05-08-2001
Imagen no ha mejorado, tan sólo
ha cambiado
Por
Rodrigo Pardo
Ex canciller y analista político
Como acierto en la gestión del presidente Andrés
Pastrana se destaca la sólida alianza con Estados Unidos
y el haber logrado, de parte del gobierno y el congreso de ese país,
un apoyo tan importante para el Ejército colombiano.
Sin embargo, este gobierno ha tenido dos desaciertos. El primero,
la excesiva concentración de la política exterior
en los Estados Unidos que ha dejado un poco a la deriva a regiones
como Europa. Y el segundo, es que el gobierno no ha tenido una explicación
contundente y clara del Plan Colombia, pues, a pesar de que se trata
de una estrategia absolutamente legítima, ha generado muchos
problemas a nivel latinoamericano.
Si bien durante el gobierno de Samper tuvimos que enfrentar una
fuerte crisis en las relaciones bilaterales con los Estados Unidos,
la actual Cancillería ha tenido que desempeñarse en
un contexto casi extraño porque ha aumentado la percepción
externa de que la crisis colombiana es muy profunda e incluso se
cree que el concepto de nación está en entredicho.
La Cancillería ha tenido que adoptar una política
exterior vinculada a una diplomacia para la paz, para lo cual, no
esta normalmente preparada, ya que esta no es su línea de
concentración tradicional.
A pesar de esa voluntad internacional para con nuestro país,
la imagen de Colombia no ha mejorado, sólo ha cambiado. La
forma como se mira la crisis en el exterior es diferente, pues Colombia
es considerada hoy día como un país con una de las
mayores crisis en el plano global y ya no sólo como un país
con carteles de narcotráfico. Colombia se ha vuelto más
visible a nivel internacional, no por aspectos positivos, sino por
su crítica situación y por la dificultad para que
el proceso de paz avance en medio de dificultades para la gobernabilidad.
Por otra parte, la agenda de Pastrana se equivocó mucho,
sobre todo en la presentación original del Plan Colombia,
ya que se subestimaron las preocupaciones de los vecinos frente
al Plan. Los países vecinos han presentado temores legítimos
sobre la posibilidad de que la situación colombiana podría
expandirse más allá de las fronteras, de hecho, ya
se han presentado antecedentes de tensión en las fronteras
como secuestros y desplazamiento de ejércitos.
En la versión original del Plan Colombia se pretendió
tapar el sol con la manos al desconocer esa realidad, por considerarla
como ilegítima. Tanto es así, que el mismo Estados
Unidos, ha cambiado el enfoque del Plan para la segunda etapa convirtiéndolo
en una iniciativa regional andina con el fin de responder a las
preocupaciones legítimas de los vecinos de Colombia.
Al mismo tiempo, hay una serie de preocupaciones ilegítimas
de los vecinos que se refieren a la posibilidad de que la erradicación
de los cultivos ilícitos tenga éxito y entonces estos
se trasladen a los países vecinos, más aún,
si permanecen los altos niveles de demanda de droga.
Este panorama a lo que obliga es pasar de lo bilateral a lo regional,
porque el problema de la droga no es sólo un asunto colombiano.
Para el último año el presidente Pastrana tendrá
mucho trabajo por hacer para aclimatar las relaciones con los países
vecinos y pensar seriamente en cambiar el enfoque limitado que tenía
al comienzo el Plan Colombia y ampliarlo al contexto regional.
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