La ciudad se privilegia con la noche. Al
ponerse el sol tras el picacho al occidente, la tibieza del atardecer
despierta a un nuevo ánimo en la ciudad, y la vespertina va
abriendo las puertas de la noche.
Después del retorno presuroso del trabajo, sigue un momento
de quietud como en los teatros justo antes de abrirse el telón,
y de pronto se despliega la noche y surge en una ola plateada por
la luna citadina, otra ciudad, otro ámbito, otra luz, no ya
la ciudad de la fatiga y el laburo sino la otra, la del trasnoche,
la divertida y solazada, la de la tertulia amorosa y el concierto,
la de los amantes y la música que en cuerdas despierta a la
amada que dormita... la de los jóvenes y su rumba eterna.
En la ciudad muchos viven en la noche, muchos viven de la noche y
otros también, ineluctablemente, morirán en la noche,
en esa misma noche en la cual, como en un río de infinitos
contrastes, otros tantos nacerán. |
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ampliar las fotografías haga clic sobre ellas: |
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| Inocencia y belleza también
se ven en las movidas noches del centro de Medellín. |
Diego Armando, “Gari”,
en un grito solitario para la noche. |
Alejandra Sánchez bailó
en Punto Clave, en el sector de Industriales, en una rumba electrónica
Love Parade. Ella se gozó la “party” |
Juan David Buitrago descansa del trajín
nocturno en el sector de Laureles. |
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| Diana Marcela Londoño y Juan
Pablo Aguirre se divierten y se aman en la ciudad de hierro del Palacio
de Exposiciones. |
Diego Baena y una luna llena artificial
que guió su noche de rumba. |
Los rostros de la noche cambian, evoluciona,
se aman y permanecen. |
Elías, en el Parque del Periodista...
De él no dijo nada más. |
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| Los niños antioqueños,
entre cuentos y juegos, descubren la noche. |
La noche congrega a la familia, la
une e integra, en una deliciosa tertulia. |
Carolina Posada, una mujer muy natural. |
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| Fotos Diego
González | Departamento de fotografía
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