¡Cartagena
se mueve bien!
La fiesta se nota en el bolsillo.
Hoy empieza la etapa más fiestera en el reinado en
Cartagena.
Los colegios y oficinas cierran sus puertas para dedicarse
al disfrute.
Noviembre les regala belleza y mayores ingresos a los cartageneros.
Por
Beatriz
Arango Sepúlveda
Gloria Edith Gómez Londoño
Cartagena
Este martes empiezan de lleno las fiestas de Cartagena.
A partir de la lectura del bando por parte de las reinas,
los cartageneros disfrutarán de seis días
libres, pues los colegios y oficinas de la ciudad se cierran
para que nadie se quede sin disfrutar “el gozón”,
nombre que le dan los costeños al punto máximo
de su festejo.
Algunos establecimientos educativos dejaron a sus alumnos
libres desde el viernes pasado, con lo que noviembre, además
de reinas y belleza, ofrece a los habitantes el puente más
largo del año.
“Es una cuestión de civismo y por eso nadie
lo discute. Además a todo el mundo le gusta tener
tiempo libre y estar en la rumba, cuando la ciudad se pone
más alegre que siempre”, explica Julio César
Girado Ortiz, un conductor que recorre en su taxi las calles
de La Heroica.
Sin embargo, lo que para unos es dicha, para otros es motivo
de preocupación. Alfonso Escobar, colega suyo, asegura
que al desaparecer la cotidianidad, también disminuye
el trabajo. “La gente no tiene que salir a su trabajo
y a las actividades de siempre y muchos de los turistas
se transportan en los taxis del hotel donde se alojan”,
comenta.
Por eso algunos conductores duermen dentro de los vehículos,
mientras la brisa les ayuda a sobrellevar el calor del medio
día. La vida transcurre con la misma lentitud en
la playa, donde los vendedores ambulantes ofrecen su mercancía
sin prisa y los turistas se dejan consentir por los masajes
con aceite de coco que son la especialidad de algunas vendedoras.
Almuerzos de playa
Sabor y sazón es el nombre que identifica a los mejores
almuerzos de la playa. Un rudimentario fogón y varios
calderos que delatan el uso de varios años, son los
instrumentos de trabajo de un grupo de mujeres que preparan
oreja de cerdo, arroz y ensaladas que se venden por dos
mil pesos dentro de una caja de cartón.
Sus principales clientes son los mismos vendedores ambulantes
de la playa y algunos turistas. Aunque llevan pocos días
con su negocio, aseguran que el reinado les beneficia porque
logran mayores ingresos. Es la misma opinión del
taxista José Del Río, que se refiere con optimismo
a la cara que luce Cartagena por estos días y a los
beneficios que la presencia de las reinas le deja a su bolsillo.
“Mire, a esta hora, ¿son las 11:00, cierto?,
uno puede tener, en un día normal, 30.000 pesos,
en los días de reinado se puede uno hacer 60.000
pesos”. “El Reinado nos gusta a todos, sobretodo
a los que vivimos del turismo. Si usted pone atención,
notará que los transportadores son más amables,
se expresan bien y tratan mejor a los visitantes”.
Frayman Meléndez y Pablo Murillo, policías
bachilleres que prestan su servicio comunitario en la playa
de Bocagrande, velan por la seguridad de los bañistas
y porque los vendedores ambulantes se mantengan organizados.
En sus jornadas les ha quedado tiempo para cuidar a las
reinas. “Ya dialogamos con ellas, son una belleza.
La de Cartagena es una excelente persona, que está
bien de intelecto”, anotó Meléndez,
mientras que su compañero Murillo le recordaba la
belleza de la reina de Atlántico: “Uff!!! Es
linda al ciento por ciento”.
Ambos coincidieron al reconocer que las playas tienen más
ocupación que otros años, especialmente en
el comienzo de una semana, que a partir de hoy se transforma
en fiesta y días cívicos.
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