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| Reuters | Annibale Gammarelli (derecha)
es hermano de Filippo, quien en entrevista con EL COLOMBIANO
habló de sus sastrería familiar, que fue fundada
en 1793 y hoy exhibe en su vitrina los trajes del Papa en
tres tallas: S, M y L. |
El sastre del Papa tiene listo el ropero
Por
Juliana Correa
H.
Medellín
Tiene sólo 50 metros cuadrados, está ubicada en el
centro de Roma y aunque su nombre no es tan conocido como Valentino
o Louis Vuitton, por estos días la atención del mundo
recae sobre esta pequeña sastrería familiar llamada
Gammarelli.
Esta sastrería no es como cualquier otra. Sus vestidos
no tienen como destino elegantes hombres de negocios que visten
a la última moda, sino a hombres santos dedicados a asuntos
más espirituales. Los clientes estrella de este diminuto
negocio de familia son los máximos jerarcas de la Iglesia.
Además de los trajes del Papa, la familia romana confecciona
sobre medida los trajes de los cardenales, incluyendo las tradicionales
medias rojas de los príncipes de la Iglesia.
Allí también acuden obispos, sacerdotes, religiosos
y laicos que por algún motivo requieran algún elemento
eclesiástico.
Por las manos de los Gamarelli pasaron todos los vestidos de
los Papas del siglo pasado, según recuerda Filippo, uno
de los propietarios, quien habló para EL COLOMBIANO desde
su tienda en Roma. "El único que no vestimos fue a
Pío XII, que tenía su sastre personal".
Ellos fueron los encargados de elaborar la sotana talla L con
la que Juan Pablo II fue investido en 1978. "Mi hermano Annibale
era el encargado de vestir a Su Santidad. Él nunca tuvo
requerimientos especiales, sólo pedía que utilizáramos
telas ligeras".
Ahora, en algún lugar de El Vaticano, reposan tres sotanas,
una en talla pequeña, otra mediana y una grande, pensando
en que el nuevo Pontífice podrá ser de contextura
obesa, normal o ligera.
Por ejemplo, cuando Karol Wojtyla fue elegido Papa, escogió
de inmediato la sotana más amplia de las tres que le entregaron
esa tarde, por supuesto, con el sello de los Gammarelli.
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| AP | El solideo es una de las piezas que
elaboran los Gammarelli. |
Tradición papal
La indumentaria del Pontífice está confeccionada
en una lana ligera blanca y una seda moiré del mismo color.
Según Filippo Gammarelli, durante el último año
Juan Pablo II solo requirió de un par de sotanas. "Ya
tenía muchas, porque durante los primeros años nos
pidió bastantes", dijo.
A pesar de que esta casa cuenta con una tradición de más
de dos siglos y ha vestido a seis Pontífices, nada asegura
que el próximo Papa siga requiriendo de sus servicios.
"Después de la elección esperamos tener al
Papa como cliente, porque no necesariamente seremos nosotros.
El podría andar con su propio sastre", agregó
Gammarelli.
Filippo señaló que a propósito del cónclave,
varios cardenales han ido a la sastrería para conseguir
elementos de su vestuario que les hacen falta.
Para los Gammarelli, haber sido sastres de Juan Pablo II representó
un gran honor, no sólo porque se trataba de la máxima
autoridad eclesiástica, sino por su gran carisma.
"Recuerdo mucho su amabilidad, su sencillez y sobre todo
su sonrisa", expresó Filippo.
Memorias papales que se mezclan con el olor a naftalina de la
sastrería, mientras Filippo dice apurado "devo lasciarla"
(debo dejarla), y termina la conversación telefónica.
Varios clientes esperan por él en el mostrador de la Gamarelli.
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