[Marzo 12 de 2001]
Candidatos comparten sus nervios
y alegrías en almuerzo Oscar
El nerviosismo y la alegría define el sentimiento que envuelve
a los candidatos al Oscar en esta 73 edición, una amalgama
de profesionales del cine que el lunes 12 de marzo de 2001 compartió
un almuerzo sin ganadores ni vencidos, pero presidido por una gigantesca
estatuilla.
Es una tradición que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográfica
celebra desde hace 20 años para dar a sus candidatos la oportunidad
de conocerse sin las tensiones del día de la entrega el próximo
25 de marzo.
"Todos los que estamos en la sala no somos más que
seres humanos. La fama y el brillo de estos días sólo
es consecuencia del trabajo de cada día", comentó
Juliette Binoche, candidata al Oscar por su trabajo en "Chocolat".
Es una humanidad que Tom Hanks subraya, viviendo esta nueva candidatura
con los mismos nervios que las anteriores, incluidas las dos ocasiones
en las que se llevó la estatuilla a casa.
"Así te prepares cinco cosas para el discurso, cuando
llega el momento te olvidas de una, la otra la dices al revés
y las otras tres las sustituyes por lo que te sale. Y lo digo por
experiencia", afirma Hanks, candidato como mejor actor por
"Cast Away".
Más de cien aspirantes asistieron a esta desenfadada reunión
donde abundaron las camisas sin corbata y los pelos revueltos más
que los brillos y los oropeles que se darán cita en la alfombra
roja del Auditorio Shrine cuando se entreguen los Oscar.
"¨No es fascinante que lo que pueda vestir en ese día
acabe costando más que el presupuesto de mi película?",
se pregunta, sin respuesta, Laura Linney, candidata gracias al filme
independiente "You Can Count on Me".
Binoche confesó su intención de vestir Gaultier y
Javier Bardem, candidato por "Before Night Falls", Armani,
pero la decisión del vestuario parece traer a Ed Harris de
cabeza.
El candidato por "Pollock" prometió que la próxima
semana se probaría un esmoquin, promesa que le lleva haciendo
a su esposa, preocupada por la indumentaria de este actor durante
la velada más importante del mundo del cine.
Todos los asistentes compartieron estas pequeñas anécdotas
en medio de un menú variado, con carne, pescado y diversas
ensaladas además de una tarta de manzana caliente acompañada
de helado de vainilla.
"La cocina de mi madre tal vez no es tan refinada pero es
muy buena", opinó Russell Crowe, candidato al Oscar
por "Gladiator".
Además de su indumentaria, Crowe tendrá que preocuparse
también por la de sus guardaespaldas, ahora que la oficina
federal de investigación (FBI) ha dado a conocer los supuestos
planes para secuestrar al intérprete.
"Claro que me lo tomo en serio pero no me puedo imaginar quien
puede querer estar encerrado en una pequeña habitación
conmigo. Eso sí que sería una tortura", bromeó
el nuevo símbolo sexual del cine.
El buen humor hizo a Geoffrey Rush compartir sus planes en esta
edición de los Oscar, en la que, según él,
cada candidato debería de interpretar el papel de alguno
de los otros aspirantes.
El escogería el de "Gladiator" -"si bien
necesitaría algo más de cuerpo"- mientras que
a Bardem le cedería el suyo, como Marqués de Sade
en "Quills".
"Yo aquí no conozco a nadie y me acabaré viendo
sentado en un rincón comiendo solo", bromeó Bardem
rodeado de estas nuevas amistades unidas todas ellas por el sueño
de un Oscar. Si bien Bardem confesó no tener más amuleto
que sus amigos, no todos los candidatos comparten su seguridad y
para no herir la sensibilidad de los supersticiosos la Academia
retiró la mesa número trece.
"A Joaquin (Phoenix) no le puedes ni mencionar lo bueno que
es y que merece ganar porque piensa que es mala suerte", ofrece
Crowe. "Claro que pienso en el Oscar -reconoce Willem Dafoe,
candidato como secundario por "Shadow of a Vampire"- todos
lo hacemos pero sé que lo único que se puede hacer
es relajarse y disfrutar con esta buena comida".
EFE/
Los Angeles
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