wojtyla repose ahí, junto
a los grandes Papas de la Cristiandad. No fue nuestro Papa, fue
el de todos", afirmaba un seminarista, mientras la emoción
y las lágrimas se apoderaban de la explanada al despedirse
el féretro de la Plaza San Pedro para ser introducido en
la cripta.
Ondearon las banderas
Las banderas polacas, omnipresentes en la Plaza de San Pedro,
confortaban a los que se quedaron en Cracovia. "Ustedes,
los españoles, entienden lo que siente un católico
ahora", proseguía el seminarista, mirando el rostro
compungido de Don Juan Carlos I, en la transmisión televisiva.
La explanada Blondie fue uno, pero no el único lugar al
que los cracovianos y la gente de la región acudió
en masa para estar lo más cerca posible de Juan Pablo II
en su entierro en el Vaticano.
La plaza ante la Curia Episcopal, donde residió Karol
Wojtyla siendo arzobispo y en sus visitas a la ciudad, tenía
su propia pantalla gigante, donde varios miles de fieles seguían
el funeral.
Toda Polonia, desde Varsovia a Gdansk, la cuna de Solidarnosc,
del santuario de la Virgen Negra de Czestochowa, a la pequeña
basílica de Santa María en Wadowice, el pueblo natal
del Papa, acompañaron así el féretro de Karol
Wotjyla hasta su sepultura vaticana. |