Católicos de América Latina sitúan a tres cardenales
como papables
Tres
purpurados latinos que podría suceder a Juan Pablo II en
el próximo Cónclave.
Con la agencia Efe, Ciudad
del Vaticano
El peso del catolicismo en América Latina ha situado al menos
a tres de sus cardenales entre los posibles aspirantes a suceder
a Juan Pablo II, lo que, según los expertos, muestra la fuerza
de la región en el seno de la Iglesia.
De los 21 cardenales de América Latina de los 117 con derecho
a voto (además de uno in péctore) en el Cónclave
que elegirá al próximo Papa, los arzobispos de Tegucigalpa,
Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga; de Ciudad de México,
Norberto Rivera Carrera, y de Sao Paulo, Claudio Hummes, son los
que suenan más entre los vaticanistas y la prensa.
A estos tres purpurados que podría suceder a Juan Pablo II,
fallecido el sábado a los 84 años, el arzobispo de
Buenos Aires, Jorge Bergoglio, de 68 años, y el prefecto
de la Congregación para el Clero de El Vaticano, el cardenal
colombiano Darío Castrillón Hoyos, son también
citados por medios de prensa como posibles candidatos.
Proyecciones
Con las reservas habituales en un proceso de selección
tan complicado, la opinión general entre los expertos y vaticanistas
es que la elección de un Papa de América Latina sería
un reconocimiento a la fuerza del catolicismo en el continente y
de América en la Iglesia Católica.
En esa línea se pronunció el vicepresidente de la
Conferencia Episcopal uruguaya, Raúl Scarrone, quien señaló
a Efe que "sería bueno que el próximo Papa fuera
latinoamericano porque la mayoría de los fieles (de la Iglesia)
está en América Latina".
En la misma línea se manifestó Rogelio Zelada, profesor
de teología de la Escuela de Ministerios de la Archidiócesis
de Miami.
"La cantidad de fieles latinoamericanos es tal que la posibilidad
de que se eligiera un Papa de nuestro continente, sería un
reconocimiento a la presencia viva de América Latina en la
Iglesia", Afirmó Zelada. Las posibilidades de que un
católico latinoamericano encabece la Iglesia, que hace décadas
eran remotas, van tomando cada vez más fuerza entre los expertos
en religión de la región.
Es el caso del obispo de Texcoco y Secretario General de la Conferencia
Episcopal mexicana, Carlos Aguiar, quien consideró que en
este momento ya "es posible" pensar en un Papa de América
Latina.
Una opinión similar es la que manifestó el padre
Hugo Valdemar, responsable de Comunicación Social de la
Archidiócesis de la Ciudad de México, para quien
"sin duda" la Iglesia latinoamericana está preparada
para que uno de sus integrantes suceda a Juan Pablo II porque
está "muy viva, muy pujante".
El arzobispo de Córdoba (Argentina), monseñor Carlos
Ñáñez, subrayó, no obstante, que no
es cuestión de raza y nacionalidad sino de que el elegido
"debería seguir con el desafío de la 'nueva
evangelización' que marcó el pontificado de Juan
Pablo II".
México
Esa y otras directrices son la que a juicio de algunos
expertos deberían seguir los purpurados de América
Latina con opciones a convertirse en el nuevo Jerarca de la Iglesia
Católica como es el caso de Oscar Andrés Rodríguez
Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa.
De 62 años, Rodríguez Maradiaga, una amante de
la música, es políglota -habla, además del
español, inglés, francés, alemán,
italiano, portugués, griego y latín-, y se le considera
un buen comunicador.
Fue nombrado obispo en 1978 y ha sido Secretario General y Presidente
del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), y en febrero del
2001 fue elevado a cardenal.
Honduras
De Norberto Rivera Carrera, arzobispo de Ciudad de México,
de 62 años, sobresale su gran sensibilidad por los problemas
sociales y ser defensor de los inmigrantes.
El titular de la diócesis católica más habitada
del mundo se ha destacado como un férreo defensor de la
doctrina de la Iglesia en materia de aborto y el papel de la mujer.
Obispo de Tehuacán en 1985, llegó al arzobispado
de México en 1995 y nombrado cardenal en febrero de 1998.
Desde Brasil
El brasileño Claudio Hummes, franciscano, doctor en filosofía
y arzobispo de Sao Paulo, quien fue ordenado sacerdote en 1953
y consagrado obispo en 1975, es el tercer nombre de los papables.
Al encabezar una de las mayores archidiócesis del mundo,
su sensibilidad a los problemas sociales y su posición
favorable a la renovación de la Iglesia lo convierten en
uno de los candidatos de los sectores más liberales del
colegio cardenalicio.
Hummes, que en agosto próximo cumplirá 71 años,
aunque ha evitado chocar de frente con los sectores conservadores,
ha mostrado sensibilidad a los asuntos sociales, especialmente
a la pobreza, y una posición crítica frente a los
gobiernos de turno.
Otro de los cardenales que suena con fuerza
en la lista de los papables es Bergolio, de 68 años y,
de ser el elegido, se convertiría en el primer jesuita
en llegar a Papa.
Se le ha reconocido su labor social y sus denuncias sobre la corrupción
en la clase política. También se cita al cardenal
cubano Jaime Ortega, de 68 años y arzobispo de La Habana,
representante del catolicismo en un país de difícil
labor eclesiástica, y al chileno Javier Errázuriz,
de 71 años.
|