El
día de los mil y un interrogantes
El día de la entrevista con el jurado es una maratón
de cuestionarios.
Las reinas desfilaron para ellos en vestido de baño
y sin maquillaje.
Una empresaria ecuatoriana se encargó de poner en
aprietos a las
candidatas.
Por
Gloria
Edith Gómez Londoño
Beatriz Arango Sepúlveda
Enviadas Especiales | Cartagena
Más custodiados que nunca, los miembros del jurado
se mantenían ocultos tras
la pesada puerta de madera del Salón Bolívar
en el hotel Hilton, mientras el
personal del Concurso Nacional de la Belleza, se encargaba
de alejar a los
curiosos camarógrafos y fotógrafos que intentaban
asomar sus lentes por una
rendija.
Después de interminables minutos de espera, el primer
grupo de cinco
candidatas apareció tras la puerta. Las reinas posaron
antes de quedar en
manos de los periodistas para seguir respondiendo preguntas
sobre la prueba
que acababan de enfrentar.
La mecánica fue la misma de cada año. La novedad
estuvo en que, por primera
vez, las concursantes tuvieron que desfilar en traje de
baño a un metro de
los jurados, desprovistas de maquillaje para la cara y el
cuerpo.
El compromiso fue uno de los más duros e importantes
del reinado, porque en
él empezaron a perfilarse las verdaderas favoritas,
pero esa es información
que hasta ahora sólo tienen los encargados de elegir
a la nueva soberana de
Colombia.
Un jurado“corchador”
Las candidatas se empeñaron en mostrarse tranquilas
y en admitir sin
problema su ignorancia frente a algunos temas. Actitud que
les fue útil
especialmente cuando se enfrentaron a la empresaria ecuatoriana
Gladis
Eljuri, a quien todas describieron como “una jurado
corchadora”.
Con interrogantes como “¿cuántas hectáreas
de flores se cultivan en
Colombia?” y “mencione a una actriz representativa
del cine de los años 60”,
Eljuri se convirtió en una piedra dentro de los zapatos
reales.
María Virginia Balcázar, reina de Cauca, se
libró como pudo de una pregunta
sobre los pintores latinoamericanos más importantes.
“Le dije que me
preguntara por los pintores de mi país, que de esos
sé bastante”, aseguró.
A la cartagenera Yeimi Paola Vargas le fue muy bien en la
entrevista, hasta
que derramó algunas lágrimas de emoción
hablando del cariño que le demuestra
la gente de su barrio. Fue entonces cuando Gladis Eljuri
sentenció, “si eres
muy sensible no sirves para ser sicóloga, porque
terminarás más loca que tus
pacientes”. Pese a la advertencia, la reina aseguró
que no cambiará la
sicología por ningún otro oficio.
Preguntas deseadas
Cuando le pidieron describir al jurado, Catalina Valencia,
reina de Medellín
y su Área Metropolitana, lo resumió diciendo
que, “los hombres nos
preguntaron más sobre nuestras familias y las mujeres
nos hicieron las
preguntas más difíciles”.
Algo que poco le importó a la antioqueña Mónica
Patricia Jaramillo para
quien la entrevista es el espacio que permite mostrar a
la mujer y no a la
reina. A su encuentro con el jurado asistió feliz
y segura, entre otras
cosas, porque por fin pudo lucir uno de los trajes que Gloria
Rodríguez
diseñó con cariño para ella.
La representante de Cundinamarca, Diana Angélica
Cendales, se moría de la
risa comentando que ella se rajó en un punto relacionado
con sus estudios de
diseño de Modas. “Me preguntaron por cierto
diseñador famoso y no tenía ni
idea de quién era”, comentó divertida.
Fue una mañana llena de preguntas para las reinas.
De su presentación ante
el jurado sólo quedaron los momentos difíciles
convertidos en anécdotas para
la vida. Claro, también están los puntajes
que determinarán en dos días
quién se quedará con la corona.
Para no repetir
Militza Mercedes Bolaño Duarte, de Guajira, no se
mostró partidaria de
interrogar a las candidatas. Si ella fuera jurado, asegura
que trataría de
fomentar una conversación que le permitiera llegar
al interior de la otra
persona. Además tiene claro que jamás preguntaría
algo como, quién fue el
primer presidente de los Estados Unidos, o cuál fue
la manifestación pública
más importante que hubo en las calles en determinada
época.
La reina del Magdalena por su parte, omitiría las
preguntas sobre temas
polémicos. “No hablaría de sexualidad,
por ejemplo”, dijo. Si en sus manos
estuviera el cuestionar a sus compañeras, tocaría
temas como el reinado, la
carrera de cada quien y algo de actualidad. Durante su encuentro
de ayer
con el jurado, a María Consuelo Zúñiga
le hubiera encantado hablar sobre los
animales y el medio ambiente, su tema favorito.
Con una sonrisa triunfal, Alba Lucía Galindo Urzola,
de Córdoba, comentó que
se sintió cómoda con los jurados y que no
le preocupaba desconocer
respuestas. “Uno no tiene por qué sabérselas
todas y si te preguntan algo
que ignores es una oportunidad para aprenderlo”, opinó
y agregó que, en caso
de ser ella jurado, pondría a cada reina a hablar
más de su región y de
Colombia.
A la caldense Valentina González le hubiera gustado
que le preguntaran más
sobre su familia. “Si yo fuera jurado intentaría
que la reina hablara más de
sus raíces porque desde allí se pueden leer
sus valores, costumbres y
creencias”, dijo.
Los ojos
internacionales
Cinco personas conforman el jurado
que elegieron a la nueva Señorita Colombia
Como cada año, los directivos del Concurso Nacional
de Belleza invitan a un grupo de personajes, con cierto
nombre internacional para que sean los encargados de elegir
a la Señorita Colombia, aunque a veces persista la
duda sobre el conocimiento que estas personas puedan tener
sobre la belleza nacional.
Son ellos:
Viviana Corcuera: ejecutiva
mexicana. Presidenta del consejo editorial de la revista
Caras, del grupo Televisa.
Gladis Eljuri: Empresaria ecuatoriana.
Presidenta de la Bolsa Internacional de Turismo de Ecuador.
Cedric A. George: Médico suizo.
Presidente de la Asociación de cirujanos plásticos
de Zurcí.
Tomas Unger: Ingeniero estadounidense.
Columnista de temas de ciencia.
Michael Stein: Ejecutivo hotelero. Se
ha desempeñado como vicepresidente de las cadenas
Hilton e Intercontinental, en varios países de América
Latina.
|