 |
| AP | En 2005, el anuncio de Habemus Papam
es complementado por el repique de las campanas de la Basílica
de San Pedro. |
 |
| AP | En los últimos días se
pudo ver a trabajadores sobre el techo de la Capilla en labores
de la chimenea. |
Escrutinio mundial sobre chimenea del Vaticano
Con la agencia AP
Ciudad del Vaticano, Roma
Faltaban sólo siete minutos para el mediodía y el
cielo estaba despejado cuando salió una voluta de humo
de la Capilla Sixtina. "Blanco, blanco", gritó
la multitud, agitando a las palomas por toda la Plaza de San Pedro.
"Tenemos Papa", proclamó un sacerdote en Radio
Vaticano. Los periodistas corrieron a los teléfonos. Los
guardias del Vaticano fueron alertados. Invitados a una boda en
la Basílica de San Pedro salieron corriendo, dejando al
novio y a la novia solos junto al cura en el altar.
Pero en pocos minutos, el humo que salía de la chimenea
comenzó a tornarse negro. Aparentemente, la paja húmeda
que los cardenales añadieron a las boletas de votación
que se quemaban no logró el color deseado.
Con excepción de la temporada navideña, cuando
niños esperan con ilusión la llegada de los regalos,
ninguna otra chimenea del mundo ha estado bajo mayor escrutinio
que la simple estructura que se eleva de la Capilla Sixtina.
En una de las más sagradas tradiciones de la Iglesia católica
-la elección de su pontífice- los cardenales se
reúnen bajo el techo y rodeados de las paredes decoradas
con la obra maestra de Miguel Ángel, utilizan una hornilla
de hierro y una estrecha chimenea metálica para comunicar
al mundo exterior su decisión.
Toda una tradición
La tradición es simple: el humo negro significa que los
cardenales no lograron escoger a un nuevo papa; el blanco, que
lo lograron. Pero el área gris con frecuencia ha provocado
confusiones, como la del incidente descrito arriba, según
reportes periodísticos de aquel 26 de octubre de 1958.
Tan grande fue la confusión aquel domingo -hubo dos falsas
alarmas- que el jefe del cónclave Sigismondo Chigi dijo
a los periodistas que instruyó brevemente a los cardenales
"con la esperanza de que algo pueda ser hecho para remediar
la situación el lunes", según un despacho de
AP de aquel día.
La solución, según el experto en asuntos del Vaticano
John-Peter Pham, fue comprar bombas de humo negro para la Capilla.
El humo que producen esos artefactos es negro, pero algunas de
las volutas retornaron a la sala, generando quejas de los cardenales,
narró.
Su origen
La fecha en que comenzó exactamente tal tradición
no está claramente marcada. En siglos pasados, los cónclaves
con frecuencia se realizaban en el pueblo donde había muerto
el Papa, obligando a los cardenales a improvisar medios para comunicar
la noticia del nuevo pontífice. Algunas veces hacían
repicar las campanas para el anuncio de una elección exitosa.
El humo fue una alternativa lógica porque la tradición
de la Iglesia indica que los cardenales deben quemar sus boletas
de votación para mantener en secreto el contenido del cónclave.
En el siglo XVI, los cardenales quemaban sus boletas colocándolas
dentro del barril de la munición de un arma, según
escribió John Allen en su libro Cónclave, del 2002.
El Papa Julio III, un amante del arte, ordenó instalar
el hornillo porque temía que el humo dañara los
frescos, indicó Allen.
Cuándo exactamente se comenzó a utilizar la señal
de humo no está claro, pero sí que es una práctica
contínua desde por lo menos 1878. Hubo poca confusión
en los registros hasta que el cónclave de 1958 provocó
algunos cambios.
Dado los problemas con las bombas de humo, los cardenales las
cambiaron por unas bengalas obtenidas del ejército italiano
en 1963 y que generaban humo blanco y negro. En el primero de
los dos cónclaves de 1978, los prelados probaron con aditivos
químicos, pero el humo salió gris cuando Juan Pablo
II fue elegido.
"No sólo no funcionó el humo, sino que el
ambiente era nauseabundo para los hombres que estaban adentro"
de la Capilla, dijo Pham, funcionario del Vaticano entre 1992
al 2002 y quien ahora es profesor en la Universidad James Madison,
en Virginia, en Estados Unidos.
Dos meses después, tras la muerte del papa Juan Pablo
I que desembocó en otro cónclave, los cardenales
volvieron a utilizar las bengalas del ejército. Pero el
humo negro que subió por la chimenea rápidamente
se convirtió en volutas de color gris, provocando el caos
entre reporteros que intentaban determinar el color del humo.
La Radio Vaticano se apuró a declarar el humo como negro.
El cónclave del 2005
El sábado, el Vaticano instaló el hornillo dentro
de la Capilla Sixtina. En los últimos días se pudo
ver a trabajadores sobre el techo de la Capilla, aparentemente
en labores de la chimenea.
El arzobispo Piero Marini, maestro de ceremonias de actos litúrgicos,
anunció la semana pasada que el Vaticano estaba intentando
mejorar los procedimientos de quema de las boletas para hacer
el color del humo más fácilmente identificable.
No quedó claro si eso significa que se añadirán
químicos.
Dijo, sin embargo, que cuando el nuevo Papa sea escogido, el
Vaticano hará sonar campanas, además del humo de
la chimenea, "para hacer más clara la elección
del Papa". "De esta forma", añadió,
"todos los periodistas sabrán".
|