05-08-2001
La Cámara y Dragacol hicieron
sus fiestas
Por
Octavio Gómez
V.
Medellín
A pesar de que una de las promesas del Gobierno, cuando era apenas
un proyecto político en campaña, era mantener una
férrea lucha contra fenómenos asociados con la corrupción
administrativa, sus esfuerzos no han sido del todo exitosos.
Los procesos de Dragacol, Chambacú, Banpacífico y
las contrataciones irregulares en la Cámara de Representantes
hicieron creer que los esfuerzos prometidos no fueron, realmente,
tan grandes como se hicieron ver antes de la elección.
Hay que señalar, además, que el Presidente Andrés
Pastrana creó un programa especial para la lucha contra la
corrupción y encargó de esa tarea al vicepresidente,
Gustavo Bell Lemus, quien no sólo debía atender tareas
en coordinación con la Unidad de Delitos contra la Administración
Pública de la Fiscalía General de la Nación,
sino promover un programa de prevención en todo el país,
porque se partía de la consideración de que con la
descentralización administrativa y de recursos, también
se habían descentralizado las prácticas relacionadas
con la contratación administrativa.
Su primer ministro de Desarrollo Económico, Fernando Araujo
Perdomo, aprovechó, según las sindicaciones que se
le hicieron públicamente, su posición para negociar
en términos muy favorables, un lote en el que se inició
el desarrollo de un proyecto constructivo asociativo llamado Chambacú
y en el que se pusieron en riesgo recursos por valor de $13.000
millones.
El Ministro, cuya familia es propietaria de centros turísticos
en la capital de Bolívar, negó su participación,
así como la del embajador de Colombia en Washington, Luis
Alberto Moreno. Hasta ahora, las autoridades no han establecido
si el ex Ministro de Desarrollo y el diplomático tienen alguna
responsabilidad en la venta de los terrenos que hoy muestran, apenas,
una construcción a medio terminar, abandonada en medio de
una manga del barrio Manga.
La conciliación del Ministerio de Transporte con la firma
Dragacol avanzó mucho más en la Fiscalía con
relación a otros casos. Varios ministros del Transporte,
del pasado gobierno y del presente, han presentado sus versiones
libres en el ente acusador que, por el momento, sólo ha asegurado
a un ex gerente de la firma de dragados y está pendiente
de la petición de extradición, de Estados Unidos,
de Reginaldo Bray, representante legal de la empresa.
La otra "fiesta" se armó, en diciembre de 1999,
en la Cámara de Representantes, cuya mesa directiva se vio
complicada con la adjudicación de contratos que superaron
los $5.000 millones para tareas como la reparación de baterías
sanitarias, limpieza del frontis del Capitolio, reparación
de tapetes, entre otras, con empresas fantasma.
Perdieron la investidura y siguen procesos penales los representantes
a la Cámara Armando Pomárico, Octavio Carmona y Luis
Norberto Guerra Vélez y enfrenta un proceso penal el secretario
de la corporación para la época, Saud Castro.
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