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| AP | La Capilla Sixtina, lugar de reunión
del cónclave, fue acondicionada por el Vaticano con
todas las medidas de seguridad para que no se filtre ninguna
información al exterior. |
Un cónclave blindado contra la tecnología
Con la agencia Reuters
Roma, Italia
El Vaticano tomó todas las medidas necesarias para evitar
que mecanismos de alta tecnología puedan "escuchar"
lo que ocurre en la Capilla Sixtina, donde se llevará a cabo
el primer cónclave del siglo XXI para elegir al nuevo Papa,
dijo el jueves uno de los principales expertos italianos en contraespionaje.
Funcionarios del Vaticano llevaron a cabo una operación
dirigida por los mejores ingenieros de microtecnología,
que abarcó todos los confines de la capilla, decorada con
los frescos del maestro renacentista Miguel Ángel, antes
de que el cónclave comenzara el lunes, dijo la súperdetective
Miriam Ponzi.
¿Pero qué pasa con los aparatos del exterior? Los
periódicos italianos especularon sobre la posibilidad de
que se pueda colocar una antena muy poderosa desde uno de los
tejados de la capilla y escuchar lo que ocurre dentro.
"No creo, (aunque) sé que es posible", dijo
Ponzi, cuyo padre, el investigador privado Tom Ponzi, fue el equivalente
italiano en la vida real de los detectives Sherlock Holmes y Hércules
Poirot.
Al preguntársele si cree que el Vaticano había
puesto algún tipo de paraguas estático que prevenga
que los secretos del cónclave se conozcan, Ponzi aseguró:
"Creo que lo intentaron todo".
El equipo de microtécnicos debe haber recorrido los rincones
de todas las zonas que utilicen los cardenales, incluyendo la
capilla. Las máquinas contra micrófonos ocultos
vibran cuando se acercan a un potencial dispositivo de escucha.
Los expertos comprobaron las puertas, ventanas, cuadros y sobre
todo fuentes energéticas como lámparas, enchufes,
teléfonos, máquinas de fax y fotocopiadoras. Los
teléfonos y ordenadores se quitaron de las zonas más
utilizadas.
"Deben haber buscado en todas partes donde haya energía",
aseguró Ponzi desde su oficina en la coqueta Via Veneto
de Roma. "Los dispositivos necesitan energía".
Durante años el secreto se mantenía simplemente
gracias a los Guardias Suizos que guardaban la entrada de la capilla
del siglo XVI. Pero ahora el Vaticano tiene que ser más
listo que el técnico más sofisticado en microtecnología.
"Ahora todo es posible con el Global Positioning System
(GPS)", explicó la experta. Las cámaras pueden
enfocar a través de una ventana y leer los labios de alguien
desde unas distancias enormes.
Algunos de los aparatos más complejos utilizan un rayo
láser dirigido a una habitación que son casi imposibles
de detectar. Algunos de ellos pueden comprarse en la internet
por sólo 200 dólares.
Funcionan a distancia y no dan pistas electrónicas al
personal de seguridad de que se está siguiendo una conversación
y no pueden ser detectados por las barredoras electrónicas.
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