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Los
partidos y movimientos políticos del país se pusieron de acuerdo
en septiembre de 1998 para impulsar desde el Congreso
de la República una reforma política que llevara a la modernización
de las instituciones y de las colectividades, con el fin de "fortalecer
la democracia colombiana".
De este proceso se retiró rápidamente el sector que lidera Ingrid
Betancourt, señalando que los temas a los que se iba a dar impulso
no abarcaban la problemática que el momento exigía. La senadora
tampoco estuvo de acuerdo con que la reforma se hiciera por la vía
del Congreso. En su concepto, era necesario consultar al pueblo
a través de un referendo.
La reforma continuó su camino y se reforzó, en medio de muchas dificultades
pasó la primera vuelta. En la segunda, avanzó poco a poco, mientras
se le introducían cambios sutiles en su paso de una a otra Cámara.
Cuando faltaban dos debates, uno en la Comisión Primera del Senado
y el último en la plenaria de esa célula legislativa, el Partido
Liberal manifestó sus reservas en relación con la aprobación del
artículo primero de la reforma, mediante el cual se le daban al
Presidente amplias facultades para
adelantar el proceso de paz. Entonces, los oficialistas votaron
en contra del proyecto y de este modo se hundió definitivamente.
Un
nuevo intento
En junio de 1999 se hundió la reforma política que el gobierno del
presidente Andrés
Pastrana impulsó en cumplimiento de sus promesas electorales.
En esta labor había ganado el respaldo de los independientes. Sin
embargo, el proyecto no recogía las propuestas de la campaña, sino
que reunía una serie de nuevas ideas, que apuntaban a diversos frentes
y respondían a los cambios que sufrió durante su trámite.
En Abril de 2000 el presidente Pastrana, en medio de los escándalos
por la feria de contratos del Congreso de la República, presentó
el referendo con el fin de sanear la clase política del país. Un
cruce de cartas entre el ex candidato Horacio Serpa Uribe y el mandatario
Andrés Pastrana Arango se constituye como el antecedente más cercano
de la propuesta de convocatoria al referendo.
El grueso de las propuestas apuntaban a acabar con la corrupción:
eliminación de la reelección, modificación del cuociente electoral
hecho que cambia las reglas del juego en el proceso de elecciones,
creación de un tribunal para juzgar a los altos funcionarios, prohibición
de avalar más de una lista por partido y por circunscripción, tipificación
del enriquecimiento ilícito para particulares que contraten con
entidades oficiales, institucionalización de la oposición, facilidades
electorales a las minorías y sanciones políticas para los corruptos
entre otras, son las ideas que tratan de darle un solaz al ejercicio
de la política en nuestro país. El lanzamiento de una propuesta
como el referendo significó en ese momento, el
preludio de una crisis política en nuestro país.
Cambio
de rumbo
El 26 de mayo de 2000 el presidente Andrés
Pastrana le anunció a todos los colombianos las reformas
que tendría la propuesta del referendo, puesto que ya no convocaría
a elecciones parlamentarias aunque continúa apoyando el Acuerdo
Nacional, logrado entre las distintas colectividades políticas.
El fin de semana inmediato a estas declaraciones se inició la gran
"Firmatón"
que busca recoger el deseo de los ciudadanos para así consolidar
una propuesta de carácter popular, liderada por el Movimiento Ciudadano
con el senador Manuel José Cepeda a la cabeza, en caso que
la presentada por el Gobierno no avance en las Comisiones del Senado.
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