Hay oficios que literalmente dan vértigo. Oficios en los que no se pone un pie en la tierra.
Por ejemplo, limpiar las ventanas de los cuartos, los quintos y... los pisos más altos.
Qué tal amarrar luces en las torres de los puentes o revocar paredes y cielorrasos. Véalos.


Reportaje gráfico de Henry Agudelo

Cómo será de dura la cosa que hay campañas y programas específicos para que los “trabajadores de las alturas” tengan los cuidados máximos al cumplir sus labores. No es sino pensar en una caída. Mínimo fractura y susto sin falta. Por eso ellos cargan arneses, ganchos, cuerdas y arman andamios e instalan escaleras.

Se volvieron parte del paisaje de una ciudad que crece en las alturas: edificios de apartamentos, puentes elevados, torres de negocios, centros comerciales e instalaciones urbanas gigantes (torres de energía, postes de la luz y vallas). Ellos viven emparentados con el riesgo y no se pueden permitir el beneficio de la duda a la hora de dar un paso adelante... o atrás. Sus trabajos son de mucha altura, tal vez por eso se les miden muy pocos.
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Fotos Henry Agudelo | Departamento de fotografía EL COLOMBIANO | Envíe sus comentarios
 


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