| El
referendo entra en la recta final
EL COLOMBIANO inicia hoy segunda serie pedagógica
sobre el referendo.
Los
del sí, los del no, los selectivos y abstencionistas exponen
sus puntos.
El punto
uno de la consulta cierra las puertas a la corrupción.
Medellín
Por Redacción
Política
Medellín
La última semana de octubre pasará a la historia
nacional. Dos hechos así lo demostrarán: el 25 los
colombianos asistirán a las urnas para votar el referendo
y el 26 harán el mismo ejercicio para elegir alcaldes,
gobernadores, diputados, concejales y juntas administradoras locales.
Para los analistas políticos ambas jornadas van de la
mano. Si el referendo pasa, el éxito de sus puntos considerados
claves para sanear las finanzas del país, combatir la corrupción,
la politiquería y activar los programas sociales los garantizará
la elección de personas de la mayor honestidad, profesionalismo
y transparencia en cada uno de sus actos en la jornada del 26.
Hoy EL COLOMBIANO inicia su segunda serie sobre los distintos
puntos del referendo. En la misma nuestros lectores podrán
conocer y sacar conclusiones sobre cada uno de los puntos y las
distintas corrientes de opinión que hay sobre los mismos.
Hablarán los del sí, los del no, los selectivos
y los abstencionistas.
Sumado a lo anterior, continuaremos participando en los distintos
foros que se programen en la ciudad sobre el referendo y cubriendo
las actividades de los grupos que se han creado en torno a la
consulta.
Corrupción: Punto
Uno
Los daños de la corrupción en Colombia son tan perjudiciales
en materia económica como la acción de los grupos
armados al margen de la ley contra el patrimonio nacional. Los
dineros involucrados en ese flagelo superan por millones las pérdidas
por atentados terroristas, demuestran informes oficiales.
La Oficina Anticorrupción de la Presidencia de la República
calcula que en un año el país pierde entre 2.5 y
3 billones de pesos.
En el panorama internacional la situación de corrupción
tampoco es la mejor. El índice que hace la agencia Transparencia
Internacional, el cual se refiere a la percepción del grado
de corrupción visto por empresarios y analistas de riesgo,
ubicó al país en el año 2002 en el puesto
57, con un puntaje de 3.6 sobre 10.
El efecto de la corrupción es de tal magnitud que un estudio
reciente del Banco Mundial advierte que en países con niveles
altos de corrupción la tasa de inversión apenas
llega al 12.3 por ciento, mientras para el conjunto de naciones
en los que este problema es mínimo, la inversión
alcanza el 21.3 por ciento. Esa brecha se traduce en un bajo crecimiento
y en altas tasas de desempleo.
El desangre de los dineros públicos se concentra en la
celebración indebida de contratos, donde se unen para delinquir
empresarios y funcionarios; en la transferencia de recursos, tanto
del sistema general de participación como de las regalías,
de la Nación a las regiones, donde se ha comprobado que
hacen mal uso de ellos; en el soborno, en comisiones y en desfalcos.
El presidente Álvaro Uribe Vélez ha sustentado
que el primer punto del Referendo, que establece la pérdida
de derechos políticos para quienes defrauden al Estado,
es otro paso esencial en la lucha contra la corrupción.
"Hemos implantado normas como el Decreto 2170, que obliga
a que antes de adoptar un pliego de condiciones haya un prepliego
que sea público, que atienda la crítica ciudadana,
que para adjudicar un contrato haya audiencia pública y
que todo contrato con el Estado tenga veeduría ciudadana;
no obstante esas medidas son insuficientes".
De ahí que a través del primer punto del referendo
se proponga la muerte política de los funcionarios involucrados
en casos de corrupción estatal.
1. Es más avance
técnico que jurídico
El constitucionalista Tulio Elí Chinchilla explica que
el primer punto del Referendo solamente avanza más en aspectos
técnicos que jurídicos.
"En la Carta Política ya existe la inhabilidad para
el servidor publico que sea condenado por delitos contra el patrimonio
del Estado, lo cual ha sido respaldado por la Corte Constitucional.
El artículo amplía el alcance de la norma en tres
aspectos: no sólo cobija al servidor publico sino a cualquier
persona que contrate con el Estado; el alcance del la inhabilidad
implica que quien cometa delitos que afecten el patrimonio público
se inscriba, sea elegido y contrate con el Estado; amplía
la inhabilidad a servidores públicos que, por conducta
malintencionada o por indolencia, en la gestión dé
lugar a que el Estado sea condenado patrimonialmente a pagar,
pero queda supeditada a que pague el monto al cual fue condenado
por su culpa". Concluye que es más un pronunciamiento
moral y ético que le da la sociedad al Estado para que
endurezca su posición frente a la corrupción. JDR
2. Eleva la ley a norma
constitucional
Luis Alfredo Ramos Botero, senador y ex presidente del Senado
de la República, está convencido de que el primer
punto tiene sus bondades en la lucha anticorrupción que
lidera el Gobierno Nacional.
A su juicio, este punto eleva a norma constitucional la decisión
de atacar a aquellas personas que desde el sector público
o privado desfalquen las arcas del Estado.
"Soy partidario de votar afirmativamente el primer punto
del referendo para que se sancionen a todas aquellas personas,
tanto las que trabajan en el sector público como las que
lo hacen en el sector privado, que defraudan al Estado",
dice Ramos Botero.
Acepta que lo propuesto en el punto uno ya está en la
ley, "pero eleva la decisión a norma constitucional,
lo que le permite al Presidente ser eficaz en su promesa de combatir
la corrupción".
Considera que la salvedad que establece el pago del daño
patrimonial por parte del funcionario para evitar la muerte política
debió eliminarse, para que la norma fuera más estricta.
JDR
3. La muerte civil, a
medias
Juan Camilo Restrepo Salazar, ex ministro de Hacienda, ex aspirante
a la Presidencia de la República y autor del libro Radiografía
del referendo.
Sobre el punto uno de la propuesta, advierte Restrepo que "en
esencia, es agregarle un inciso al artículo 122 de la Constitución
para que el servidor público que haya sido condenado por
delitos contra el patrimonio del Estado no pueda volver a contratar
con éste (...) Esta sanción merece naturalmente
todo el aplauso", considera.
"Los redactores del referendo olvidaron que la mayoría
de los delitos asociados a la corrupción que cometen los
funcionarios no son propiamente contra el patrimonio del Estado,
sino de otra índole y clasificación, y por lo tanto
no quedarán cobijados por la muerte civil que establece
el referendo. La mayoría de las actuaciones consisten en
prevalecerse de la condición privilegiada de empleado estatal
para derivar provecho ilícito para sí, sin que ello
se traduzca en detrimento del patrimonio del Estado. Así,
cuando nos digan que el referendo decreta la muerte civil de los
funcionarios corruptos, apenas nos estarán diciendo una
verdad a medias".
4. Es un punto absolutamente
innecesario
El senador y constitucionalista Carlos Gaviria Díaz, representante
del partido Frente Social y Político, que propone la abstención
al referendo, considera que el primer punto es absolutamente innecesario.
Considera Gaviria Díaz que lo propuesto allí ya
está en la Constitución Política y en las
leyes.
"Además, es absolutamente innecesario porque debilita
el régimen de inhabilidades que ya existe, pues dice que
las personas condenadas por cualquier delito contra el Estado
pueden pagar por ese daño y, de inmediato, cesa la inhabilidad.
Eso significa que en casos como estos sólo podrán
seguir ejerciendo el cargo sólo que tienen plata, no los
funcionarios más pobres".
Asegura Gaviria Díaz que ante lo propuesto en este punto,
"y en todos los demás puntos del referendo, lo que
se debe hacer es abstenerse de votar, porque no son puntos propios
de un referendo; son mas bien un plebiscito a favor del presidente
Álvaro Uribe Vélez".
Concluye el Senador, que el referendo es un pretexto del Gobierno
Nacional "para poner a votar a la gente sobre temas que no
entiende". JDR
|