06-08-2001
El intercambio, único acuerdo
Las
propuestas de cese del fuego aun están muy distantes.
Un sólo acuerdo, en casi tres años de negociaciones,
han suscrito Gobierno y Farc. Se firmó el pasado 2 de junio
y permitió la liberación de 358 soldados y policías
retenidos por esa guerrilla a cambio de 14 subversivos, procesados
por la justicia colombiana.
Aunque se llamó Acuerdo Humanitario por el intercambio de
combatientes enfermos, las partes definieron que sólo involucraría
a 40 miembros de la fuerza pública y 15 guerrilleros, pero
el número creció debido a que la organización
guerrillera, en lo que llamó un gesto unilateral de paz,
dejo libre a un gran número uniformados.
La culminación de este proceso se dio después de
muchos obstáculos, toda vez que la primera propuesta de las
Farc apuntó a un ley de canje permanente, iniciativa que
no tuvo y no tiene eco en las instancias del Estado, por considerarla
improcedente.
Las posiciones antagónicas, las dificultades jurídicas,
las trabas políticas y el congelamiento de las negociaciones
influyeron para su retraso, aunque al final se dio pero sólo
como un Acuerdo Humanitario, en parte por la presión internacional
y de centenares de familiares de soldados y policías.
La negociación no termina, pues el grupo alzado en armas
mantiene retenidos a otros 46 oficiales y suboficiales que sólo
accederá a liberarlos, según sus dirigentes, por medio
de la ley de canje permanente.
Para el Gobierno, este no ha sido el único acuerdo. Considera
que la Agenda Única de Negociación, de 12 puntos -a
través de los cuales se perfilan substanciales cambios a
las instituciones del país-, es otro avance que no se había
logrado en procesos anteriores.
De éste, no ha surgido convenio alguno, dado que por medio
del Comité Temático, la Mesa de Negociación
ha escuchado cerca de 70.000 propuestas sobre el primer bloque de
discusión: modelo económico y generación de
empleo.
Sobre el tapete quedan las propuestas de cese del fuego y hostilidades,
iniciativas que generan expectativa en el país, pero que
contienen notorias diferencias conceptuales entre las partes, situación
que, a juicio de expertos, dificultará su discusión.
El Gobierno pretende la terminación de prácticas
como el secuestro, las extorsiones, las incursiones a poblaciones
y los ataques a la infraestructura económica y la población
civil, mientras que las Farc aspiran a grandes transformaciones
del Estado, plasmadas también en la Agenda Única,
antes de silenciar sus fusiles.
[JAG]
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