Bienvenido a Terra
  
Colombia, Inicio Terra Aviso legal y privacidad
abc

Inicio EL COLOMBIANO
Inicio 3 años Andrés Pastrana
Presentación

En política interior
Gran Alianza, sueño frustrado
El Congreso
La Cámara y Dragacol
Escándalos, renuncias y polémicas
Cárceles, una bomba

En política exterior

La Diplomacia por la paz
Los viajes del presidente
La imagen no ha mejorado
Los vecinos de Colombia
Buscando visa para un sueño

En la cultura

Mincultura, en el esqueleto
Recursos para Antioquia
Plan Decenal de Cultura

En la educación

Calidad educativa
Pruebas Icfes
Crédito Icetex
Cobertura educativa
Acto Legislativo 012

En lo social

Hogares Infantiles del Icbf
Programa Rumbos

En el deporte

La camiseta de la popularidad
Los viajes por el deporte
Coldeportes

La vida familiar

Los Pastrana Puyana
Pastrana, el amigo

En el conflicto

El proceso de paz
La guerra llegó a las ciudades
El intercambio humanitario
Las Fuerzas Militares
Desplazados

En Antioquia

Los Megaproyectos
Aportes del Plan Colombia
Finanzas Departamentales
Antioquia esperaba más
El pueblo hará el balance
El Metro, a su suerte
Transferencias en desequilibrio

En lo económico

Deuda con los pobres
Otros cosecharán la siembra
Los logros económicos
Minhacienda y el FMI
El ajuste fiscal
El agro
Vivienda de interés social

 

 

 



06-08-2001
La guerra con fusiles llegó a las ciudades


Medellín
El término "urbanización de la guerra", del que se hablaba entre dientes hace una década, se ha acuñado en el vocabulario del conflicto interno colombiano en los últimos tres años con la agudización de las disputas territoriales entre los diferentes grupos armados que han venido utilizando, desde el campo, estrategias de punta de lanza para ejercer dominio sobre ciudades estratégicas.

La instalación de una Mesa de Diálogo y con las Farc propició un efecto de agudización del conflicto en la medida en que el copamiento de territorios y las muestras de poder militar y, en algunos casos, terrorista, se constituyó en un elemento político determinante para en la dinámica de la negociación.

Es así como ciudades como Cali, Medellín y Barrancabermeja, han sufrido las consecuencias de la fuerte presencia de frentes urbanos de la guerrilla y las autodefensas, así como los secuestros masivos y los atentados terroristas.

Sólo en el puerto petrolero, en el mes de enero, se registraron más de cincuenta muertes en la comuna nororiental como consecuencia de los enfrentamientos entre el Eln y las autodefensas.

La capital del Valle también sufrió las presiones de los grupos armados en su intención de trasladar el conflicto a los grandes centros urbanos con los secuestros masivos de la Iglesia La María, en un exclusivo sector de la ciudad, y la "pesca milagrosa" del kilómetro 18, una vía turística de gran flujo turístico hacia el puerto de Buenaventura.

En Medellín, los barrios periféricos se han convertido en un fortín para los distintos grupos armados que han capitalizado las estructuras delincuenciales creadas por el narcotráfico para desarrollar su proyecto político y militar.

Además, dos atentados con carros bomba en lo que va corrido del año contra establecimientos públicos en sectores de clase alta se constituyeron en dolorosas pruebas de que la guerra dejó de ser cuestión del campo.

El número de armas ilegales en la ciudad, que según la Personería de Medellín podría superar las 300.000, da cuenta de la conformación de importantes estructuras militares al margen de la ley que deja cifras como más de 25 muertes violentas por fusil, de acuerdo con los reportes de Medicina Legal.
[ABJ]


 



Copyright © 2001 EL COLOMBIANO LTDA. & CIA. S.C.A.
Correo electrónico
- Aviso Legal

Inicio EL COLOMBIANO Inicio Andrés Pastrana,  tres años de gobierno