06-08-2001
Al agro le va menos mal que a los
otros
Las obras públicas no han tenido el impulso prometido.
La construcción aún espera ser locomotora del crecimiento.
La industria y el comercio crecen menos que en el año 98.
Por
Germán
Jiménez Morales
Medellín
Para los promotores del reciente paro nacional agrario puede ser
hasta ofensivo afirmar que al cabo de los primeros tres años
del gobierno de Andrés Pastrana al agro le está yendo
menos mal... que a otros renglones productivos.
Sobre todo porque, justamente, su protesta fue para reclamar mayor
atención estatal, el freno a las importaciones, la aplicación
de precios de sustentación y la condonación de deudas
de maiceros, algodoneros, cafeteros, arroceros, bananeros, paneleros
y ganaderos, entre otros.
Sin embargo, Anif hace notar el hecho de que hoy en día
la producción agropecuaria, en su conjunto, es un 21% superior
a la del año 98. Su valor, a pesos de 1994, pasó de
$4.6 billones a $5.5 billones.
A otras actividades no les ha ido tan
bien
La industria manufacturera, por ejemplo, ha registrado
en el trienio una disminución del 7.5%. A la actividad comercial
le ocurrió una situación muy similar, en consideración
de su caída del 7.3%. Como caso interesante dentro de este
renglón se destaca la venta de vehículos, pues mientras
en el 98 salían de los concesionarios 124.301 vehículos,
en los tiempos que corren no se llega a los 61.000.
Las pérdidas son mayores en la construcción, un sector
que tenía cifradas sus esperanzas de recuperación
en la promesa electoral de que la edificación serviría
como punta de lanza de la economía. En junio hubo una caída
del 41% en las licencias aprobadas en 9 áreas metropolitanas
y 25 ciudades. En esas condiciones, según el Dane, al cierre
del semestre sólo se detecta un crecimiento del 3.23% con
respecto a igual período del 2000. El acumulado anual es
un poco más generoso, pues los 7.3 millones de metros cuadrados
licenciados denotan un incremento del 8.24%. Sin embargo, hay un
evidente peligro de que estas intenciones de construir, que reflejan
las licencias, no tengan un impacto real en la economía.
(Ver recuadro).
Dentro de la misma construcción el ramo de las obras públicas
vive en un estado lamentable, en razón del severo recorte
en la inversión estatal y el no despegue de las publicitadas
obras por concesión. Baste decir que en Medellín hay
un gremio de la ingeniería al que cada día se le retira
un afiliado. De 120 que tenía en el 98 ha bajado a 60.
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