06-08-2001
Proceso de paz, carta de presentación
Negociación con las Farc es el único punto que se
cumple de su plan de Gobierno.
Congreso critica falta de norte en negociaciones y cambios continuos
en delegados.
Eln teme que no se podrá concretar diálogo con el
actual mandatario.
Por
Javier
Arboleda García
Medellín

Aunque el proceso de paz fue el as del presidente
Andrés Pastrana para llegar a la Presidencia, la ausencia de
una política de negociación clara se ha convertido en el factor
más debilitador de su gestión y de su imagen. |
El compromiso de búsqueda de la paz simbolizado en la foto
del entonces candidato Andrés Pastrana Arango con el líder
de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, días antes de
realizarse la segunda vuelta de elecciones presidenciales, fue uno
de los factores determinantes para consolidar su elección.
Desde entonces, Pastrana Arango presentó como una de sus
metas el inicio de negociaciones con los grupos insurgentes y aseguró
que no escatimaría esfuerzos para lograrlo.
No obstante, a un año de finalizar su mandato, el proceso
de paz será la carta de presentación que deje su Gobierno:
si consolida un cese al fuego y de hostilidades con las Farc habrá
logrado lo que hasta hace cuatro años se consideraba imposible.
Si sólo consigue sostener la Mesa de Negociación sin
otro avance diferente al intercambio humanitario, pasará
en blanco pues ninguna de las metas económicas planteadas
podrá concretarse.
Hasta la fecha, la firma de acuerdos humanitarios que permitan
excluir a la población civil del conflicto parece remota,
pese a la inminencia de los mismos planteada por Pastrana Arango
en su discurso ante el Congreso el pasado 20 de julio. Las últimas
acciones de las Farc (el secuestro de Alan Jara, la arremetida contra
Naciones Unidas y el operativo estilo comando, en Neiva) dejan ver
una actitud más agresiva por parte de la organización
guerrillera. Hechos que Marulanda Vélez justifica con los
mismos argumentos "acordamos negociar en medio de la guerra"
o "si estamos en una mesa de negociación es porque hay
cosas en las que estamos en desacuerdo".

Andrés Pastrana y el máximo líder
de las Farc, Manuel Marulanda se han reunido en varias ocasiones. |
Para dónde van
El pasado 31 de julio, en el debate realizado en el Congreso, salieron
a relucir todas las objeciones que los parlamentarios hacen al proceso.
Las cuales no distan mucho de las manifestadas por los gremios y
que se reducen a tres puntos: hace falta un norte en la negociación,
definir un perfil claro de los negociadores y garantizar la permanencia
de los mismos.
Estas fallas, según los parlamentarios, han llevado a que
el proceso con las Farc se haya convertido una seguidilla de concesiones
a los insurgentes con pocos actos de buena voluntad por parte de
los mismos. Esta situación le valió críticas
tanto a Víctor G. Ricardo, como al actual comisionado Camilo
Gómez Alzate.
A esto se suma la parálisis en el proceso con el Eln, a
través del cual el Gobierno pretendía remediar los
errores cometidos al decretar la zona de distensión (designación
de un plazo fijo para la negociación y verificación
internacional). Las últimas declaraciones de Antonio García,
miembro de Coce (Comando Central) de esa organización señalan
que durante la administración Pastrana será imposible
iniciar diálogos.
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