05-08-2001
La responsabilidad de hacer un Plan Decenal de Cultura
Por
Beatriz Mesa Mejía
Medellín

En el Consejo Nacional de Cultura tienen asiento
representantes de diversos sectores de la sociedad. Foto Archivo
EL COLOMBIANO. |
Que la cultura deje de verse sólo como un espectáculo
y que se proyecte como un bien de las comunidades, como un programa
de Estado y no de gobierno, hacen parte de los objetivos de los
diferentes consejos creados en el país y que sirven como
asesores al Ministerio de Cultura. Ellos funcionan desde lo local,
lo regional y lo nacional.
Los consejos, reglamentados por la Ley Nacional de Cultura, viven
un proceso que no ha sido nada fácil, pues es sentar en una
misma mesa personas con una cultura y una opinión muy diferentes.
Eso ocurre, por ejemplo, en el Consejo Nacional de Cultura, que
se conformó en noviembre pasado, con 24 representantes de
diversas áreas, entre las cuales se cuenta la música,
la antropología, el teatro, las bibliotecas públicas;
hay representantes de la personas discapacitadas, de los medios
ciudadanos y de comunidades indígenas.
Este Consejo se ha reunido hasta ahora, de manera plenaria, durante
tres oportunidades. La próxima reunión será
en septiembre, cuando se presentará un diagnóstico
cultural, especie de mapa, y el cual será vital para la realización
del Plan Decenal de Cultura, misión clave de este Consejo.
Este Plan se proyecto para ser presentado en octubre próximo,
sin embargo, el cronograma se correrá, según lo advirtió
Eduardo Gutiérrez, director de Etnocultura y Fomento Regional,
del Ministerio de Cultura, que es a su vez, la Secretaría
Técnica de ese Consejo, para quien no es conveniente apresurar
su realización, debido a su complejidad.
El Consejo se ha planteado como un espacio de concertación,
planeación y veeduría. Aunque se podría pensar
que su trabajo ha sido lento, Édgar Bolívar, antropólogo
antioqueño y quien participa como representante de Patrimonio,
señala que se han dado logros, pues por su heterogeneidad,
no es fácil conseguir consensos, sin embargo, se han unificado
criterios.
El sueño es que la cultura no sea manejada como un asunto
de gobierno sino de Estado, de lo contrario, estará sujeta
a los intereses del gobernante de turno. Esa es una de las luchas
del Consejo, que apenas se pone sobre el papel, en su proyecto de
Plan Decenal de Cultura 2001-2010.
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