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| Reuters | Este lunes miles de católicos
se reunieron en la Plaza de San Pedro, expectantes de la primera
fumata. |
La primera fumata fue negra
Con la agencia Reuters
Ciudad del Vaticano, Roma
Miles
de fieles recibieron con desilusión fumata negra
Cardenales de la Iglesia Católica comenzaron este lunes el
cónclave en la Capilla Sixtina, pero no llegaron a un acuerdo
en la votación inicial sobre el sucesor del Papa Juan Pablo
II.
Alrededor de dos horas y media después de que los cardenales
se encerraran dentro de la capilla, una fumata oscura comenzó
a salir de la chimenea del lugar, lo que indicó que no
se había alcanzado la requerida mayoría para elegir
al nuevo Papa.
Una multitud de espectadores italianos y turistas se congregó
en la Plaza de San Pedro para aguardar la noticia de la elección
de un nuevo Papa.
Hubo un momento de incertidumbre cuando salieron masas de humo
grisáceo que, de momento, no permitió percibir con
claridad si la fumata era negra o blanca. Pero pronto se tornó
de un color oscuro. El blanco habría indicado la elección
del nuevo Pontífice.
Los 115 cardenales, de 52 países, que participan en la
elección entraron en la Capilla Sixtina después
de haber escuchado a uno de sus colegas, el conservador alemán
Joseph Ratzinger, quien los instó a escoger a un hombre
con la valentía para defender las doctrinas tradicionales
de Juan Pablo II.
Ratzinger, uno de los principales candidatos al papado y asesor
de doctrinas del Papa Juan Pablo II durante 23 años, pronunció
el sermón previo al inicio del cónclave. Quien resulte
elegido para dirigir a los 1.100 millones de católicos
en el mundo no sólo habrá cubierto el vacío
dejado por uno de papados más dinámicos, sino que
tendrá que enfrentar muchos desafíos peligrosos,
incluidas divisiones dentro de la iglesia.
Acompañados por un coro de oradores en latín, los
"príncipes de la Iglesia, vestidos de rojo, se adentraron
en la Capilla Sixtina, donde las pinturas de Miguel Ángel,
pintadas durante el período renacentista, servirán
de marco a las deliberaciones.
Uno por uno los cardenales colocaron su mano derecha sobre un
libro con los evangelios en el centro de la capilla. Allí
prestaron un juramento de fidelidad y secreto a la Iglesia.
En defensa de la ortodoxia
Durante una misa, celebrada horas después del inicio del
cónclave, Ratzinger advirtió a los cardenales que
se ajustaran a las enseñanzas tradicionales y no se dejaran
llevar por corrientes modernas.
"La fe del adulto no es la que sigue las últimas
tendencias y corrientes novedosas", dijo.
Desde la muerte de Juan Pablo II, el 2 de abril, los medios de
comunicación han señalado a Ratzinger, un cercano
colaborador del Papa, como el favorito para sucederle.
Sin embargo, la mayoría de los expertos en el Vaticano
dudan que el alemán, de 78 años, logre los votos
necesarios.
Después del juramento inicial, el arzobispo Piero Marini,
el maestro de la ceremonia papal, dijo en latín: "extra
omnes" (todos afuera) para ordenar a quienes no estuvieran
involucrados en la elección que salieran de la capilla.
Los cardenales se sentaron uno al lado del otro en una doble
fila ante una mesa que se extendía a lo largo de la capilla.
Cada uno llevaba su hombre inscrito en una tarjeta, lo que indica
que muchos de ellos no se conocen bien.
Cuando se cerraban las puertas de madera de la Capilla Sixtina,
la multitud en la Plaza de San Pedro comenzó a aplaudir
para luego seguir la ceremonia a través de gigantescas
pantallas de televisión.
"Si usted no cree, pensará que esto es como la política.
Pero si usted cree, como yo, en el poder de la oración,
usted sabe que serán iluminados para hacer la selección
correcta", dijo Annick Vandamme, quien viajó desde
París para estar presente en la ceremonia de elección.
Según los términos de la ley de la Iglesia Católica,
creada hace siglos, los cardenales votarán hasta cuatro
veces el martes, dos veces en la mañana y dos veces en
la tarde, hasta que se elija al nuevo Papa.
En los cónclaves del siglo XX, ninguno demoró más
de cinco días. Dos se culminaron en el segundo día.
La mayoría de los expertos en cuestiones del Vaticano
esperan un cónclave rápido y han pronosticado que
la fumata blanca se elevará el miércoles por la
noche o el jueves sobre la Capilla Sixtina.
Los expertos consideran que un cónclave prolongado indicaría
una peligrosa división dentro de la Iglesia.
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