Octubre 10 de 2003
Abogada iraní Shirin Ebadi
gana Nobel de la Paz
 |
 |
| Shirin Ebadi, Premio Nobel de Paz | AFP |
Oslo | Resumen de Agencias
La abogada iraní Shirin Ebadi ganó este viernes
el Premio Nobel de la Paz por su labor en defensa de los derechos
humano, en un reconocimiento dirigido a inspirar reformas democráticas
en el mundo islámico.
El Comité Noruego del Nobel elogió a Ebadi, de
56 años, la primera mujer iraní que llegó
a juez antes de que la revolución islámica la obligara
a dejar el cargo, por sus trabajos enfocados en los derechos humanos
de las mujeres y los niños. Ebadi ganó entre un
grupo sin precedentes de 165 candidatos, entre ellos el Papa Juan
Pablo II y el ex presidente checo Vaclav Havel.
Emocionada
"Estoy muy contenta y orgullosa", declaró por
teléfono desde París a la televisión pública
de Noruega NRK. "Es muy bueno para mí, muy bueno para
los derechos humanos en Irán, bueno para la democracia
en Irán y especialmente para los derechos de los niños
en Irán", agregó.
En el comunicado sobre el premio el director del comité,
Ole Danbold Mjoes, dijo: "Ella no ve contradicciones entre
el islamismo y los derechos humanos fundamentales". El premio
Nobel es de 10 millones de coronas suecas (1,32 millones de dólares)
y será entregado en Oslo el 10 de diciembre.
Ebadi es solamente la undécima mujer que gana desde que
el premio fue establecido en 1901. Ebadi ganó otro premio
de derechos humanos, el Premio Rafto, en Noruega en el 2001. "En
mi país, Irán, hay aún una lucha continua
por la democracia y los derechos humanos", escribió
Ebadi este año.
"El pueblo iraní quiere reformar su sistema político
y legal. Protestan contra los pocos que tienen el poder",
agregó. Los observadores del Nobel dijeron que el comité
de cinco miembros, compuesto por tres mujeres, probablemente escogió
a Ebadi como una forma de promover los cambios, en lugar de otorgar
el galardón al anciano pontífice o a Havel por un
trabajo de toda la vida para la paz.
Ellos creen que el comité del premio Nobel ha estado tratando
de promover moderados en el mundo islámico desde los atentados
del 11 de septiembre del 2001, para evitar el agravamiento de
conflictos entre religiones tras las guerras en Afganistán
e Irak, lideradas por Estados Unidos.
Una vida de servicio
Ebadi, la primera mujer juez en Irán, ha sido distinguida
por el Comité Nobel noruego por su labor como abogada,
escritora y activista, y como ejemplo de luchadora cuyo combate
trasciende "más allá de sus fronteras".
Musulmana convencida, representa asimismo a la corriente reformista
de esa religión, partidaria de una nueva interpretación
de la ley islámica en armonía con los derechos humanos
fundamentales, como la democracia y la igualdad ante la ley.
Su lucha como abogada se ha orientado en una doble dirección:
la defensa de estudiantes e intelectuales, en lucha por la apertura
a la democracia, y de los derechos de la mujer en una sociedad
donde el hombre, aliado con el fundamentalismo religioso, imponen
su ley. Nacida en 1947, es licenciada en Derecho, tanto en Irán
como en Francia, y en 1969 se convirtió en la primera mujer
juez del país, donde presidió la Audiencia de Teherán
entre 1975 y 1979.
Con la revolución islámica, se vio obligada a dimitir
del cargo, pero desde entonces ha concentrado sus esfuerzos y
su lucha desde su doble faceta de abogada y profesora de la Universidad
de Teherán. Activista por las soluciones pacíficas
a los conflictos -sean bélicos, sociales o familiares-,
Ebadi se ha multiplicado tanto como abogada en la defensa de los
derechos de la mujer -en complejos casos de divorcio en Irán-,
como en la defensa de las víctimas de la represión
iraní.
En 1997, participó activamente en la campaña política
que llevó a la presidencia al reformista Mohamed Jatamí.
Tal colaboración no le ha impedido, sin embargo, oponerse
al actual régimen de Teherán y a la persistente
represión iraní. Así, por ejemplo, su compromiso
con la defensa de los principios democráticos la llevó
a defender a un grupo de estudiantes de la Universidad de Teherán,
tras los enfrentamientos con la policía que se saldaron
con varios muertos, en 1999.
Asumió asimismo el caso los familiares de escritores e
intelectuales y disidentes secuestrados por los servicios secretos
iraníes y posteriormente asesinados. Además, ha
luchado por los derechos de los refugiados, especialmente mujeres
y niños, y es la fundadora y líder de la Asociación
en Apoyo de los Derechos de la Infancia en Irán. Ella misma
ha sufrido en propia piel la dureza de las prisiones iraníes,
ya que ha sido detenida y encarcelada en varias ocasiones y fue
condenada a 18 meses de libertad condicional. Ebadi mantiene su
residencia fija en Teherán, pero la alterna con prolongadas
estancias en el extranjero, principalmente en París, donde
participa en seminarios sobre los derechos de la mujer. En 2001,
Ebadi recibió ya en Noruega el Premio de los Derechos Humanos
Tholof Rafto, por su defensa ante los tribunales iraníes
de mujeres, en causas de divorcio y de tutela de los hijos.
Ebadi recibirá el Nobel de la Paz, dotado con 1,3 millones
de dólares, en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de
la muerte del fundador de los premios, Alfred Nobel. Su nombre
quedará inscrito en la lista de las mujeres que ya han
sido galardonadas con uno de los premios más importantes
del mundo, en la que figuran la guatemalteca Rigoberta Menchu
(1992), la líder de la oposición birmana Aung San
Suu Kyi (1991) y la madre Teresa de Calcuta (1979).
Mujeres luchadoras de paz
Pese a que han sido pocas las mujeres que han obtenido esta distinción
por sus esfuerzos en favor de la paz y los derechos humanos, su
presencia ha aumentado considerablemente en los últimos
decenios, ya que entre 1905 y 1946 sólo tres féminas
recibieron el premio (dos de ellas ex-aequo con un hombre), y
desde 1976, ocho. La primera premio Nobel de la Paz fue la escritora
austríaca Bertha von Suttner, distinguida por su defensa
de los ideales pacifistas en 1905, cuando aún existía
el Imperio austro-húngaro y la tradición militar
tenía gran prestigio.
Más de 25 años después, en 1931, la estadounidense
Jane Adams recibió el premio, junto con su compatriota
Nicholas Murray Butler, por contribución al levantamiento
del llamado Partido de la Paz de las Mujeres y de la Liga Internacional
de Mujeres. Otra estadounidense, Emily Greene Balch, recibió
el Nobel un año después de acabada la Segunda Guerra
Mundial, en 1946, también de forma compartida con un hombre,
su compatriota John Raleigh Mott. Ambos fueron premiados por su
labor en la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad
que se había creado en Zúrich.
Durante treinta años, ninguna mujer recibió el Nobel
de la Paz, hasta que Betty Williams y Mairead Corrigan, una norirlandesa
y una británica, fueran distinguidas por sus esfuerzos
en pro de la pacificación de Irlanda del Norte. En 1979,
la mujer galardonada es la más conocida, la madre Teresa
de Calcuta, la monja de origen albanés que creó
una obra en la India para luchar contra la pobreza y especialmente
para ayudar a los niños indigentes.
Tres años después, en 1982, la sueca Alva Myrdal
compartió el premio con el mexicano Alfonso García
Robles, por su labor por el desarme nuclear. En 1991, la opositora
birmana Aung San Suu Kyi obtuvo el Nobel por su resistencia pacífica
al régimen militar y su defensa de la democracia y los
derechos humanos. Un año después, recibió
el Premio la guatemalteca Rigoberta Menchú, por su defensa
de los derechos de las poblaciones indígenas de América.
La estadounidense Jody Williams fue galardonada en 1997 junto
con el movimiento por la prohibición de las minas antipersonales
que representaba. Shiri Ebadi, que recibe el Premio de la Paz
por su lucha por la democracia y los derechos humanos, en particular
los de mujeres y niños, cierra de momento esta lista.
|